«Dahmer, mirando a la bestia a los ojos»: El horror real del asesino de Milwaukee
* Destacadas, Espectáculos martes 2, Dic 2025- Bajo la producción y dirección del maestro Rafael Perrín
- Un monólogo desgarrador que busca reflexionar sobre la salud mental y el abandono familiar

Emmanuel Okaury encarna todos los aspectos de la vida del asesino serial más notorio de la historia estadounidense moderna.
Por Arturo Arellano
Por primera vez en la historia del teatro mexicano, el monstruo de Milwaukee llega a las tablas del Teatro Wilberto Cantón en una producción que promete mantener al público en suspenso, haciendo que cada latido del corazón se acelere mientras contempla cómo un ser humano se convirtió en el peor depredador de la historia contemporánea.
En esta nueva producción a cargo de «El Maestro del Terror», Rafael Perrín, veremos al monstruo de Milwaukee por primera vez en teatro. Una historia real de terror, que te hará sentir otro tipo de miedo, completamente diferente al que experimentas a través de una pantalla o de las páginas de un libro.
Esta puesta en escena escrita por Vicente Ferrer, expone el peor lado del alma humana, invitando al público a reflexionar sobre los crímenes que escandalizaron al mundo entero en los años ochenta. No se trata de una glorificación de lo monstruoso, sino de una disección profunda de cómo la negligencia, el abandono y la falta de atención a la salud mental pueden engendrar al demonio más terrible: aquél que camina con rostro de hombre.
Emmanuel Okaury: El actor que
se atreve a habitar la oscuridad
Emmanuel Okaury, protagonista de esta audaz producción teatral, se sentó a conversar en exclusiva con DIARIO IMAGEN para revelar los detalles de este proyecto sin precedentes que lo ha llevado a explorar los abismos más profundos de la psique criminal.
«Estamos abordando la historia de Dahmer desde otro enfoque diferente al de las películas y series que han salido a su alrededor», expresó Okaury con convicción. «Aquí hablamos de todo lo que tuvo que pasar para convertirse en el asesino serial que fue. Todo lo que sufrió en su infancia y la omisión de sus padres, quienes al notar ciertas características en su personalidad, jamás lo ayudaron, aunque él pedía ayuda a gritos».
El actor enfatizó la importancia de explorar los años formativos del criminal. «Cuando era pequeño ya mostraba indicios de una enfermedad mental, asesinaba animales, era amante de la taxidermia, era un apasionado. Pero nadie prestó atención para encaminarlo de otra forma y que no terminara tan mal. Aquí está el punto crucial: la prevención».
Un mensaje sobre
la salud mental
La propuesta de esta puesta en escena va más allá del entretenimiento del horror. Okaury subraya que el equipo creativo buscó que la audiencia se llevara un mensaje profundo. «Tratamos de que la gente se lleve un mensaje sobre la importancia de la salud mental. No se trata de enaltecer o celebrar las acciones de Dahmer, sino hacer un llamado de atención a lo importante que es atender nuestras emociones, la importancia de la psicología, de buscar ayuda cuando algo no está bien».
Este énfasis en lo preventivo convierte a «Dahmer, mirando a la bestia a los ojos» en una experiencia, una reflexión colectiva sobre cómo la sociedad puede fallar a aquellos que necesitan intervención temprana.
«Trabajamos de la mano del maestro Rafael Perrín, quien es un experto en teatro de horror», explicó Okaury. «Él dice y yo coincido en que es un horror real, porque no lo estás viviendo a través de una pantalla, lo estás viendo en vivo. Eso es un agregado a tu experiencia. Sabe perfectamente cómo manejar cada situación para que la gente se mantenga pendiente de lo que pasa en el escenario, sin caer en lo sensacionalista».
La negligencia
institucional invisible
Otro aspecto que Okaury destaca como fundamental en la narrativa de esta producción es la omisión sistemática de las autoridades. «Quisimos destacar también la omisión de las autoridades ante los crímenes de Dahmer. Y es que, como eran cometidos contra una parte de la población marginada, no les prestaron mucha atención al principio. Porque las víctimas eran homosexuales o afroamericanos, eso es un detalle que no siempre se toma en cuenta y aquí lo estamos señalando».
Esta crítica social agrega dimensiones políticas y de justicia a la narrativa, transformando la obra en un comentario sobre cómo el sistema legal puede fallar a los más vulnerables.
Los retos de la
transformación
Para Okaury, interpretar a Dahmer ha presentado desafíos sin precedentes. «Al tratarse de un monólogo, ha sido todo un reto, y me fascina porque como actor es un trabajo arduo, meterme en las diferentes etapas de la vida de Dahmer. No ha sido sencillo, pero me parece que se ha logrado algo muy bien hecho».
El actor reveló que uno de los aspectos más complicados de la caracterización radicaba en reconciliar su convicción personal con el personaje que encarna. «Uno de los retos más complicados fue adaptarme a que este personaje practicaba canibalismo, se comía a sus víctimas. Y es que al saber que yo soy vegetariano desde hace muchos años, esto me costó particularmente trabajo. Tuve que entrenarme mentalmente para habitar ese oscuro espacio sin comprometer mis valores personales».
Esta declaración reveló la dedicación extrema que Okaury ha manifestado al proyecto, buscando mantener la autenticidad mientras preserva su integridad personal.
Una saga
en gestación
Finalmente, el actor compartió detalles emocionantes sobre el futuro del proyecto. «Esta es la primera puesta en escena de lo que podría ser una saga teatral en la que se aborden los casos más destacados de asesinos seriales, incluso algunos ocurridos en México. Pero eso ya se verá a futuro, de acuerdo con la respuesta del público».
Esta revelación sugiere que, si la recepción de «Dahmer» es positiva, el público podría esperar futuras incursiones teatrales en otros casos que han dejado cicatrices en la memoria colectiva de distintas culturas, también desde la pluma de Vicente Ferrer, dramaturgo que dio vida a esta obra teatral de Dahmer.
Jeffrey Dahmer se convirtió en un personaje de culto, causando el interés de muchos. Fue despreciado por sus terribles crímenes y, a la vez, se ha intentado separar la imagen del asesino de la del humano, del niño y hombre que sufrió el abandono de sus padres. Es bien sabido que era una persona con problemas emocionales y mentales y eso explica parte de su historia, aunque jamás la justifica.
En esta puesta en escena a cargo de Rafael Perrín, «El Maestro del Terror», podremos ver la historia desde otra perspectiva, que pide al espectador analizar más allá de lo evidente. Si bien la historia de Dahmer es mundialmente conocida, esta obra de teatro propone una mirada diferente, un relato al que pocos han prestado atención: el del ser vulnerable que se perdió en la oscuridad.
La puesta en escena se presenta en el Teatro Willberto Cantón (José María Velasco 59, Colonia San José Insurgentes, CDMX) los días 15, 22 y 29 de diciembre. Las entradas están disponibles a través de la taquilla del teatro y y en la pagina Dahmer.mx.
DATOS SOBRE JEFFREY DAHMER
-Nació el 21 de mayo de 1960 en Milwaukee, Wisconsin, fruto de un matrimonio conflictivo. A diferencia de muchos asesinos seriales, su infancia no fue marcada por abusos extremos, sino por sentimientos de abandono y aislamiento.
-Cometió su primer asesinato el 18 de junio de 1978, cuando tenía apenas 18 años. Su víctima fue Steven Hicks, a quien golpeó con una mancuerna, lo estranguló y luego exploró su cuerpo.
-Su segundo asesinato fue el 25 de noviembre de 1987, cuando mató a Steven Tuomi en una habitación de hotel. Dahmer reconoció que practicó necrofilia con el cadáver.
-Durante trece años, Dahmer evadió la captura. Utilizó técnicas sofisticadas para deshacerse de los cuerpos: empleaba ácido para disolver los tejidos blandos y extraer los huesos, práctica que aprendió de sus experimentos con animales en la infancia.
-Sus crímenes involucraban tres componentes clave: drogaba a sus víctimas con somníferos disueltos en alcohol, las estrangulaba, y luego practicaba necrofilia y canibalismo.
-Dahmer consumió carne humana, específicamente los bíceps de algunas de sus víctimas. Afirmaba que esto le daba la sensación de que sus víctimas permanecían dentro de él.
-La mayoría de sus víctimas eran hombres jóvenes de la comunidad afroamericana y homosexual, aspectos deliberadamente omitidos por la policía.
-En su apartamento del 808 de la calle 24 Norte fueron encontrados: una cabeza en el refrigerador, un corazón y genitales masculinos en el congelador, cinco cráneos en la recámara, cuchillos, sierras, martillos, fotografías de desmembramientos, un esqueleto completo blanqueado con cloro, un cuero cabelludo disecado y un tambor de 260 litros lleno de ácido con tres torsos.
-Fue capturado gracias a Tracy Edwards, un joven afroamericano de 32 años que logró escapar de su apartamento en julio de 1991.
-Dahmer fue declarado mentalmente sano en el juicio, a pesar de los diagnósticos de trastorno límite de la personalidad, trastorno esquizotípico y trastorno psicótico.
-Confesó 17 asesinatos en total: 16 cometidos en Wisconsin entre 1978 y 1991, y uno en Ohio en 1978. Sin embargo, se sugiere que pudo haber cometido más.
-Dahmer fue asesinado en la prisión el 28 de noviembre de 1994 por Christopher Scarver, otro recluso, apenas tres años después de su encarcelamiento.
-La «infancia normal» de Dahmer es un rasgo único entre asesinos seriales. Los psicólogos han estudiado extensamente cómo alguien sin traumas evidentes pudo convertirse en tal monstruo, lo que ha abierto nuevas líneas de investigación en criminología y psicología forense.











