Crean estudiantes del IPN aplicación contra hackeos
Nacional lunes 11, Abr 2016- De la Escuela Superior de Cómputo
Cada que se envía un e-mail, WhatsApp o in-box existe el riesgo de que la información sea interceptada y se haga un mal uso de ella, por esa razón un grupo de politécnicos, de la Escuela Superior de Cómputo (Escom), creó una aplicación que cifra y descifra todo tipo de archivos, para asegurar que sólo puedan ser leídos por los destinatarios, que son usuarios autorizados que cuentan con la llave acordada. Si el mensaje es interceptado será ininteligible.
Los politécnicos desarrollaron este sistema criptográfico que se puede instalar en cualquier sistema operativo, equipo de cómputo o dispositivo móvil. A diferencia de otros, el creado por los estudiantes Erick Eduardo Aguilar Hernández y Jessica Matías Blancas utiliza un autómata celular que optimiza y reduce el tiempo del proceso de cifrado y descifrado.
Los profesores de la Escom y asesores de tesis, Genaro Juárez Martínez y Nidia Cortez Duarte, explicaron que un autómata celular es un modelo matemático que simula fenómenos naturales, así como sus propiedades físicas, químicas, biológicas o computacionales, las cuales afectan a las unidades vecinas.
Éste no aparece de manera evidente, pero un ejemplo cotidiano es el tránsito vehicular, ya que el movimiento de los autos representa una abstracción del mundo real, que altera un estado o posición, en la biología simula epidemias, crecimiento de plantas, sistemas auto reproductivos. Además describe comportamientos de colonias de hormigas o de células, como un sistema complejo.
El proceso para cifrar la información en la aplicación es muy sencillo, en una computadora se ubica el archivo a mandar por correo (texto, imagen o audio), se aplica la opción “cifrar con el autómata celular” y se coloca la llave o clave. El usuario podrá observar el comportamiento del autómata para el cifrado en una imagen.
De esta forma, el mensaje está listo para ser enviado, pero se muestra ininteligible. Cuando llega al receptor se deberá usar la misma llave y el método para descifrar el archivo, y de ese modo podrá leer el texto, ver la imagen o escuchar el audio, detalló Erick Aguilar.
Para asegurar la confidencialidad, la clave de 16 caracteres debe compartirse previa y físicamente al envío de datos para que nadie tenga acceso a ella. Durante la operación de cifrado el autómata celular descompone toda la información en bloques de 128 bits.
Se realizó un estudio para seleccionar uno de los algoritmos criptográficos existentes que fuera factible para ser caracterizado a través de autómatas celulares. El elegido fue AES (Advanced Encryption Standard) de 128 bits, se analizó su funcionamiento, propiedades y patrones en sus operaciones para ser representados como estados de un autómata celular, especificó el joven politécnico.














