La crisis de Mancera
Ramón Zurita Sahagún lunes 8, Dic 2014De frente y de perfil
Ramón Zurita Sahagún
Las semanas recientes han representado la peor crisis dentro de la administración del jefe de gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera.
Durante ese lapso, el gobernante no solamente estuvo a punto de perder la vida, sino que también perdió a varios de sus principales colaboradores.
El mandatario del DF vive su peor crisis desde su llegada al gobierno hace dos años y no es precisamente por motivos de salud, ni de la equivocación médica que lo mantuvo a las puertas de la muerte.
Mancera Espinosa es visto como un gobernante temeroso, con grandes dudas, con un equipo de gobierno endeble y con visos de corrupción.
Desde hace algunas semanas, se asomó dentro del equipo del jefe de gobierno la figura de la corrupción y se le presentó como carente de decisión, opaco, escurridizo y disminuido ante los conflictos.
Una de las principales debilidades del jefe de gobierno asomadas desde el inicio de su gobierno fue la nula operación para evitar el vandalismo de las marchas y actuar con autoridad ante este fenómeno cada vez más omnipresente.
El tiempo ha transcurrido y Mancera Espinosa prefiere hacerse de lado y dejar que sea el gobierno federal el que asuma el compromiso de controlar el orden en esas marchas.
Con base en ello, los niveles de aceptación y credibilidad han disminuido considerablemente en las semanas recientes, mientras que la fragilidad de su equipo queda en evidencia.
Es un rumor constante que el próximo en renunciar será el procurador general de Justicia del Distrito Federal, Rodolfo Fernando Ríos Garza, compañero de andanzas por muchos años de Miguel Ángel Mancera.
La crisis dentro del gabinete de Mancera Espinosa es amplia y abarca hasta uno de sus principales operadores, Manuel Granados, coordinador de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal.
Fue en este grupo donde surgió la especia de que el oficial mayor de la ALDF, Aarón Josué Ramos Miranda fue evidenciado en un video como presunto operador de narcos, lo que causó inquietud entre el poderoso grupo que mantiene los hilos del poder en la ALDF, por lo que fue convocado a que renunciara.
Las acusaciones partían del rápido enriquecimiento de Ramos Miranda, quien en poco tiempo pasó a vivir de un departamento de interés social en una colonia marginada a una residencia en una zona de alta plusvalía.
Según Ramos Miranda su esposa es pudiente y de esa forma prepara su regreso a la ALDF, aunque el tufo de corrupción quedo esparcido dentro y fuera del grupo gobernante, por tratarse de uno de los principales operadores electorales en la campaña del hoy Jefe de Gobierno.
Antes de eso, otro oficial mayor fue acusado de corrupción y mostrado en videos y grabaciones en negociaciones para la obtención de concesiones.
Edgar Armando González Rojas, oficial mayor del gobierno del Distrito Federal, fue obligado a renunciar acusado de corruptelas, al alterar los precios de varios de los artículos que el gobierno capitalino adquiría.
González Rojas formó parte del grupo de colaboradores con paso por la PGJDF que incorporó a su primer equipo el jefe de gobierno y al que también pertenecen Rodolfo Ríos, Jesús Rodríguez Almeida y Manuel Granados.
Precisamente Rodríguez Almeida, quien sucedió a Mancera Espinosa como procurador general de Justicia del Distrito Federal y después fue designado como secretario de Seguridad Pública renunció al cargo hace unos días. Los conflictos de Rodríguez Almeida eran muchos y su nula coordinación con las autoridades federales en los operativos implementados en las semanas recientes mostraban la carencia de una estrategia sólida en las marchas.
En diversas ocasiones, los elementos coordinados en la dependencia a su cargo fueron cuestionados por los excesos y la violencia con la que actuaban en todo tipo de operativos.
Fernando Macías Cué, coordinador de Comunicación Social del gobierno del Distrito Federal y principal estratega del crecimiento mediático que había obtenido Mancera Espinosa es otro de los renunciantes del equipo del jefe de gobierno.
Macías Cué es un profesional de la comunicación social que se hartó del desbarajuste que impera al interior del equipo gobernante y cansado prefirió ausentarse del grupo.
El trabajo realizado por Macías se desmorona ante la caída de Mancera Espinosa en las preferencias ciudadanas.
Y es que el jefe del GDF se veía como uno de los grandes prospectos para la carrera presidencial del 2018 y hoy se le escurre esa posibilidad, ante los constantes errores que va cometiendo. Mancera Espinosa se ha mantenido alejado de las siglas partidistas, aunque fue postulado por los partidos de izquierda no se afilió a ninguno de ellos, por lo que se le veía como una carta ciudadana atractiva.
En la actualidad, Mancera mantiene alejamiento con algunas de las principales tribus perredistas, Marcelo Ebrard lo alucina, López Obrador lo ve con dudas, la ciudadanía lo percibe como un mal experimento y su grupo se resquebraja.
Antes de eso, Miguel Ángel Mancera ya había sufrido varias bajas en su gabinete original con el que inició el gobierno del Distrito Federal el 5 de diciembre de 2012.
Simón Neumann Landezón, secretario de Desarrollo Urbano y Vivienda fue relevado por Felipe de Jesús Gutiérrez.
Luis Alberto Rábago Martínez, secretario de Obras y Servicios fue desplazado para designar en ese sitio a Alfredo Hernández García. Carlos Navarrete Ruiz había dejado la Secretaría del Trabajo a la que llegó Patricia Mercado Castro.
Lucía García Noriega fue relevada de la Secretaría de Cultura a la que arribó Eduardo Vázquez Martí.













