El vendido avión presidencial todavía produce milagros
Miguel Ángel Rivera, Opinión domingo 18, Ene 2026CLASE POLITICA Miguel Ángel Rivera
El gobierno de la llamada Cuarta Transformación ha enfrentado numerosas protestas por el fracaso de sus obras insignia y algunos de sus programas, pero siempre ha encontrado la forma de culpar a otros.
El “enemigo” favorito son los gobiernos anteriores, surgidos del PRI y del PAN, encuadrados en etiquetas de fácil comprensión, como es la definir a esas administraciones como “neoliberales” y “conservadores”, pero también hay otros adversarios, como los medios de comunicación independientes, a los que se acusa de dar crédito a “conspiraciones”, obviamente “infundadas” y que sólo tienen como propósito dañar a un gobierno cuya preocupación fundamental es “el pueblo”.
A fuerza de repetirse, tales justificaciones parecen perder un poco de efecto, sobre todo porque la realidad parece estar en contra del actual gobierno. Por ejemplo, es responsabilidad total la decisión de instalar una refinería (Dos Bocas-Olmeca) en un sitio donde las inundaciones son constantes y, también, son atribuibles a la llamada Cuarta Transformación las fallas en el Tren Interoceánico que derivaron en la tragedia del “Día de los Inocentes” donde murieron 14 personas y un centenar más resultaron heridas.
En esa búsqueda de excusas, llama la atención que la presidenta (con A) Claudia Sheinbaum Pardo encontró otro factor que parece estar en contra de la 4T, pero este rival sí es enorme, pues se trata del suelo, es decir, la tierra misma.
Esta justificación apareció durante la inauguración de la Clínica 25 del IMSS en Iztapalapa, cuya construcción se demoró siete años, el mismo tiempo que lleva Morena en el poder.
La encargada de la construcción del segundo piso de la llamada Cuarta Transformación atribuyó la demora a la dificultad de construir sobre un suelo inestable como lo es el de esa zona de la Ciudad de México.
Además de esa explicación, Sheinbaum no perdió la oportunidad para endosarle la responsabilidad a gobiernos del pasado, en este caso el encabezado por el priista Enrique Peña Nieto.
La denuncia no fue directa, pero la primera mandataria mencionó fechas que permiten deducir que la obra fue concebida antes de que asumiera el poder su antecesor y caudillo Andrés Manuel López Obrador.
La jefa del Ejecutivo precisó que la institución médica suspendió su servicio el 13 de octubre de 2018 (López rindió protesta hasta diciembre de ese año), luego de encontrar afectaciones por el sismo de 2017. La presidenta precisó que la demolición del inmueble fracturado representó un reto porque se evitó afectar las viviendas que hay alrededor y «había que ir poco a poco».
En resumen, los errores fueron “heredados” por la 4T, cuyos trabajadores sacaron adelante la obra, aunque se tardaron “un poco”, apenas siete años.
Ese nosocomio de Iztapalapa no es el único caso de demoras en las construcción.
Otra obra con problema –ésta sí responsabilidad total de la 4T– fue el Hospital General de Tuxtepec, supuestamente financiado con el producto de la venta del avión presidencial del que se deshizo el ex presidente López.
Fue la presidenta Sheinbaum la que puso en evidencia las fallas en ese caso.
El 21 de julio del año pasado, en gira presidencial por Oaxaca se incluyó en la agenda la inauguración del referido hospital. Pero la mandataria se negó a inaugurarlo al enterarse que no estaba listo para entrar en servicio (algo frecuente en la llamada Cuarta Transformación).
Versiones extraoficiales señalaron como responsables de que la obra fuese programada para la inauguración sin estar lista al gobernador «moreno» de Oaxaca, Salomón Jara Cruz, y el director del IMSS Bienestar, Alejandro Svarch Pérez, pero lejos de ser sancionados o al menos reprendidos, los dos funcionarios fueron elogiados por la jefa del Ejecutivo, cuando un mes después retornó para inaugurar el centro de salud.
Con anterioridad, el 19 de julio, la mandataria hizo otra visita a la zona, para supervisar el avance que, según una nota incluida en la página oficial de Internet de la Presidencia de la República “es un símbolo de la Cuarta Transformación, ya que se construyó con los recursos obtenidos de la venta del avión presidencial.
“Es un símbolo el Hospital de Tuxtepec, en muchos sentidos, fíjense, lo primero: se construyó vendiendo el avión presidencial, ese que compró Calderón para regalárselo a Peña y que se usó durante ese periodo, un avión lujoso, de mucho dinero. Nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador, el mejor Presidente que ha tenido nuestro país, dijo: ‘lujos no, privilegios para los gobernantes no, el avión presidencial se va a vender y la venta va a ser para construir dos hospitales, uno para el pueblo de Guerrero, en Tlapa, y otro para el pueblo de Oaxaca, en Tuxtepec’.
“Así que es un gran símbolo este hospital, es atención de primer nivel para el pueblo de Oaxaca y también significa que se acabaron los privilegios del gobernante. Nosotros, los que venimos de la Cuarta Transformación, los que somos de la Cuarta Transformación, gobernamos con el pueblo, por el pueblo y para el pueblo de México”, aseguró.
Aparte de la celeridad con la que la importante obra fue terminada, esta inauguración resultó casi milagrosa, pues en el mismo texto de la Presidencia se da cuenta de que la Presidenta explicó:
“Este hospital tuvo una inversión de más de 2 mil 300 millones de pesos (mdp) y beneficiará a más de un millón 200 mil personas de 109 municipios de Oaxaca y Veracruz; contará con 150 camas: 90 censables y 60 no censables; tres quirófanos; 25 consultorios; dos salas de parto de alto riesgo, seis cubículos de trabajo de parto y dos ambulancias.
Aquí es donde asoma lo milagroso del asunto, pues el referido avión presidencial –desechado por López “por lujoso”– se vendió en mil 659 millones de pesos.
Para que el asunto resulte más sorprendente, de esa venta también se construyó otro hospital prometido por el ex presidente López, ubicado en Tlapa, Guerrero, cuyo costo fue de aproximadamente 2,400 millones de pesos. Con esto, el bíblico milagro de la multiplicación de los peces resulta disminuido.
Sin embargo, como en todos los casos de aparentes o reales milagros, siempre queda dudas:
De conformidad con una nota publicada en el portal de Yahoo/noticias, de fecha 14 de abril de 2025, el dinero de la venta del lujoso avión presidencial representó “apenas el 19% del costo total que tuvieron los dos hospitales que Andrés Manuel López Obrador prometió construir en Oaxaca y Guerrero con los recursos de dicha transacción con Tayikistán.
“En respuesta a una solicitud de Transparencia, la Secretaría de la Defensa Nacional indicó que el costo de construcción y equipamiento de los hospitales en Tlapa, Guerrero, y Tuxtepec, Oaxaca -con 100% y 97.98% de avance de construcción, respectivamente- fue de 9 mil 639 millones de pesos.
La confusión aumenta, pues la misma nota informativa de Yahoo expone: “esto, aunque apenas el 30 de julio pasado, en la conferencia mañanera, el gobierno indicó que ambos hospitales para el sistema IMSS-Bienestar representarían una inversión menor de 4,817 millones.
“En febrero pasado, en un video, el IMSS-Bienestar insistió en que el hospital había representado una inversión de 2,434 millones de pesos, mil 687 millones en obra, y 647 millones en equipo.
“Aunque según Sedena, el costo fue en realidad de 4 mil 868 millones”.
Las sorpresas en torno a la operación de venta del avión presidencial no terminan allí, pues es de recordar que, a pesar de ya no tener al lujoso jet, el gobierno mexicano se quedó con una deuda que se ha tenido que pagar en varios años, cuestiones que no están claras por la inclinación de la llamada Cuarta Transformación a manejar con sigilo todo lo referente al costo de sus obras insignia.
“El avión presidencial José María Morelos ya vuela desde hace meses en Tayikistán, ex república soviética ubicada en Asia… pero el ex presidente Andrés Manuel López Obrador dejó como herencia al actual gobierno el deber de pagarlo hasta la mitad del sexenio; de hecho, este año se etiquetaron 336.1 millones de pesos, según datos de la Secretaría de Hacienda”, revela una nota de publicada en el portal del diario La Razón en noviembre de 2024.
¿Ya no queda ninguna deuda? Esa es la pregunta por responder, cuando ya deje de ser asunto de seguridad nacional.












