Israel Vallarta sale libre, tras casi 20 años en prisión sin sentencia
* Destacadas, Nacional domingo 3, Ago 2025- Uso excesivo de la prisión preventiva
- Fue acusado de encabezar la supuesta banda de secuestradores “Los Zodiaco”

Israel Vallarta Cisneros abandonó el penal federal del Altiplano, donde estuvo encarcelado durante casi 20 años sujeto a prisión preventiva, acusado de secuestro.
Israel Vallarta Cisneros, de 55 años de edad, abandonó el penal federal del Altiplano, donde estuvo encarcelado durante casi 20 años sujeto a prisión preventiva, acusado de encabezar la supuesta banda de secuestradores “Los Zodiaco”.
Vallarta Cisneros obtuvo su libertad debido a que la juez Tercero de Distrito en materia Penal con sede en Toluca, Estado de México, Mariana Vieyra Valdez determinó que la Fiscalía General de la República (FGR) no aportó pruebas para acreditar que fuera responsable de delincuencia organizada, en la modalidad de secuestro; portación y posesión de arma de fuego y posesión de cartuchos de uso exclusivo del Ejército.
Sheinbaum y Rosa Icela confirman sentencia absolutoria
La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó la decisión judicial y subrayó que su gobierno, a través de la Secretaría de Seguridad encabezada por Rosa Icela Rodríguez, estuvo trabajando para su liberación debido a la tortura sufrida durante su detención.
“No se nos puede olvidar cómo fue la detención y el montaje televisivo, conducido por quienes después fueron señalados por vínculos con el narcotráfico”, expresó Sheinbaum, en alusión al ex secretario de Seguridad, Genaro García Luna, hoy preso en Estados Unidos.
Sobre una posible reparación del daño, Sheinbaum Pardo puntualizó que esta solo será posible si Vallarta Cisneros es reconocido legalmente como víctima. “Él lo tendría que pedir a partir de un juicio”, aclaró.
Por su parte la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, detalló que el proceso penal contra Vallarta se prolongó por casi dos décadas, con más de 10 apelaciones, seis juicios de amparo y múltiples quejas legales. Destacó que en 2022, el Comité contra la Tortura de la ONU pidió al Estado mexicano tomar medidas urgentes en favor de Vallarta por las denuncias de tortura física y psicológica.
El caso de Israel Vallarta
Israel Vallarta Cisneros fue detenido el 8 de diciembre de 2005, junto con su entonces pareja, la ciudadana francesa Florence Cassez, en el rancho “Las Chinitas”, en la carretera México-Cuernavaca.
Al día siguiente, fueron presentados ante las cámaras de televisión como parte de un supuesto operativo en vivo de la extinta Agencia Federal de Investigación (AFI), dirigido por Genaro García Luna. Años después, se comprobó que dicho operativo fue un montaje televisivo, preparado con antelación y escenificado para los medios.
Cassez fue liberada en 2013 tras obtener un amparo por violaciones al debido proceso, pero Vallarta Cisneros permaneció en prisión desde entonces, sin sentencia.
Durante estos años, diversos organismos nacionales e internacionales, como la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH) y el Comité contra la Tortura de la ONU, alertaron sobre la falta de garantías procesales en su caso. En particular, destacaron la existencia de indicios de tortura documentados mediante el Protocolo de Estambul, lo que refuerza la acusación de tratos crueles y degradantes tras su detención.
Además, el 15 de julio de 2025, un Tribunal Colegiado de Apelación ordenó revisar su situación jurídica y la medida cautelar de prisión preventiva, al considerar los señalamientos de tortura y el tiempo extraordinario sin sentencia. Esta decisión abrió la puerta a que la jueza analizara el fondo del caso y, finalmente, emitiera una sentencia absolutoria.
Durante la última audiencia formal del juicio, celebrada el 31 de enero de 2025, se cerró la etapa de instrucción, lo que dio paso a los alegatos finales y la evaluación de las pruebas. Pese a que la Fiscalía solicitó una condena de 329 años de prisión para Vallarta, no logró acreditar su responsabilidad con evidencia contundente.
Proceso marcado por tortura y violaciones al debido proceso
Diversos testimonios, incluyendo los de Vallarta Cisneros, documentaron actos de tortura física y psicológica aplicados tras su detención. El propio Israel narró haber sido golpeado reiteradamente, despojado de la ropa, atado, y amenazado con represalias hacia su familia si no confesaba los delitos.
Entre las consecuencias inmediatas de la tortura, asegura que permaneció cerca de dos meses sin poder caminar por lesiones vertebrales ocasionadas durante su retención. La Fiscalía también le impuso un arraigo de tres meses en un intento por ocultar las huellas de los malos tratos ante las autoridades judiciales.
Durante los años transcurridos en prisión enfrentó condiciones adversas, confinamientos en celdas de castigo y prolongados periodos de incomunicación.
Estas violaciones al debido proceso se sumaron a irregularidades documentadas por organismos internacionales, destacando la falta de pruebas directas, contradicciones en los testimonios y la manipulación de las escenas de la detención.
Según la versión oficial de entonces, Vallarta y su hermano Mario encabezaban una red dedicada al secuestro durante ocho años, pero nunca se pudieron acreditar las acusaciones. El caso fue utilizado como ejemplo de “combate al crimen” por los gobiernos federales de la época y marcó el inicio de una crisis de credibilidad en las instituciones de justicia.













