Más reos a Estados Unidos
Opinión, Ramón Zurita Sahagún miércoles 21, Ene 2026
De frente y de perfil Ramón Zurita Sahagún
Si algo ha caracterizado a los gobiernos recientes es sus alusiones al pasado, del que en muchas ocasiones no solo lo referencian, sino que actúan de manera similar.
Uno de esos episodios es la reciente entrega de 37 delincuentes vinculados al narcotráfico al gobierno de Estados Unidos que hace recordar los tiempos en que las llamadas “cuerdas” se publicitaban como un éxito de las autoridades en contra de la delincuencia.
Las “cuerdas” no eran más que el envío de los presos al penal de máxima seguridad existente en el México del medio siglo pasado y los delincuentes eran enviados a las temidas islas Marías, hoy convertidas en un centro vacacional.
Ahora las mentadas “cuerdas” se realizan de otra forma, los delincuentes son enviados a Estados Unidos para que respondan a delitos y denuncias presentadas en su contra en aquel país, cuando en México muchos de ellos llevan años en prisión sin condena alguna.
¿Lo hace el gobierno mexicano para liberarse de presiones? Si, pero también para no tener que lidiar con los problemas que ocasiona el tener a estos presos de alta peligrosidad en los llamados penales de máxima seguridad que ya han probado que no lo son tanto.
Allá, en Estados Unidos, los delincuentes serán juzgados con mayor severidad y sus prisiones cuentan con mayor seguridad.
El envío de esos personajes del crimen organizado ya se convirtió en una tradición del gobierno de México que pretende de esa forma aligerar la presión que ejerce el gobierno estadounidense, para que México cumpla con su papel en el combate al narcotráfico.
Y, según las cifras oficiales, se avanza en ese terreno, con todos los días magnificando la destrucción de laboratorios, confiscando toneladas de droga y deteniendo a los cabecillas de distintas zonas del país.
Sin embargo, la operación se repite cotidianamente y muestra que el trabajo en el marco del programa de seguridad no tiene el efecto esperado, ya que continúan cayendo nuevos liderazgos y mostrando la fragilidad de las tácticas usadas.
Salvo los líderes del principal cártel que opera en México, los otros dirigentes de grupos criminales han sido detenidos, lo que no significa que deje de operar el grupo.
Los principales estados vinculados al narcotráfico continúan padeciendo la presencia de estos grupos y para colmo de males, otros pequeños grupos se han enquistado en otras entidades, cometiendo delitos distintos como son la extorsión, amenazas, fraude y robos.
Poco se ha hecho para frenar estos delitos, aunque se han reformado leyes para que las penas que se les impongan sean más fuertes.
Y aunque se detiene a supuestas figuras de los cárteles, la presencia de grupos delincuenciales continúa permeando en los distintos estados del país.
Un tema pendiente es cómo actuará el gobierno mexicano en contra de personajes de la política que han sido señalados como protectores de los grupos delincuenciales y sí ejerce alguna acción en su contra los retendría en México o también serían enviados para ser juzgados por la justicia estadounidense.











