“La independencia y la soberanía no se negocian”: CSP responde con firmeza a Trump
Hans Salazar, Opinión domingo 11, Ene 2026Hans Salazar
- Desde Petatlán, Guerrero, la Presidenta lanza un mensaje contundente al gobierno de Estados Unidos y reafirma la política exterior de respeto mutuo, cooperación y defensa de la patria
El aire caliente de la Costa Grande rozaba los rostros de los pobladores que esperaban bajo el sol a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. En Petatlán, una de las regiones más pobres y olvidadas por los gobiernos neoliberales, la mandataria eligió el escenario de los cerros y los campos de maíz para lanzar un mensaje que resonó más allá de las fronteras:
“Cuando dialogamos con cualquier país del mundo, en particular con Estados Unidos, podemos colaborar, podemos coordinarnos; somos vecinos, queremos a nuestros hermanos mexicanos que vivan bien del otro lado de la frontera. Pero, como he dicho, nos coordinamos, colaboramos, pero nunca nos subordinamos. Somos dos países iguales. Y hay algo que no está a negociación: la independencia y la soberanía de la patria”, enfatizó.
El público, compuesto por campesinos, mujeres artesanas y estudiantes, se puso de pie. El aplauso largo y los vítores se mezclaron con el aire tibio del atardecer. Desde la montaña guerrerense, Sheinbaum hablaba con el peso de la historia detrás: la lucha de los pueblos que dieron origen a México y el espíritu de independencia que ha marcado cada generación.
Una Presidenta en tierra de insurgencia
Petatlán no fue elegido al azar. En este rincón del sur, donde José María Morelos y Pavón levantó su bandera de libertad y justicia social, Sheinbaum retomó esa raíz insurgente para reafirmar que México no aceptará imposiciones extranjeras ni amenazas militares.
Durante su visita, la mandataria entregó tarjetas de los Programas para el Bienestar y destacó que, tras 36 años de gobiernos neoliberales, la Cuarta Transformación ha sacado de la pobreza a 13.5 millones de mexicanas y mexicanos, gracias al incremento del 150 % al salario mínimo y a los apoyos sociales universales.
Anunció que en 2026 el Gobierno de México invertirá un billón de pesos en los Programas para el Bienestar —la mayor inversión social en la historia del país—, con la meta de que 42.9 millones de personas sean beneficiarias directas. Tan solo en Guerrero, la inversión asciende a 37 mil millones de pesos, lo que significa que cuatro de cada diez guerrerenses reciben algún apoyo federal.
“Todas y todos los adultos mayores de 65 años y más reciben una pensión. Pero además, ya no solo es un programa: es un derecho escrito en el Artículo Cuarto de la Constitución”, recordó Sheinbaum ante el júbilo de los asistentes.
Relación México–Estados Unidos: una etapa de alta sensibilidad
Desde su regreso al poder, Donald Trump ha endurecido su discurso contra México, retomando una narrativa de amenaza y presión. A pesar de ello, el gobierno mexicano ha mantenido una política de prudencia, respeto y firmeza.
México y Estados Unidos comparten más de 3,200 kilómetros de frontera y un intercambio comercial que supera los 447 mil millones de dólares, lo que convierte a nuestro país en su principal socio comercial. Paradójicamente, mientras la economía bilateral crece, el lenguaje político se enrarece.
La Presidenta ha instruido al canciller Juan Ramón de la Fuente a reforzar el diálogo con el nuevo gobierno estadounidense, sosteniendo los principios de soberanía, igualdad y cooperación internacional. México, recordó, ha cumplido rigurosamente los acuerdos multilaterales, desde el Tratado México–Estados Unidos–Canadá (T- MEC) hasta los convenios migratorios y de seguridad regional.
En siete años, la diplomacia mexicana ha consolidado mecanismos para controlar el flujo migratorio, fortalecer la vigilancia fronteriza, reducir las deportaciones y proteger los derechos de los connacionales.
Tan solo en 2025, las deportaciones desde Estados Unidos a México se redujeron a cerca de 200 mil personas, una cifra histórica.
“México es un país soberano, no un patio trasero. Nuestra relación con Estados Unidos se basa en el respeto mutuo y en la cooperación entre iguales”, insistió la mandataria.
El rostro social de la soberanía
Además de defender la independencia política, Sheinbaum subrayó que la soberanía también se construye con justicia social y bienestar.
Acompañada por la secretaria de Bienestar, Ariadna Montiel Reyes, y el secretario técnico de la Presidencia, Carlos Torres Rosas, la Presidenta informó que este año más de 20 millones de personas recibirán directamente una pensión del Bienestar -entre ellas, la Pensión para Personas Adultas Mayores, Pensión Mujeres Bienestar y Pensión para Personas con Discapacidad-.
Anunció también el fortalecimiento del programa de pavimentación de carreteras federales y nuevos caminos, en coordinación con el Gobierno de Guerrero, que encabeza Evelyn Salgado Pineda, quien destacó que “cuatro de cada diez guerrerenses reciben hoy algún apoyo social gracias a la visión de la presidenta que convirtió esos programas en derechos constitucionales”.
En representación de las y los beneficiarios, Leonila Cisneros Hernández agradeció a la jefa del Ejecutivo federal el apoyo recibido y afirmó: “Aquí estamos para respaldarla, Presidenta”.
Cabeza fría y corazón firme
Frente a las declaraciones altisonantes del norte, Sheinbaum ha reiterado que México no responderá con confrontación, sino con inteligencia, prudencia y dignidad.
“En momentos difíciles se necesita cabeza fría”, ha dicho en más de una ocasión, recordando que la fortaleza de la nación está en su pueblo y en su historia.
La mandataria ha optado por una política de reencuentro continental y unidad latinoamericana, impulsando la cooperación económica y social con los países del sur. Su posición es clara: México no busca pleitos, pero tampoco acepta tutelas.
Un mensaje que cruza fronteras
El cierre de su discurso en Petatlán fue un grito colectivo:
“La soberanía y la independencia de México no se negocian. ¡Viva México, viva México!”
El eco retumbó entre los cerros guerrerenses, acompañado por aplausos, música de viento y un profundo sentimiento nacional.
Desde una tierra históricamente insurgente, la presidenta Claudia Sheinbaum envió un mensaje al mundo: México está dispuesto a dialogar, pero jamás a inclinar la cabeza.
SEGUNDO TEMA, SEGUNDA CAPITULAR
Cuando la estrategia sí funciona: México reduce 40% los homicidios y rompe una década de violencia
Durante años con los gobiernos del PRIAN, hablar de seguridad en México fue sinónimo de resignación. La violencia parecía una constante inamovible. Hoy, los datos obligan a replantear esa narrativa.
La reducción del 40 por ciento en los homicidios dolosos entre septiembre de 2024 y diciembre de 2025, equivalente a 34 asesinatos diarios menos, no es un discurso: es un hecho. Diciembre de 2025 fue el mes con la tasa más baja de homicidios desde 2015, rompiendo una tendencia que durante una década marcó al país.
Estos resultados no surgieron por inercia. Son consecuencia de una estrategia de seguridad integral que dejó atrás la improvisación y apostó por la coordinación entre instituciones, estados y fuerzas federales. El enfoque combinó atención a las causas sociales, fortalecimiento de la Guardia Nacional, inteligencia operativa y una coordinación real con las entidades.
Los números respaldan ese viraje: más de 40 mil detenidos por delitos de alto impacto, 21 mil armas aseguradas, 318 toneladas de droga incautadas, incluyendo millones de dosis de fentanilo, y casi dos mil laboratorios clandestinos desmantelados. No son sólo detenciones, son golpes a la estructura financiera y logística del crimen organizado.
El impacto territorial también es claro. La mayoría de las entidades redujeron su promedio diario de homicidios, algunas con descensos históricos superiores al 50 por ciento. Estados que durante años encabezaron la violencia hoy muestran caídas sostenidas.
El balance presentado en Morelos ilustra el modelo: menos homicidios, reducción de delitos de alto impacto y acciones focalizadas contra armas, droga y estructuras criminales. La coordinación entre los tres niveles de gobierno vuelve a demostrar que sí da resultados.
Quizá el mayor cambio no esté sólo en los números, sino en la lógica. La seguridad dejó de ser escenografía y espectáculo para convertirse en política pública medible y evaluable. El anuncio de que en 2026 se reforzará el combate a la extorsión confirma que no hay autocomplacencia.
Los datos no resuelven todo, pero derriban una de las mentiras más repetidas: que nada funciona. Cuando hay estrategia y voluntad política, la violencia sí puede reducirse.












