{"id":715056,"date":"2026-04-06T21:10:42","date_gmt":"2026-04-07T03:10:42","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=715056"},"modified":"2026-04-06T21:10:42","modified_gmt":"2026-04-07T03:10:42","slug":"lazaro-hernandez-lopez-25-anos-fotografiando-la-esencia-de-la-uaemex","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=715056","title":{"rendered":"L\u00e1zaro Hern\u00e1ndez L\u00f3pez, 25 a\u00f1os fotografiando la esencia de la UAEM\u00e9x"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li><strong>Con 25 a\u00f1os en la Aut\u00f3noma mexiquense, su lente ha documentado la vida universitaria desde la intuici\u00f3n, la disciplina y una profunda conexi\u00f3n con las personas<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<div id=\"attachment_715057\" style=\"width: 204px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-715057\" class=\"wp-image-715057 size-large\" src=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/UAEM-194x270.jpg\" alt=\"\" width=\"194\" height=\"270\" srcset=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/UAEM-194x270.jpg 194w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/UAEM-172x240.jpg 172w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/UAEM-768x1069.jpg 768w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/UAEM-1103x1536.jpg 1103w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/UAEM.jpg 1260w\" sizes=\"auto, (max-width: 194px) 100vw, 194px\" \/><p id=\"caption-attachment-715057\" class=\"wp-caption-text\">L\u00e1zaro Hern\u00e1ndez L\u00f3pez creci\u00f3 entre arenas, m\u00e1scaras y entrenamientos, influido por su padre, quien pas\u00f3 de ser alba\u00f1il a reportero gr\u00e1fico y luchador.<\/p><\/div>\n<p>Toluca, M\u00e9x.- La historia de L\u00e1zaro Hern\u00e1ndez L\u00f3pez, fot\u00f3grafo de la Direcci\u00f3n General de Comunicaci\u00f3n Social Universitaria de la Universidad Aut\u00f3noma del Estado de M\u00e9xico (UAEM\u00e9x), va m\u00e1s all\u00e1 de una s\u00f3lida trayectoria profesional: en ella hay una mirada, una forma de entender el mundo que comenz\u00f3 mucho antes de que sostuviera por primera vez una c\u00e1mara fotogr\u00e1fica. Su vida, como \u00e9l mismo la define, es una fotograf\u00eda contrastada: luces intensas, sombras profundas y una constante b\u00fasqueda de sentido.<\/p>\n<p>Naci\u00f3 en 1971 en la Delegaci\u00f3n de San Mateo Otzacatipan, pueblo originario de la ciudad de Toluca, capital del Estado de M\u00e9xico, en la casa de sus abuelos y con la asistencia de una comadrona, como era costumbre en aquellos a\u00f1os. Su infancia transcurri\u00f3 sin aulas de preescolar, pero rodeado de una riqueza que marcar\u00eda su sensibilidad para siempre: la naturaleza.<\/p>\n<p>\u201cAprend\u00eda de lo que ve\u00eda\u201d, record\u00f3. Y lo que ve\u00eda era vasto: cielos abiertos, nubes cambiantes, insectos diminutos, flores vibrantes. Mientras otros ni\u00f1os comenzaban su educaci\u00f3n formal, \u00e9l se sentaba a observar, a pensar, a sentir. Aquella contemplaci\u00f3n silenciosa ser\u00eda, sin saberlo, su primera escuela visual.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Del campo a la ciudad: el contraste que marc\u00f3 su car\u00e1cter.- <\/strong>Entonces, el encuadre cambi\u00f3 abruptamente. A los seis a\u00f1os dej\u00f3 el campo para trasladarse a la ciudad. De la libertad de los sembrad\u00edos pas\u00f3 a la estrechez de dos habitaciones en la Colonia \u201cLas Am\u00e9ricas\u201d, muy cerca del Edificio de Rector\u00eda de la UAEM\u00e9x, donde convivi\u00f3 con una familia extensa.<\/p>\n<p>Sin embargo, el contraste no fue solo f\u00edsico, tambi\u00e9n emocional. Adem\u00e1s, en la escuela primaria enfrent\u00f3 la discriminaci\u00f3n. Su origen rural lo volvi\u00f3 blanco de burlas. \u201cMe dec\u00edan que era de pueblo, ind\u00edgena\u201d, relat\u00f3.<\/p>\n<p>A esto se sumaron carencias econ\u00f3micas y episodios de desnutrici\u00f3n que dificultaron su aprendizaje. Durante un tiempo, se sinti\u00f3 rezagado, ajeno, incluso inferior. Pero esa incomodidad sembr\u00f3 otra semilla: la necesidad de aprender. De no quedarse atr\u00e1s.<\/p>\n<p>As\u00ed, comenz\u00f3 a leer, a interesarse por todo, a formarse por cuenta propia. La adversidad no lo detuvo; lo empuj\u00f3. Como hijo mayor de cinco hermanos, pronto entendi\u00f3 que la vida tambi\u00e9n exig\u00eda responsabilidad. Y en ese proceso, apareci\u00f3 una de sus primeras pasiones: la lucha libre.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Entre m\u00e1scaras y ca\u00eddas: la lucha libre como escuela de vida.- <\/strong>Influido por su padre, quien pas\u00f3 de ser alba\u00f1il a reportero gr\u00e1fico y luchador, L\u00e1zaro creci\u00f3 entre arenas, m\u00e1scaras y entrenamientos. La lucha libre fue, para \u00e9l, disciplina y reto.<\/p>\n<p>Su complexi\u00f3n delgada contrastaba con la fuerza de sus compa\u00f1eros, pero eso no lo detuvo. \u201cSi alguien hac\u00eda algo dif\u00edcil, yo lo hac\u00eda\u201d, dijo. Se exig\u00eda al l\u00edmite, resist\u00eda golpes, ca\u00eddas, agotamiento. Fue r\u00e9feri en sus inicios y luego luchador bajo la identidad de personajes como Arlequ\u00edn y Virus.<\/p>\n<p>El ring le ense\u00f1\u00f3 a no rendirse, a levantarse, a enfrentar el miedo. Pero tambi\u00e9n le mostr\u00f3 sus l\u00edmites. Y aunque la lucha lo apasionaba, la vida ten\u00eda otros planes \u00e9l.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Una c\u00e1mara como destino inesperado.- <\/strong>La fotograf\u00eda lleg\u00f3 a su vida por necesidad. En su hogar faltaban recursos y, siendo el mayor de los hermanos, decidi\u00f3 trabajar. A los 18 a\u00f1os abandon\u00f3 sus estudios en el Plantel \u201cDr. \u00c1ngel Mar\u00eda Garibay K.\u201d de la Escuela Preparatoria de la UAEM\u00e9x y acept\u00f3 una oportunidad laboral como reportero gr\u00e1fico, aun sin saber usar una c\u00e1mara fotogr\u00e1fica.<\/p>\n<p>Su primer encargo fue una prueba de fuego: cubrir una gira del presidente de la Rep\u00fablica, entonces Carlos Salinas de Gortari. Aprendi\u00f3 lo b\u00e1sico en cuesti\u00f3n de minutos, en una gasolinera, antes de llegar al evento. Aun as\u00ed, logr\u00f3 capturar im\u00e1genes cercanas, intuitivas. Hab\u00eda algo en su mirada que no se ense\u00f1aba: una sensibilidad para encuadrar la realidad.<\/p>\n<p>Desde entonces, no se separa de una c\u00e1mara. La fotograf\u00eda se convirti\u00f3 en su lenguaje, en su oficio y en su forma de entender la vida. Descubri\u00f3 que una imagen no solo documenta: tambi\u00e9n transmite.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>Aprender mirando: el instinto detr\u00e1s del encuadre.- <\/strong>Por eso, cuando retrata personas, busca algo m\u00e1s que el gesto. Busca la emoci\u00f3n. \u201cEn la mirada est\u00e1 todo\u201d, afirm\u00f3. El enojo, la tristeza, la pasi\u00f3n. Para \u00e9l, el verdadero reto no es capturar un rostro, sino revelar lo que hay detr\u00e1s.<\/p>\n<p>Su curiosidad lo llev\u00f3 tambi\u00e9n a explorar lo peque\u00f1o: la macrofotograf\u00eda, los detalles, las texturas. Una piedra, una sombra, la corteza de un \u00e1rbol. En esos elementos encuentra calma, belleza y memoria. Es, de alguna forma, un regreso a su infancia, a ese ni\u00f1o que observaba el mundo con asombro.<\/p>\n<p>A lo largo de los a\u00f1os, su trabajo lo llev\u00f3 a recorrer distintos espacios: medios period\u00edsticos, instituciones p\u00fablicas, eventos pol\u00edticos, eventos deportivos y nota roja.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Fotografiar desde el riesgo: la emoci\u00f3n de las alturas.- <\/strong>Vivi\u00f3 experiencias que nunca imagin\u00f3: viajar en avi\u00f3n, documentar desde helic\u00f3pteros, capturar im\u00e1genes en condiciones de riesgo. Una de las m\u00e1s intensas fue la fotograf\u00eda a\u00e9rea. Cuando a\u00fan no exist\u00edan los drones, con un arn\u00e9s sujeto a la cintura y medio cuerpo fuera del helic\u00f3ptero, a cientos de metros de altura, deb\u00eda encontrar el encuadre perfecto mientras la nave se mov\u00eda. \u201cSon emociones muy fuertes\u201d, reconoci\u00f3. Pero tambi\u00e9n, momentos que le recordaban algo que hab\u00eda dicho a su madre cuando era ni\u00f1o: quer\u00eda un trabajo que no fuera aburrido. Y lo consigui\u00f3.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>La UAEM\u00e9x como hogar y universo visual.- <\/strong>En 2001, su historia tom\u00f3 un rumbo definitivo. Fue invitado a integrarse a la Universidad Aut\u00f3noma del Estado de M\u00e9xico. Acept\u00f3 sin dudarlo. Para \u00e9l, la universidad no era solo un espacio laboral: era un lugar que desde ni\u00f1o le inspiraba admiraci\u00f3n. Ah\u00ed encontr\u00f3 su escenario ideal.<\/p>\n<p>\u201cLa universidad tiene de todo\u201d, dijo. Ciencia, arte, cultura, deporte. Cada d\u00eda ofrece nuevas historias, nuevos rostros, nuevos retos. Para un fot\u00f3grafo, es un universo inagotable. Pero m\u00e1s all\u00e1 del trabajo, encontr\u00f3 pertenencia.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de 25 a\u00f1os de trayectoria laboral, la M\u00e1xima Casa de Estudios mexiquense es parte de su vida. Cada ma\u00f1ana, asegur\u00f3, se levanta con entusiasmo. Cada evento es una oportunidad para mejorar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Del rollo al p\u00edxel: adaptaci\u00f3n y liderazgo tecnol\u00f3gico.- <\/strong>Sus primeros a\u00f1os en la UAEM\u00e9x coincidieron con una transformaci\u00f3n clave: el cambio de la fotograf\u00eda an\u00e1loga a la digital. Lejos de resistirse, L\u00e1zaro decidi\u00f3 adelantarse. Aprendi\u00f3 desde cero, muchas veces qued\u00e1ndose en su espacio de trabajo hasta la madrugada para entender c\u00e1maras, computadoras, procesos.<\/p>\n<p>Impuls\u00f3 la transici\u00f3n tecnol\u00f3gica en el Departamento de Fotograf\u00eda de la entonces Oficina del Vocero de la Aut\u00f3noma mexiquense, convencido de que la fotograf\u00eda deb\u00eda evolucionar. Su esfuerzo no solo fue t\u00e9cnico, tambi\u00e9n formativo: construy\u00f3 una nueva forma de trabajar, m\u00e1s \u00e1gil, m\u00e1s inmediata.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Familia, sacrificio y legado.- <\/strong>Esa misma entrega se refleja en su vida personal. Su familia ha sido testigo de su pasi\u00f3n, pero tambi\u00e9n de sus sacrificios. Reconoce que ha dedicado muchas horas al trabajo, a veces en detrimento del tiempo en casa. Sin embargo, su esposa e hijos han acompa\u00f1ado su camino.<\/p>\n<p>Sus hijos, Diego y \u00c1ngel, ambos universitarios, representan uno de sus mayores logros. \u00c9l, ya en la edad adulta, estudi\u00f3 la preparatoria. No pudo concluir una licenciatura, pero ha procurado que ellos s\u00ed lo hagan. Su hijo mayor, incluso, cursa una segunda carrera. Para L\u00e1zaro, eso es motivo de orgullo. \u201cEllos han aprovechado la oportunidad\u201d, dijo.<\/p>\n<p>A lo largo de su vida, tambi\u00e9n ha enfrentado momentos dif\u00edciles. La separaci\u00f3n de sus padres, la responsabilidad temprana, etapas de confusi\u00f3n en su juventud. Hubo a\u00f1os en los que, admiti\u00f3, se sinti\u00f3 perdido, atrapado en pensamientos negativos, pero encontr\u00f3 formas de salir adelante.<\/p>\n<p>El deporte, especialmente correr, se convirti\u00f3 en su refugio, en su forma de ordenar la mente, de tomar decisiones, de volver al equilibrio. Aprendi\u00f3 que equivocarse es parte del camino. Que caer no es el problema, sino no levantarse. Que la vida exige decisiones, incluso las m\u00e1s dif\u00edciles. Una de ellas la tom\u00f3 siendo muy joven, a los 19 a\u00f1os: reunir a sus cuatro hermanos y vivir juntos, lejos de los conflictos familiares. Fue un acto de responsabilidad y amor que lo marc\u00f3 profundamente. Lo convirti\u00f3, de alg\u00fan modo, en figura paterna antes de tiempo.<\/p>\n<p>Hoy, al mirar atr\u00e1s, entiende que cada experiencia, buena o mala, ha sido parte de su formaci\u00f3n. En la UAEM\u00e9x, ese recorrido se traduce en algo m\u00e1s que fotograf\u00edas. Se traduce en v\u00ednculos, en afecto, en reconocimiento. Compa\u00f1eros, docentes y estudiantes lo saludan, lo abrazan, celebran su presencia. No es casualidad. Es el resultado de a\u00f1os de trabajo, respeto y cercan\u00eda. \u201cMe gusta tratar bien a la gente\u201d, dijo con sencillez.<\/p>\n<p>Si la vida de L\u00e1zaro Hern\u00e1ndez L\u00f3pez pudiera resumirse en una imagen, ser\u00eda, como \u00e9l mismo afirma, contrastada. Con momentos oscuros, s\u00ed, pero tambi\u00e9n con una luz persistente que siempre termina imponi\u00e9ndose. Y si tuviera que ponerle un t\u00edtulo a su historia, no lo duda: \u201cLa vida vale la pena vivirse\u201d. Una frase que no es solo declaraci\u00f3n, sino experiencia. Porque no solo ha fotografiado la vida: la ha enfrentado, la ha aprendido y, sobre todo, la ha sabido mirar.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Con 25 a\u00f1os en la Aut\u00f3noma mexiquense, su lente ha documentado la vida universitaria desde la intuici\u00f3n, la disciplina y una profunda conexi\u00f3n con las personas Toluca, M\u00e9x.- La historia de L\u00e1zaro Hern\u00e1ndez L\u00f3pez, fot\u00f3grafo de la Direcci\u00f3n General de Comunicaci\u00f3n Social Universitaria de la Universidad Aut\u00f3noma del Estado de M\u00e9xico (UAEM\u00e9x), va m\u00e1s [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":14,"featured_media":715057,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"footnotes":""},"categories":[16,5],"tags":[],"class_list":["post-715056","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-destacadas","category-estado-de-mexico"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/715056","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=715056"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/715056\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":715058,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/715056\/revisions\/715058"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/715057"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=715056"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=715056"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=715056"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}