Legisladores del oficialismo se preocupan por Venezuela, pero evitan juzgar accidente ferroviario
Miguel Ángel Rivera, Opinión miércoles 7, Ene 2026CLASE POLITICA Miguel Ángel Rivera
Los legisladores del oficialismo, senadores y diputados de Morena, PT y PVEM, expresaron gran preocupación por los recientes sucesos de Venezuela –donde las fuerzas armadas de los Estados Unidos “extrajeron” al dictador Nicolás Maduro–, pero se negaron a criticar el mal estado del Tren Interoceánico, en donde el pasado 28 de diciembre ocurrió un trágico descarrilamiento en el que murieron 14 personas y otras 100 resultaron heridas.
El orden del día de la Comisión Permanente se discute previamente, en reunión de los coordinadores de todas las fracciones parlamentarias y, en este caso, se aprobó la discusión del tema de la intervención armada estadounidense en Venezuela, la cual culminaría con la presentación de un punto de acuerdo por el cual ese organismo representante del Congreso de México condenaría la acción militar de los Estados Unidos.
Tanta importancia le dio la Llamada Cuarta transformación a este asunto que la propuesta del punto de acuerdo –en el cual no se hizo ninguna referencia el hecho de que Maduro se eternizó en el poder mediante un fraude electoral– se le encomendó a la senadora Laura Itzel Castillo Juárez, presidenta del Senado (actualmente en receso), la Cámara que constitucionalmente conduce la política exterior mexicana.
A pesar de tanto celo, ese cónclave de coordinadores parlamentarios que integran el verdadero órgano de gobierno de la Permanente, la Junta de Coordinación Política (Jucopo), dominada por la mayoría oficialista, no manifestó tanta preocupación por la tragedia del ferrocarril Interoceánico ocurrida en territorio de Oaxaca, pues el asunto no se incluyó en el orden del día que, claro, fue ratificado por la mayoría oficialista al inicio de la sesión de la Permanente, ya como asunto de mero trámite.
Como es costumbre, la presidenta de la Comisión Permanente, la panista Kenia López Rabadán, consultó a la asamblea si se dispensaba la lectura del orden del día y recibió una respuesta afirmativa. Es decir, ninguna protesta por el dejar fuera la tragedia ferroviaria del reciente “Día de los Inocentes”.
No obstante, algunos de los oradores de la oposición intentaron colar en el debate el tema del descarrilamiento ante la indignación de los oficialistas, quienes les exigieron ajustarse al tema del conflicto internacional, ante el riesgo de que se juzgara a una de las obras insignia de su caudillo, ya de suyo puestas en duda por errores en la planeación e irregularidades durante la ejecución de los trabajos que llevan hacia altos funcionarios federales y, lo peor, hasta un miembro de la dinastía López Beltrán.
Así quedó fuera el tema, a pesar de que un día antes, la presidenta de la Cámara de Diputados y de la Permanente, la mencionada Kenia López Rabadán había destacado la importancia del accidente, que no incidente, en el Istmo de Tehuantepec.
“Al expresar su solidaridad con los afectados por el descarrilamiento del Tren Interoceánico ocurrido el pasado 28 de diciembre, la presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán, afirmó que, en términos de derechos humanos, las víctimas de cualquier accidente o delito tienen derecho a exigir al Estado mexicano la verdad sobre lo ocurrido, la reparación del daño, el castigo a los responsables y garantías para que no vuelva a suceder”, dice un boletín de la Cámara de Diputados que da cuenta de los comentarios de su presidenta.
De acuerdo con ese comunicado, López Rabadán también señaló que debe haber una investigación técnica, transparente y objetiva, “que permita saber a todo México qué pasó y por qué pasó esta lamentable tragedia”.
“Lo sucedido, dijo, obliga a que el Estado mexicano dé una reparación médica, psicológica, legal y económica para que las víctimas y sus familiares encuentren la posibilidad de la reparación de daños.
“Asimismo, sostuvo que para que haya justicia debe conocerse quiénes son los responsables, “sea quien sea”, y debe castigárseles, ya sean empresas o funcionarios, pues este caso demuestra “que la ineptitud y la corrupción matan”.
“Más allá de nombres y apellidos o de querer proteger a algún servidor público, a alguna persona en particular o incluso a alguna empresa, las personas que lamentablemente perdieron la vida y sus familias deben de encontrar justicia y deben estar en la cárcel los corruptos que provocaron estas 14 muertes y estas 98 personas heridas” sostuvo la presidenta de la Permanente, que también expuso:
“Hay leyes de obras, leyes de adquisiciones, leyes que se han dado en términos de los instrumentos legales en nuestro país; lo que tendría que suceder es que no haya moches, que no haya corrupción, que no haya gente que se esté enriqueciendo ilegalmente, que no haya alguien que se sienta tan poderoso como para cometer una corrupción que cueste la vida de personas y, además, no le pase nada”, reiteró.
Ya en la sesión de la Permanente, uno de los oradores de la oposición que intentó poner de relieve la tragedia ferroviaria fue el coordinador de la bancada del PAN, el ex candidato presidencial Ricardo Anaya. En respuesta a una pregunta del senador emecista Luis Donaldo Colosio Riojas, el panista aprovechó para censurar la defensa de Maduro que intentó el caudillo de la 4T, el ex presidente Andrés Manuel López Obrador.
“Sobre la defensa reciente patética del ex presidente López Obrador a Nicolás Maduro, con todo respeto decirle al ex presidente: No nos interesa su opinión sobre Nicolás Maduro. Lo que nos interesa es que les dé la cara a las 14 familias víctimas de la ineptitud y de la corrupción de su gobierno que cobraron vida en el accidente el Tren Interoceánico, que nos dé la cara y que explique cómo es que había nombrado a su hijo como el supervisor del Tren Interoceánico. Que nos explique cómo es que su sobrino confesó que estaba entregando balastro, es decir, la roca que sirve de cimiento a las vías, de mala calidad, sobornando a los laboratorios.
“Cómo es que su sobrino, y lo voy a citar textualmente: ya cuando se descarrile el tren, pues, ahí ya va a hacer otro pedo. Eso dijo el sobrino de López Obrador años antes del descarrilamiento. Esta tragedia nos recuerda que la ineptitud y la corrupción matan”.
Sin involucrarse en el tema, la senadora por Morena , ex jefa delegacional en Milpa Alta, María Guadalupe Chavira de la Rosa, presentó una moción de orden: “queremos que esta Comisión Permanente lance un mensaje importante de lo que estamos viviendo los hermanos de América Latina. Entonces, pedirles que se apeguen al tema, porque si no, también nosotros podemos desviar el propósito de este mensaje que queremos dar. El presidente espurio Felipe Calderón nunca fue llamado a cuentas. Así es que, por favor, Anaya, serénate y sé congruente”.
Contra los deseos de la senadora “morena”, lo que se produjo fue una condena a la política exterior de la llamada Cuarta Transformación.
Por ejemplo, el coordinador de los senadores del PRI, el guerrerense Manuel Añorve Baños expuso:
“Que quede claro, no cayó un presidente incómodo para algunos, cayó un dictador que le robó el futuro a todo un país.
Maduro fue un presidente que, por supuesto, abusó de sus atribuciones y terminó como un dictador, un golpista y, mientras millones de venezolanos celebran, aquí todavía hay quienes se atreven a defenderlo con discursos patrioteros que presumen soberanía, pero olvidan algo básico, la soberanía es del pueblo, no del tirano que la manipula.
“Nicolás Maduro fue un dictador que hizo trampa cada vez que su poder estaba en riesgo, que usó el miedo como herramienta de gobierno y convirtió a la vida diaria de millones en una lucha por sobrevivir.
“Maduro persiguió opositores, empujó al exilio a millones de venezolanos, aproximadamente 8 millones, y cerró los caminos para cambiar el gobierno por la vía pacífica. Persiguió a la prensa, persiguió, por supuesto, a toda la oposición que le señalaba sus errores, los desterró, los encarceló, los asesinó.
“Esta película ya la vivimos, y algunos quieren repetirla en México con un traje a la medida del autoritarismo y su color guinda. Por eso, lo que pasó en Venezuela es una advertencia. Cuando un gobierno se cree intocable, cuando nadie le pone frenos, cuando se burla de la ley, cuando hace trajes a la medida del autoritarismo, tarde o temprano van a caer. De eso no hay duda”, remató Añorve.











