Sheinbaum se niega a reunirse con la oposición para revisar reforma electoral
Miguel Ángel Rivera, Opinión jueves 15, Ene 2026
CLASE POLITICA Miguel Ángel Rivera
“El artículo 41, Base V, Apartado A, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (CPEUM), estipula que la organización de las elecciones es una función estatal que se realiza a través del Instituto Nacional Electoral, dispone que es autoridad en la materia electoral y profesional en su desempeño dotado de un órgano colegiado como entidad superior de dirección y de una estructura ejecutiva, directiva, de vigilancia y técnico-operativa que hacen posible la organización de los procesos electorales.
“En concordancia con lo anterior, el artículo 30 de la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (LGIPE) prevé el deber del Instituto Nacional Electoral de contribuir al perfeccionamiento del sistema democrático, sin menoscabo de las atribuciones que corresponden a los Poderes de la Unión, debido a que el precepto en cita señala que, son fines del INE, entre otros, contribuir al desarrollo de la vida democrática, preservar el fortalecimiento del régimen de partidos políticos, asegurar a la ciudadanía el ejercicio de los derechos político-electorales, garantizar la celebración periódica y pacífica de las elecciones para renovar a los integrantes de los Poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial de la Unión, velar por la autenticidad y efectividad del sufragio, garantizar la paridad de género y el respeto de los derechos humanos de las mujeres en el ámbito político y electoral”.
Los anteriores párrafos aparecen en la parte inicial de la presentación del amplio documento –más de 200 páginas– presentado por una parte de los consejeros del Instituto Nacional Electoral (INE) al presidente de la comisión presidencial encargada de hacer una supuesta consulta nacional para la reforma electoral que ya parece inevitable, el experimentado militante de izquierda Pablo Gómez Álvarez.
El referido documento recuerda también otros principios vigente en la Carta Magna nacional:
“El primer párrafo del artículo 1º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos (CPEUM) establece que todas las personas gozarán de los derecho humanos reconocidos en la propia Constitución y en los tratados internacionales de los que el Estado Mexicano sea parte, así como de las garantías para su protección, cuyo ejercicio no podrá restringirse ni suspenderse. Asimismo, su párrafo tercero dispone que todas las autoridades, en el ámbito de sus competencias, tienen la obligación de promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad”.
Aparte de esos principios fundamentales, es de considerar que el documento incluye las propuestas de algunos de los consejeros electorales considerados más afines al régimen encargado de construir el segundo piso de la llamada Cuarta Transformación, encabezados por la presidenta del Instituto, Guadalupe Taddei Zavala, quien ha dejado constancia de acatar los dictados de la alta jerarquía del actual régimen, que tiene como máximo guía al ex presidente Andrés Manuel López Obrador.
Los otros consejeros electorales que firman la propuesta de reforma electoral son: Arturo Castillo Loza, Norma Irene de la Cruz Magaña, Uuk-kib Espadas Ancona, Martín Faz Mora, Carla Astrid Humprey Jordan, Rita Bell López Vences, Jorge Montaño Ventura, Jaime Rivera Velázquez y Cladia Arlett Espino.
En el texto resultan sobresalientes dos líneas en blanco, las correspondientes a las también consejeras, Dania Paola Revel Cuevas y Beatriz Claudia Zavala, quienes no estuvieron de acuerdo con todo lo sugerido por sus homólogos.
A pesar de esa amplia mayoría en torno al documento presentado ante la comisión encabezada por Gómez Álvarez, poco efecto tendrán sus recomendaciones, pues se da por seguro que la reforma, en caso de ser aprobada, responderá básicamente a los principios recomendados desde Palacio Nacional, donde se preparó la iniciativa inicial.
De hecho, la propuesta oficial no recoge prácticamente ninguna recomendación externa, a pesar de que desde el oficialismo se ha dado amplia publicidad a la denominada “consulta nacional”, que incluyó numerosos foros, pero cuyos resultados quedaron, por decirlo de alguna forma, an el archivo.
De nada sirve que los consejeros electorales hayan expuesto en su texto de presentación que dicho documento es resultado de “un ejercicio de interlocución institucional de carácter técnico, sistemático y plural e integra propuestas formuladas por las consejerías electorales y las áreas que conforman el Instituto Nacional Electoral, las cuales reflejan la diversidad de contextos, necesidades y perspectivas que caracterizan la vida democrática del país.
Con pleno respeto a la división de poderes y al ámbito competencial de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, así como al citado decreto que le da vida a la Comisión Presidencial y a los trabajos que desarrolla, este órgano autónomo pone a su consideración el presente documento cuyo perfil estrictamente técnico, jurídico y consultivo a efecto de que pueda ser tomado en cuenta de cara al proceso legislativo en el contexto de una reforma electoral: la finalidad que busca cada una de las propuestas que se entregan es la de contribuir al perfeccionamiento del marco normativo electoral desde la experiencia de esta autoridad organizando elecciones”.
“El infierno está lleno de buenas voluntades o deseos”, dice una expresión atribuida al santo francés Bernardo de Claraval, en los primeros años del siglo XI y lo mismo se puede decir del documento firmado por los consejeros electorales que, como muchas otras ideas de especialistas no ligados al oficialismo están desechadas de antemano.
De entrada, el presidente de la comisión presidencial, que ha dejado constancia durante muchos años de ser intransigente, descalificó de entrada no sólo sus recomendaciones sino a los propios consejeros, al sostener que el INE no puede ni debe ser autónomo y tampoco le reconoció la calidad de autoridad en materia electoral.
El ex dirigente nacional del desaparecido Partido Socialista Unificado de México (PSUM), quien padeció la marginación de las organizaciones políticas de izquierda, afirmó que, aunque organismo responsable de las elecciones debe tomar decisiones sin presiones políticas, el concepto de autonomía no es el correcto para un órgano administrativo del Estado.
Más contundente, la presidenta (con A) Claudia Sheinbaum Pardo rechazó la posibilidad de reunirse con dirigentes de la oposición para analizar la referida reforma.
De gira por Querétaro, aseguró que durante su sexenio solo se reunirá con gobernadores y con el pueblo de México, más no con dirigentes de partidos políticos opositores.
Le asignó a la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, la responsabilidad del diálogo con la oposición: “La secretaria de Gobernación ahí está para cualquier tema. Personalmente, yo voy a estar dialogando con el pueblo de México, viendo a todo el país”.
El pasado día 13, en conferencia de prensa con representantes de medios estatales, la Presidenta aseguró que, desde su perspectiva, de eso debe encargarse la Secretaría de Gobernación, pues consideró que “ella tiene ese papel, esa tarea de hablar con, si es necesario, grupos parlamentarios, pero también tiene que haber una relación de respeto mutua, hay proyectos distintos y eso no tiene que asustar a nadie».
En su mañanera de ayer, la mandataria descalificó las demandas de la oposición en materia electoral. Aseguró que las posiciones de los opositores han sido escuchadas y leídas sus propuestas, pero el Ejecutivo mantiene la atribución de enviar su propia iniciativa al Congreso sin que ello implique incorporar planteamientos que consideró deficientes.
Durante la conferencia mañanera, el reportero de Meganoticias, Jorge Chaparro, cuestionó sobre la confiabilidad del senador Adán Augusto López como negociador de la reforma, así como sobre la pertinencia de incluir propuestas de partidos de oposición y otros actores políticos.
“Leí la propuesta que presentó Claudio X. González, bastante mala, por cierto”, señaló y luego expresó algo similar acerca de una recomendación del ex presidente del INE Lorenzo Córdova.












