Asesinados ocho turistas mexicanos
¬ Augusto Corro jueves 17, Sep 2015Punto por punto
Augusto Corro
Ocho mexicanos muertos y seis más heridos fue el saldo del ataque aéreo de las fuerzas de seguridad egipcias en el desierto contra el convoy de turistas, el domingo pasado.
Una vez reconfirmado el número de víctimas, autoridades mexicanas, parientes y amigos se pronunciaron por una investigación profunda y castigos severos contra los asesinos. En realidad, es lo único que queda por hacer, luego del “error” de confundir a los viajeros mexicanos con terroristas.
Abogados egipcios de derechos humanos dijeron que se encuentran en condiciones de llevar ante la justicia al Ejército de su país, por la agresión a los turistas mexicanos y cuatro ciudadanos de Egipto.
Señalaron que en caso de que las autoridades se nieguen a aplicar justicia buscarán la intervención de autoridades internacionales.
Mientas las autoridades mexicanas demandan que se aclaren las circunstancias de este deplorable acontecimiento.
Entre los turistas mexicanos que murieron, se identificó a Luis Barajas Fernández, María de Lourdes Fernández Rubio, Rafael José Bejarano Rangel, María Elena Cruz Muñoz, ex diputada panista; y Enriqueta Rojas Tacalco.
Resultaron heridos los siguientes: Colette Gaxiola, Susana Calderón, Patricia Elizabeth Velarde Calderón, Gretel Overjague y Juan Pablo García.
El gobierno egipcio lleva a cabo una lucha contra rebeldes yihadistas que operan en el desierto. En fin, la violencia se recrudece en Egipto y seguramente los turistas lo pensarán dos veces para visitar un país donde corren el riesgo de morir.
CÁRCEL Y HAMBRE
Hace varios meses leí entre ese cúmulo de noticias, una que me llamó la atención, porque trataba del hacinamiento de reos en las cárceles mexicanas.
Es decir que son tantos los reclusos que en algunas prisiones no cuentan con espacio ni para dormir.
En la información citada se hablaba de una revisión de los expedientes de aquellos que estaban privados de su libertad por delitos menores, con el fin de que cumplieran su castigo con trabajo, servicio social, etc., pero no encarcelados.
Así, por una parte, se hacía justicia a aquellas personas que por no contar con recursos económicos, difícilmente podían contratar los servicios de un abogado que los ayudara a no pisar la prisión.
Pero esa noticia se quedó en el olvido y el problema de las cárceles saturadas de reos continúa, lo mismo ocurre con aquellas personas que se encuentran presas por robar comida.
Se calcula que en México hay más de 7 mil hombres y mujeres que están recluidos en diferentes cárceles por haber robado algo para comer.
En nuestro país existen millones pobres que mantendrán saturadas de “delincuentes” hambrientos las cárceles mexicanas, porque ni las autoridades, ni las organizaciones gubernamentales se interesan por protegerlos.
Ante esa situación, las tiendas de autoservicio, que ganan millones de pesos en sus actividades comerciales, se sienten agraviadas, ofendidas, cuando un menesteroso les roba un yogurt, unas tortillas o un dulce.
Estos “delitos” se castigan con varios años de cárcel.
EL NEGOCIO DE LOS DIPUTADOS
Para nadie es un secreto que en los últimos años, el negocio de la política es el interés principal para llegar a la Cámara de Diputados.
Sin rubor alguno, los legisladores, al llegar a San Lázaro, se convierten en verdaderos comerciantes de la “grilla”.
Su condición de mexicanos privilegiados les permite vivir a expensas de los contribuyentes que les pagan sus salarios, viajes, gastos médicos, asesores, etc. Claro, aparte está el fuero que los libra de las acechanzas de la justicia.
Lo anterior viene a cuento porque los diputados salientes de la 62 legislatura de San Lázaro, “compraron a precio de remate automóviles de lujo que el Poder Legislativo rentó a sobreprecio”.
Según se informó, la Cámara de Diputados gastó alrededor de 67 millones de pesos durante 31 meses para rentar 130 automóviles Corolla, “mismos que fueron rematados en 70 mil 755 pesos con IVA, cuando su valor en el mercado varía entre 175 mil y 200 mil pesos.
Ojalá y que para la presente legislatura sí funcionen los proyectos de austeridad que tienen programados los diputados de los diferentes partidos políticos. Claro que los mexicanos no creen que los diputados sacrifiquen algo en beneficio de sus electores. Al contrario, siempre buscan la manera de obtener beneficios económicos.
Hace mucho tiempo que ya no hay políticos pobres.













