{"id":600171,"date":"2023-11-01T00:03:36","date_gmt":"2023-11-01T06:03:36","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=600171"},"modified":"2023-11-01T22:00:22","modified_gmt":"2023-11-02T04:00:22","slug":"mi-acapulco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=600171","title":{"rendered":"Mi Acapulco"},"content":{"rendered":"<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<h6><strong>(Autor an\u00f3nimo)<\/strong><\/h6>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?attachment_id=600227\" rel=\"attachment wp-att-600227\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-600227\" src=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/acapulco.jpg\" alt=\"\" width=\"460\" height=\"270\" \/><\/a><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Como tantas otras personas, no pienso en Acapulco \u2014un lugar en el mapa\u2014, sino en mi Acapulco \u2014un lugar en mi vida\u2014.<\/p>\n<p>Siento, como muchos, que es un poco m\u00edo. Porque ha sido parte de m\u00ed y de mi historia desde que tengo memoria: las desma\u00f1anadas para el viaje por carretera, ya con el traje de ba\u00f1o puesto debajo de la ropa para no perder ni un minuto al llegar y correr del coche a la alberca; el espect\u00e1culo puntual e inigualable de las tantas puestas de sol a las que es imposible acostumbrarse; las reuniones familiares en torno a una guitarra y una copa \u2014o varias\u2014 de vino; las salidas a bailar -con tantas historias que han quedado atr\u00e1s-, a los restaurantes de la esc\u00e9nica, al piano bar, donde se cantaba con la bah\u00eda de fondo; las fiestas bajo las estrellas, los fuegos artificiales mientras pedimos deseos, cada a\u00f1o nuevo.<\/p>\n<p>Acapulco es tan m\u00edo tanto como lo fue de mis abuelos, lo es de mis padres, y ahora tambi\u00e9n de las nuevas generaciones. Es donde a muchos el mundo se nos empez\u00f3 a abrir por primera vez, siendo ni\u00f1os.<\/p>\n<p>Pero en realidad Acapulco es m\u00e1s de quienes ah\u00ed nacieron y viven y lo viven todos los d\u00edas, de esa gente alegre y servicial que vive del turismo, principalmente de nosotros, los capitalinos. De los hoteleros, desde el due\u00f1o hasta el empleado con el \u00faltimo puesto en el organigrama, que apuestan, arriesgan y se esfuerzan por ser referencia mundial de hospitalidad, que ya se dan cuenta de que desde hoy a qui\u00e9n sabe cu\u00e1ndo, no tendr\u00e1n forma de intercambiar sonrisas y atenciones por sustento.<\/p>\n<p>De las cocineras de ceviche, pozole, pescado a la talla y los mejores sopes, que se desviven por atender mientras viven en casas de techos de l\u00e1mina que salieron volando, all\u00e1, en la sierra.<\/p>\n<p>De los taxistas que esperan afuera de los antros, de madrugada, a que los chamacos chilangos y de otros lados del pa\u00eds y del mundo salgan \u2013en buen o mal estado\u2013 y los llevan hasta sus puertas sanos y salvos. \u00bfA qui\u00e9n le dar\u00e1n su servicio ahora, que no hay nada: ni chamacos, ni turistas, ni antros, ni siquiera caminos?<\/p>\n<p>De las mulatas de risa franca y manos de metate que dan masaje y hacen desaparecer, como por arte de magia, las tensiones de la espalda, y con ellas las preocupaciones y el acelere con el que llegamos all\u00e1 los que vamos desde ac\u00e1.<\/p>\n<p>De los alberqueros que aparecen con el primer rayo de sol; los vigilantes que nunca duermen; los jardineros que crean paisajes que damos por hecho. Y de sus familias, que viven detr\u00e1s de la costera en casitas ahora completamente inundadas y llenas de fango.<\/p>\n<p>De los marineros que se emocionan tanto como nosotros \u2014peces de ciudad\u2014 cada vez que salta una mantarraya, un delf\u00edn, una ballena, como si fuera la primera vez que los vieran; los mismos que, buscando que los barcos a su cargo anclados en la marina no tuvieran da\u00f1os chocando entre ellos, los sacaron al mar, y en ese intento de protegerlos y entregar buenas cuentas, con la lealtad bien puesta, se hundieron con ellos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><strong>Esa noche terrible, una lluvia sin viento, que al principio parec\u00eda ser una tormenta como tantas otras, arrullaba al puerto; y, tomando a la gente desprevenida, en un cerrar y abrir de ojos les arrancaba de su sue\u00f1o y se los cambiaba por una pesadilla<\/strong><\/p><\/blockquote>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esa noche terrible, una lluvia sin viento, que al principio parec\u00eda ser una tormenta como tantas otras, arrullaba al puerto; y, tomando a la gente desprevenida, en un cerrar y abrir de ojos les arrancaba de su sue\u00f1o y se los cambiaba por una pesadilla. La webcam que transmit\u00eda las 24 horas las im\u00e1genes en vivo de la bell\u00edsima bah\u00eda grab\u00f3 el desalmado instante en que esta, enmarcada por su monta\u00f1a plagada de lucecitas como brasas, se apagaba: la naturaleza, furiosa, rabiosa, transformaba el hermoso puerto en zona de guerra. \u00bfC\u00f3mo poner a un mill\u00f3n de personas, beb\u00e9s, viejitos y mascotas a salvo de las r\u00e1fagas que arrasaban con todo, y de los r\u00edos y las cascadas que parec\u00edan salir de todas las calles, de cada pasillo, de cada balc\u00f3n, patio y terraza?<\/p>\n<p>Las im\u00e1genes del desastre duelen, son de apocalipsis; cuesta creer que son reales y dimensionar los males. Las vemos e intentamos identificar los lugares por donde hemos andado, los escenarios de momentos de nuestra vida:\u00a0 banquetas, calles, hoteles, restaurantes, ahora totalmente borrados, irreconocibles.<\/p>\n<p>Acapulco, igual que la ceiba del que fuera el hotel Hyatt, el \u00e1rbol m\u00e1s frondoso que he visto, que parec\u00eda tan fuerte que estar\u00eda ah\u00ed por siempre, hoy est\u00e1 derribado, hecho le\u00f1a.<\/p>\n<p>Surgen, inevitables, los hubieras, los por qu\u00e9s, c\u00f3mo nadie les avis\u00f3, se sab\u00eda o no, se pod\u00eda haber hecho algo, o no.<\/p>\n<p>Se muestran en plenitud inocultable las evidentes incompetencias.<\/p>\n<p>En tanto a unos se nos rompieron los cristales, adornos, cosas, ah\u00ed est\u00e1n los acapulque\u00f1os con la vida entera rota, sin poder comunicarse con nadie, con miedo, sin nada, sin poder imaginar c\u00f3mo se va a arreglar todo lo que se les ha destrozado.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo se recuperar\u00e1 todo? \u00bfCu\u00e1ndo? En mucho tiempo, seguro; pero debemos iniciar ahora a intentar devolver las sonrisas. Hoy visit\u00e9 un centro de acopio que me hizo recordar lo que, cuando nos unimos, podemos lograr. \u00bfSer\u00e1 ingenuo pensar que dentro de todo esto hay una oportunidad para recuperar el para\u00edso perdido que, bien sabemos, ya tra\u00eda media estocada?<\/p>\n<p>No dejo de pensar qu\u00e9 puedo hacer, qu\u00e9 puede hacer cada qui\u00e9n, para que ese letrero \u201csonr\u00ede, est\u00e1s en Acapulco\u201d, tarde menos en volver a ser una realidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<blockquote><p><strong>Las im\u00e1genes del desastre duelen, son de apocalipsis; cuesta creer que son reales y dimensionar los males. Las vemos e intentamos identificar los lugares por donde hemos andado, los escenarios de momentos de nuestra vida:\u00a0 banquetas, calles, hoteles, restaurantes, ahora totalmente borrados, irreconocibles<\/strong><\/p><\/blockquote>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como tantas otras personas, no pienso en Acapulco \u2014un lugar en el mapa\u2014, sino en mi Acapulco \u2014un lugar en mi vida\u2014.<\/p>\n<p>Siento, como muchos, que es un poco m\u00edo. Porque ha sido parte de m\u00ed y de mi historia desde que tengo memoria: las desma\u00f1anadas para el viaje por carretera, ya con el traje de ba\u00f1o puesto debajo de la ropa para no perder ni un minuto al llegar y correr del coche a la alberca; el espect\u00e1culo puntual e inigualable de las tantas puestas de sol a las que es imposible acostumbrarse;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":600227,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[17,3],"tags":[46324,78721],"class_list":["post-600171","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-especiales","category-nacional","tag-acapulco","tag-mapa"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/600171","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=600171"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/600171\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/600227"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=600171"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=600171"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=600171"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}