{"id":733582,"date":"2026-07-22T21:08:09","date_gmt":"2026-07-23T03:08:09","guid":{"rendered":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=733582"},"modified":"2026-07-22T21:08:09","modified_gmt":"2026-07-23T03:08:09","slug":"la-luna-clave-para-la-vida-en-la-tierra-y-el-futuro-de-la-exploracion-espacial-especialista-de-uaemex","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.diarioimagen.net\/?p=733582","title":{"rendered":"La Luna, clave para la vida en la Tierra y el futuro  de la exploraci\u00f3n espacial: especialista de UAEM\u00e9x"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li><strong>Emilio Plasencia Rangel explic\u00f3 el papel del sat\u00e9lite natural en la estabilidad del planeta y el desarrollo de la vida<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<div id=\"attachment_733585\" style=\"width: 415px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-733585\" class=\"wp-image-733585 size-large\" src=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/UAEM-1-a-1-405x270.jpg\" alt=\"\" width=\"405\" height=\"270\" srcset=\"https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/UAEM-1-a-1-405x270.jpg 405w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/UAEM-1-a-1-240x160.jpg 240w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/UAEM-1-a-1-768x512.jpg 768w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/UAEM-1-a-1-1536x1024.jpg 1536w, https:\/\/www.diarioimagen.net\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/UAEM-1-a-1.jpg 1890w\" sizes=\"auto, (max-width: 405px) 100vw, 405px\" \/><p id=\"caption-attachment-733585\" class=\"wp-caption-text\">El ge\u00f3grafo y responsable del Observatorio Meteorol\u00f3gico \u00abMariano B\u00e1rcena\u00bb de la UAEM\u00e9x, Emilio Plasencia Rangel, se\u00f1ala que la luna influye de manera decisiva en el clima, las mareas, la estabilidad del eje terrestre e, incluso, en el desarrollo de la vida y de la propia humanidad.<\/p><\/div>\n<p>Toluca, M\u00e9x.- Hace aproximadamente 4 mil 500 millones de a\u00f1os, un gigantesco impacto dio origen al \u00fanico sat\u00e9lite natural de la Tierra. Desde entonces, la Luna no solo ha iluminado las noches del planeta, sino que ha influido de manera decisiva en el clima, las mareas, la estabilidad del eje terrestre e, incluso, en el desarrollo de la vida y de la propia humanidad, afirm\u00f3 el ge\u00f3grafo y responsable del Observatorio Meteorol\u00f3gico \u00abMariano B\u00e1rcena\u00bb de la Universidad Aut\u00f3noma del Estado de M\u00e9xico (UAEM\u00e9x), Emilio Plasencia Rangel.<\/p>\n<p>En el marco del D\u00eda Internacional de la Luna, que se celebra el 20 de julio, el especialista explic\u00f3 que, desde la perspectiva cient\u00edfica, la Luna constituye una pieza fundamental para comprender la evoluci\u00f3n del planeta. La teor\u00eda m\u00e1s aceptada se\u00f1ala que su origen se remonta al choque de un cuerpo celeste, conocido como Theia, contra la Tierra primitiva, impacto que expuls\u00f3 enormes cantidades de material que, con el tiempo, dieron forma al sat\u00e9lite natural.<\/p>\n<p>\u00abDesde entonces existe una relaci\u00f3n gravitacional entre ambos cuerpos. Si la Luna fuera m\u00e1s peque\u00f1a o estuviera a una distancia distinta, el eje de rotaci\u00f3n terrestre tendr\u00eda otra inclinaci\u00f3n y las estaciones del a\u00f1o no ser\u00edan como hoy las conocemos. La presencia de la Luna es, literalmente, vital para la humanidad tal como existe actualmente\u00bb, subray\u00f3.<\/p>\n<p>Plasencia Rangel destac\u00f3 que la Luna tambi\u00e9n funciona como un extraordinario laboratorio natural. Al carecer de atm\u00f3sfera, conserva pr\u00e1cticamente intacto el registro de su historia geol\u00f3gica, lo que permite a la comunidad cient\u00edfica estudiar procesos que en la Tierra desaparecieron hace millones de a\u00f1os debido a la erosi\u00f3n provocada por el agua, el viento y otros fen\u00f3menos naturales.<\/p>\n<p>Respecto a sus fases, explic\u00f3 que la Luna nueva, creciente, llena y menguante forman parte de un ciclo aproximado de 27 d\u00edas, determinado por la posici\u00f3n del sat\u00e9lite con respecto al Sol y la Tierra. Sin embargo, aclar\u00f3 que los distintos colores con los que ocasionalmente se observa no corresponden a cambios propios de la Luna, sino a efectos \u00f3pticos producidos por la atm\u00f3sfera terrestre.<\/p>\n<p>\u00abLa Luna no cambia realmente de color. Refleja la luz blanca del Sol y, dependiendo de la cantidad de atm\u00f3sfera que esa luz atraviese antes de llegar a nuestros ojos, podemos verla amarilla, naranja o rojiza. Durante un eclipse total de Luna ocurre otro fen\u00f3meno: la Tierra proyecta su sombra y la \u00fanica luz que logra refractarse en la atm\u00f3sfera y llegar hasta la superficie lunar es la correspondiente al color rojo. En cambio, nombres como Luna azul, Luna rosa o Luna de fresa responden principalmente a tradiciones culturales o a la denominaci\u00f3n de ciertos eventos astron\u00f3micos, no a que el sat\u00e9lite adquiera realmente esos colores\u00bb, precis\u00f3.<\/p>\n<p>A m\u00e1s de cinco d\u00e9cadas del hist\u00f3rico alunizaje del Apolo 11, la exploraci\u00f3n lunar vuelve a ocupar un lugar prioritario en la agenda cient\u00edfica internacional. Iniciativas como el programa Artemis buscan establecer una presencia humana permanente en la superficie lunar y convertirla en una plataforma para futuras misiones con destino a Marte.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de su importancia cient\u00edfica, el universitario se\u00f1al\u00f3 que la Luna ha acompa\u00f1ado a la humanidad desde sus or\u00edgenes como s\u00edmbolo de curiosidad, inspiraci\u00f3n y exploraci\u00f3n. Su presencia ha dado origen a innumerables expresiones art\u00edsticas, leyendas, obras literarias, pel\u00edculas y composiciones musicales que reflejan el profundo v\u00ednculo cultural que distintas civilizaciones han construido con el sat\u00e9lite natural.<\/p>\n<p>Finalmente, Emilio Plasencia Rangel record\u00f3 que el D\u00eda Internacional de la Luna, adem\u00e1s de conmemorar el alunizaje del Apolo 11 en 1969, promueve la cooperaci\u00f3n internacional para el estudio y la exploraci\u00f3n del espacio, una actividad cuyos avances han generado tecnolog\u00edas que hoy forman parte de la vida cotidiana.<\/p>\n<p>\u00abMuchas de las tecnolog\u00edas que utilizamos diariamente surgieron de investigaciones desarrolladas para las misiones espaciales. La Luna sigue ah\u00ed para todos: puede despertar fascinaci\u00f3n, motivar nuevas investigaciones o simplemente regalarnos un momento de tranquilidad al contemplarla. Esa capacidad de inspirar curiosidad es, quiz\u00e1, una de las razones por las que contin\u00faa siendo uno de los objetos m\u00e1s importantes para la ciencia y para la humanidad\u00bb, concluy\u00f3.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Emilio Plasencia Rangel explic\u00f3 el papel del sat\u00e9lite natural en la estabilidad del planeta y el desarrollo de la vida Toluca, M\u00e9x.- Hace aproximadamente 4 mil 500 millones de a\u00f1os, un gigantesco impacto dio origen al \u00fanico sat\u00e9lite natural de la Tierra. 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