{"id":684814,"date":"2025-09-17T20:25:00","date_gmt":"2025-09-18T02:25:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=684814"},"modified":"2025-09-17T20:25:00","modified_gmt":"2025-09-18T02:25:00","slug":"mientras-siga-habiendo-manos-que-tejan-nuestras-historias-no-se-perderan-maria-marta-angelina-tzeek-tzeek","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=684814","title":{"rendered":"\u201cMientras siga habiendo manos que tejan, nuestras  historias no se perder\u00e1n\u201d: Mar\u00eda Marta Angelina Tzeek Tzeek"},"content":{"rendered":"<ul>\n<li><strong>Guardiana del Petate Maya<\/strong><\/li>\n<li><strong>Desde Nunkin\u00ed, Campeche, preserva un tejido ceremonial ligado a la memoria, la naturaleza y el territorio<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<div id=\"attachment_684815\" style=\"width: 213px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-684815\" class=\"wp-image-684815 size-large\" src=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/CULTURA-1-203x270.jpeg\" alt=\"\" width=\"203\" height=\"270\" \/><p id=\"caption-attachment-684815\" class=\"wp-caption-text\">Mar\u00eda Marta Angelina Tzeek Tzeek ha consagrado su vida al rescate, la preservaci\u00f3n y la innovaci\u00f3n del petate.<\/p><\/div>\n<p>En la comunidad de Nunkin\u00ed, enclavada en el estado de Campeche y reconocida por la elaboraci\u00f3n de petates con coloridas fibras de palma, la memoria se cuenta y teje. En el poblado, del municipio de Calkin\u00ed, Mar\u00eda Marta Angelina Tzeek Tzeek ha consagrado su vida al rescate, la preservaci\u00f3n y la innovaci\u00f3n del petate.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cAprend\u00ed desde los doce a\u00f1os con mi mam\u00e1 y ella con mi abuela. Es un conocimiento que viene desde antes, que no se aprende en libros: se aprende con las manos y en el suelo\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Con m\u00e1s de quince a\u00f1os dedicada al tejido de petate, Mar\u00eda Marta conserva las t\u00e9cnicas tradicionales y lidera procesos colectivos para rescatar tejidos antiguos y explorar nuevas formas, como bolsas, caminos de mesa e individuales. Su labor ha recibido premios estatales y nacionales, y su nombre es referencia cuando se habla de arte popular con ra\u00edz maya<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>El tejido como v\u00ednculo con la tierra<\/strong><\/p>\n<p>El proceso de elaboraci\u00f3n del petate inicia con la fibra vegetal que crece en los petenes, humedales de agua dulce \u2013declarados \u00e1rea natural protegida con car\u00e1cter de Reserva de la Bi\u00f3sfera desde el 24 de mayo de 1999\u2013 que rodean los ejidos de Nunkin\u00ed.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La materia prima, que puede alcanzar hasta dos metros de altura, la recolectan campesinos locales. \u201cNosotros la compramos. Hace algunos a\u00f1os intentamos sembrarla, pero aqu\u00ed donde vivimos es pura tierra, no crece igual\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A la recolecci\u00f3n sigue la transformaci\u00f3n. La fibra se abre en tiras delgadas, se hierve con otras hojas durante cinco o seis horas y se seca al sol, envuelta en maderas. Si el dise\u00f1o es colorido, se requiere te\u00f1ir con hojas naturales o anilinas. El proceso previo al tejido puede durar hasta tres d\u00edas. Sentada en el suelo, la artesana comienza a tramar, con sus manos, historias de la naturaleza y de su gente. Un petate grande puede requerir hasta 700 palitos de fibra y demandar quince d\u00edas de trabajo, con jornadas de ocho horas diarias.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Ki&#8217;ichkelem p\u00f3op: el petate ceremonial<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El petate es m\u00e1s que una cama o tapete: en muchas culturas mesoamericanas simboliza el ciclo de la vida y la muerte. Se usaba para dormir, dar a luz, curar, meditar o morir. El acto de tejerlo y sus s\u00edmbolos lo convierten en un portador de sentido y memoria colectiva.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En 2010, en un esfuerzo por revitalizar las t\u00e9cnicas en peligro de desaparici\u00f3n, Mar\u00eda Marta lider\u00f3 el rescate del Ki&#8217;ichkelem p\u00f3op \u2013t\u00e9rmino maya que significa \u201chermoso petate\u201d\u2013, una variante ceremonial que hab\u00eda ca\u00eddo en el olvido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u201cUna sola persona en la comunidad lo sab\u00eda hacer. Cuando falleci\u00f3, parec\u00eda que todo se hab\u00eda perdido. Hasta que un vecino nos prest\u00f3 un petate antiguo. Lo deshicimos para aprender c\u00f3mo estaba tejido, apuntamos figura por figura y lo volvimos a armar. Fue como leer un c\u00f3dice hecho fibra por fibra\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El Ki&#8217;ichkelem p\u00f3op, que en la \u00e9poca virreinal era usado por autoridades para sentarse o para envolver cuerpos en rituales funerarios, est\u00e1 compuesto por dise\u00f1os simb\u00f3licos relacionados con la naturaleza: flores, lazos, estrellas, semillas. Cada figura tiene un significado y una complejidad t\u00e9cnica. \u201cAhora puedo hacer combinaciones de tres o m\u00e1s figuras en un solo petate. Las fui perfeccionando y ya me siento segura\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Innovar desde la ra\u00edz<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La tradici\u00f3n, para Mar\u00eda Marta, no es algo est\u00e1tico: es una materia viva que se transforma con creatividad y cuidado. Consciente de que los grandes tapetes han perdido demanda en los hogares actuales, ha apostado por diversificar los usos del petate: \u201cAhora tambi\u00e9n hacemos individuales, caminos de mesa, bolsas y carteras. Es una manera de responder a lo que piden los clientes y de mantener vivo el oficio\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n experimenta con tintes naturales y artificiales. Sin embargo, la fibra que utiliza \u2013por su brillo caracter\u00edstico\u2013 no siempre permite fijar los pigmentos. \u201cProbamos con semilla de achiote, con hojas de ri\u00f1onina, con ayuda de una maestra de la ciudad de B\u00e9cal que trabaja el jipijapa \u2013un sombrero fino y muy flexible hecho de palma\u2013, pero no todos los colores se fijan bien\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A pesar de las dificultades, obtiene tonalidades intensas: rojos oscuros, naranjas y algunos casi negros. En ferias y encuentros artesanales \u2013como los organizados por el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesan\u00edas (Fonart)\u2013 se privilegia el uso de tintes naturales, lo cual refuerza el v\u00ednculo entre su pr\u00e1ctica y los valores de sostenibilidad, respeto ambiental y autenticidad cultural.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Gracias a su dedicaci\u00f3n y a la calidad de sus piezas, Mar\u00eda Marta ha participado en ferias estatales y nacionales, as\u00ed como en Original, el movimiento que impulsa la Secretar\u00eda de Cultura del Gobierno de M\u00e9xico para visibilizar y dignificar el trabajo de creadores y creadoras de pueblos originarios. All\u00ed ha compartido su obra con p\u00fablicos m\u00e1s amplios y estrechado lazos con otras artesanas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Reconocimiento y transmisi\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>El trabajo de Mar\u00eda Marta ha recibido diversos galardones, entre ellos el Premio Grandes Maestros del Patrimonio Artesanal de M\u00e9xico en 2019, uno de los m\u00e1ximos reconocimientos al arte popular del pa\u00eds. Tambi\u00e9n, en cert\u00e1menes estatales, en los que se valora la t\u00e9cnica de sus piezas y el profundo v\u00ednculo que mantiene con su historia familiar y cultural. \u201cMe llena de orgullo. Para m\u00ed, es una felicidad que reconozcan el valor de nuestras manos, de nuestro tiempo, de lo que hacemos todos los d\u00edas\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Aunque no cuenta con un taller formal, Mar\u00eda Marta forma parte de una red de colaboraci\u00f3n comunitaria. Las artesanas de Nunkin\u00ed se organizan como una especie de cooperativa solidaria: \u201cCuando hay un pedido grande, nos organizamos entre cuatro mujeres. Si una no puede sola, entre todas lo entregamos. As\u00ed trabajamos\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esa l\u00f3gica de apoyo mutuo tambi\u00e9n atraviesa el modo en que transmite su conocimiento. De sus dos hijas, una ya aprendi\u00f3 a tejer: \u201cLa ense\u00f1\u00e9 desde los once a\u00f1os. Particip\u00f3 en un concurso y gan\u00f3 el primer lugar. La otra pronto comenzar\u00e1\u201d. Aunque muchas mujeres de su familia no continuaron con el oficio, ella decidi\u00f3 sostenerlo y renovarlo desde su propio hogar. \u201cAl menos en mi casa, la tradici\u00f3n sigue viva\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Mar\u00eda Marta es una maestra artesana que domina su oficio por la complejidad de sus dise\u00f1os, el manejo del tinte en\u00a0 sus piezas que resisten el olvido y florecen en el coraz\u00f3n de la comunidad: \u201cMe da gusto, porque s\u00e9 que lo que hago tiene valor. Mis petates, bien cuidados, pueden durar cinco o seis a\u00f1os, o m\u00e1s. Mientras siga habiendo manos que tejan, nuestras historias no se perder\u00e1n\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Guardiana del Petate Maya Desde Nunkin\u00ed, Campeche, preserva un tejido ceremonial ligado a la memoria, la naturaleza y el territorio En la comunidad de Nunkin\u00ed, enclavada en el estado de Campeche y reconocida por la elaboraci\u00f3n de petates con coloridas fibras de palma, la memoria se cuenta y teje. 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