La Presidenta que no abandona a su pueblo: Sheinbaum al frente de la emergencia nacional
Hans Salazar, Opinión domingo 19, Oct 2025
HANS SALAZAR
Con decisión, humanidad y resultados, Sheinbaum coordina el despliegue del Plan DN-III-E, censo casa por casa, reconstrucción vial y apoyo directo a familias en Veracruz, Hidalgo, Puebla, Querétaro y San Luis Potosí.
- Una presidenta todo terreno
• La ayuda comenzó desde los primeros minutos de la tragedia
• Atención personalizada: la gran diferencia con el pasado
• El amor como política pública en medio del dolor
• “Estoy con ustedes, somos uno solo”, dice la presidenta entre lodo y desaliento
La presidenta Claudia Sheinbaum cumple una semana dedicada en cuerpo y alma a la atención de miles de familias afectadas por la fuerza de la naturaleza que arrasó con hogares, calles, plazas, puentes, carreteras e incluso montañas enteras. Pero, sobre todo, que se llevó vidas.
Desde el primer momento, cuando la tormenta -sin nombre, sólo clasificada como torrencial– comenzó a transformarse en tragedia, la Presidenta siguió minuto a minuto el desarrollo del fenómeno. No esperó informes burocráticos ni excusas técnicas: ordenó la movilización inmediata. El Plan DN-III-E ya estaba desplegado en tres estados antes de que amaneciera, y horas después comenzaba a extenderse a los cinco más afectados: Veracruz, Hidalgo, Puebla, Querétaro y San Luis Potosí, siguiendo prioridades de rescate y auxilio.
Lo que en un inicio parecía otra emergencia más, al paso de las horas se convirtió en un operativo nacional sin precedentes: todo el aparato del Estado se volcó en ayuda y solidaridad. “Toda la fuerza del Estado y todo mi corazón, toda mi alma”, dijo la presidenta desde Poza Rica y Álamo, dos de los sitios más golpeados por las lluvias.
La magnitud del desastre fue brutal: 132 carreteras quedaron incomunicadas y 56 puentes sufrieron daños severos. Hoy, a una semana, la conectividad se ha restablecido prácticamente en su totalidad y la reconstrucción de puentes avanza rápidamente gracias al trabajo simultáneo de ingenieros militares, trabajadores civiles y comunidades organizadas.
En materia de auxilio humano, la numeralia es contundente: rescate de vidas, instalación de refugios temporales, distribución masiva de alimentos y agua, atención médica en zonas de difícil acceso y más de 20 mil servidores públicos movilizados, junto a 8 mil elementos de Marina, Sedena y Guardia Nacional. A ello se suman reuniones diarias de evaluación encabezadas directamente por la presidenta con Protección Civil, gobernadores y responsables federales designados para cada estado.
Esta semana cerrará con más de 30 mil viviendas censadas para recibir apoyo directo, sin intermediarios ni corrupción, tanto a propietarios como a quienes rentan. Para atender la emergencia y la reconstrucción se dispuso un fondo inicial de 19 mil millones de pesos.
¿Qué lecciones dejan las lluvias torrenciales en la Huasteca?
- Tenemos una Presidenta que sí va al lugar de los hechos. No gobierna desde la oficina: camina entre el lodo, escucha y decide en territorio.
- La ayuda llegó a tiempo y se evitaron miles de muertes. Hasta el último reporte, se confirman 140 personas fallecidas o desaparecidas, una cifra dolorosa pero contenida frente a la magnitud del desastre.
- Nuevo sistema de información en tiempo real. Una plataforma unificada permite conocer el estado de cada comunidad y acelerar decisiones.
- Coordinación efectiva del gabinete bajo un centro de mando presidencial activo las 24 horas.
- Un estilo de gobierno con rostro humano: cercanía real, abrazos que no son pose, palabras que acompañan:
“Necesitamos ser uno solo: pueblo y gobierno”, expresó la presidenta.
Y esa imagen quedará grabada: una Presidenta de pie, con botas llenas de barro, abrazando a una mujer adulta mayor que perdió su casa. El símbolo de un nuevo tiempo en México: humanismo en el poder.
Desde este espacio daremos seguimiento puntual a cada fase del plan de reconstrucción. Porque la tragedia no termina con la lluvia; comienza ahora el desafío mayor: reconstruir con justicia, sin dejar a nadie atrás.
El negocio del desastre que ahora lloran: Fonden no era solidaridad, era corrupción
Desde que estalló el debate sobre la desaparición del Fonden, un ejército de opinadores, comentaristas pagados y políticos del viejo régimen salió a llorar frente a cámaras: “Desaparecieron el Fonden y ahora no hay ayuda”. Falso. Más que falso: es una mentira fabricada para manipular políticamente el dolor humano.
La presidenta Claudia Sheinbaum lo dijo con claridad: “El Fonden era un esquema corrupto, tardado, lleno de intermediarios y moches; desapareció porque era un negocio para unos cuantos”. Y tiene razón. Durante años, los gobernadores del PRI y del PAN, junto con constructoras favoritas y empresas fantasma, convirtieron cada tragedia en oportunidad de saqueo.
Hoy la derecha intenta vender nostalgia por el Fonden. Nostalgia… por la corrupción. Nostalgia… por el dinero sin comprobar. Nostalgia… por contratos inflados y obras que nunca se construyeron. Lo que realmente extrañan es el botín.
Fonden: el crimen perfecto del PRIAN
Sheinbaum fue puntual: “Los que hoy defienden el Fonden son los que se beneficiaron de él. Todo el país sabe que se gastaba el dinero en cualquier cosa, menos en ayudar a la gente”.
¿No lo recuerdan los opinadores blancos de copia de Televisa y Latinus? Yo sí.
- Después del huracán Stan en Chiapas (2005), miles de familias nunca recibieron vivienda, pero sí crecieron las cuentas bancarias de alcaldes priistas.
- Después de Ingrid y Manuel en Guerrero (2013), el dinero del Fonden fue desviado en obras fantasma denunciadas hasta por la Auditoría Superior de la Federación.
- Con Calderón, el Fonden pagó carreteras que nunca existieron en Veracruz, Sonora y Sinaloa.
- Con Peña Nieto, el dinero del Fonden terminó en constructoras vinculadas a políticos priistas… varias hoy investigadas por lavado de dinero.
¿Dónde estaban los “defensores del pueblo” cuando eso pasaba? Callados. Cómplices. Alimentándose del presupuesto público como hienas del sufrimiento ajeno.
La narrativa hipócrita
Ahora la oposición grita: “¡No hay apoyo en las emergencias!”. Otra mentira.
Sheinbaum lo dijo así: “Hoy los recursos se entregan de manera directa, sin corrupción y sin empresas fantasma; ya no hay moches”. Y es verdad. Y duele. Duele a quienes vivían de morder el dinero de la tragedia.
El Fonden no desapareció: se limpió. Se acabó la estafa disfrazada de ayuda.
Hoy los recursos salen del Presupuesto de Egresos sin intermediarios. Hoy intervienen la Marina, la Guardia Nacional y la Sedena de inmediato. Hoy hay censo casa por casa y apoyo directo a familias afectadas. ¿Dónde está el abandono del que hablan? No existe. Lo que existe es el odio de la oposición a perder un negocio multimillonario.
Lo dijo Sheinbaum Pardo en la cara de la derecha
En la Mañanera del pueblo, fue contundente:
“Cuando desapareció el Fonden, la derecha dijo que era un error. Lo que pasa es que estaban muy acostumbrados a robar con los desastres. No vamos a regresar a la corrupción del pasado.”
Y añadió:
“Las emergencias se atienden con presupuesto público. Lo que se acabó fue el negocio, no la ayuda.”
Ahí está la verdad. Pero esa verdad no conviene a quienes hoy usan tragedias humanas para hacer campaña. Calderón, Fox, Lilly Téllez, los juniors de la Coparmex, los voceros del narco-partido azul: ellos no defienden a las víctimas, defienden su modelo de saqueo.
El Fonden fue una lavadora de dinero público
El fondo funcionó como la otra caja chica del PRIAN. Contratos asignados “por emergencia”, sin licitaciones, sin vigilancia. Nadie supervisaba, nadie auditaba, nadie rendía cuentas. Un paraíso para corruptos.
Por eso Sheinbaum lo llamó lo que fue: “Un instrumento perverso”. Y tenía razón:
- Permitía desviar millones con justificación emocional (“hay que ayudar ya, sin trámites”).
- Se basaba en operaciones discrecionales que se “regularizaban después”.
- Nadie verificaba si las obras se hacían.
- Nadie investigaba sobreprecios.
- La Auditoría Superior de la Federación documentó desvíos año tras año. Nadie pagó. Nunca.
Si el Fonden era tan eficiente, ¿por qué 50% de los recursos nunca llegó a las familias? ¿Por qué siguen destruidas comunidades afectadas desde hace 10 años? ¿Dónde están las casas prometidas? ¿Dónde está la “gran obra humanitaria” que hoy defienden?
No existe. Porque el Fonden no fue solidaridad: fue complicidad institucional con la corrupción.
La respuesta real hoy
Mientras la derecha manipula, México está trabajando. Brigadas, puentes aéreos, rescates, maquinaria pesada, auxilio médico. Los hechos hablan.
“Hoy nadie se queda sin apoyo. Hoy nadie está solo. México tiene gobierno y tiene autoridad moral para ayudar sin robar”, dijo Sheinbaum durante la atención a las lluvias recientes.
Y tiene razón. El país ya decidió: nunca más la corrupción como sistema. Se acabó el saqueo con dolor ajeno
No hay discusión técnica aquí. Hay una discusión ética. Lo que está en juego no es un fondo, es un modelo de país:
Proyecto humanista
| Ayuda directa |
| Transparencia |
| Estado al servicio del pueblo |
| Reconstrucción real |
| Autoridad moral |
Proyecto PRIAN
| Intermediarios corruptos |
| Opacidad |
| Estado al servicio de contratistas |
| Simulación de obras |
| Cinismo histórico |
El Fonden fue un monumento a la indecencia política. Y quien hoy lo defiende, defiende la corrupción. Duele leerlo, pero es la verdad.












