Pendiente la reforma electoral, “somos aliados no paleros”, dicen satélites de Morena
Miguel Ángel Rivera, Opinión domingo 25, Ene 2026CLASE POLITICA Miguel Ángel Rivera
A una semana del inicio del nuevo periodo ordinario de sesiones, en el cual el tema principal a tratar es la reforma electoral se puede dar por hecho un nuevo revés de la presidenta (con A) Claudia Sheinbaum Pardo, pues en caso de aprobarse quedará incompleta.
También es posible que en los días que restan, la propuesta presidencial sea modificada antes de llegar al Congreso de la Unión.
El hecho concreto es que esa iniciativa no pasará íntegra tal como fue concebida.
Lo más notable es que la muy disminuida oposición no tiene la fuerza para detener una iniciativa presidencial. Las resistencias provienen desde dentro de lo que se conoce como la llamada Cuarta Transformación, cuyo segundo piso se supone está en construcción en este también segundo sexenio de Morena y sus aliados.
Las inconformidades que están a punto de prosperar vienen de los dos aliados de Morena, el PT y el PVEM, quienes están en desacuerdo con cualquier cambio que ponga en riesgo su existencia o sus ingresos.
Se puede decir que sería la cuarta ocasión que se frustra el proyecto de cambio en materia electoral, dos veces en los pasillos del Congreso de la Unión y la tercera en la desaparecida Suprema Cortes de Justicia, la cual, sin incurrir en sensiblerías, pagó su autonomía el atrevimiento de anular la iniciativa del ex presidente Andrés Manuel López Obrador.
Ahora, antes de que el tema vuelva a ser revisado por el Poder Judicial, parece que el intento de la pupila y sucesora del ex presidente López de devolver el control absoluto de las elecciones al Ejecutivo sufrirá un nuevo revés o, por lo menos, perderá parte del efecto buscado por los altos mandos de la llamada Cuarta Transformación.
Es de recordar que con el pretexto de dar garantías de respeto al voto y entregar la responsabilidad de conducir los comicios a autoridades imparciales la iniciativa del caudillo de Macuspana proponía la eliminación de diputados federales y senadores, plurinominales, con la consecuente reducción de legisladores y funcionarios estatales y municipales, así como la reducción del financiamiento a partidos y cambios en la revocación de mandato y consulta popular.
En lo que respecta a la reducción del financiamiento público, la propuesta lo reducía a la mitad, a cambio de autorizar nuevamente el ingreso de recursos privados. Esto, además de revisar el acceso de los partidos a Radio y Televisión con Fines Electorales, con fines de ganar la simpatía de los concesionarios de esos medios de comunicación, que todavía mantienen inconformidad con la cantidad de espacios que se les obliga a ceder.
Otro aspecto central sería la desaparición del Instituto Nacional Electoral (a pesar de estar sometido a la voluntad del régimen) para sustituirlo por el denominado Instituto Nacional de Elecciones y Consultas (INEC), dependiente del gobierno federal como la desaparecida Comisión Federal Electoral (CFE) tan repudiada por los ahora gobernantes que no cesan de protestar por la llamada “caída del sistema”, a pesar de que el principal funcionario en ese proceso, el ex secretario de Gobernación, Manuel Bartlett Díaz, fue “perdonado de sus pecados” y ahora forma parte de los personajes distinguidos de la llamada Cuarta Transformación.
El primer intento de sacar adelante esos cambios fracasó porque en ese tiempo (2022) Morena y sus rémoras no tenían mayoría calificada en el Senado y la oposición logró bloquear la reforma en esa cámara, aunque previamente había sido aprobada por los diputados federales.
El gobierno del expresidente López intentó luego el “plan B”, que consistía darle la vuelta a la necesidad de reformas a la Constitución mediante la vía corta de modificar únicamente las leyes reglamentarias, para lo cual bastaba la mayoría de Morena y sus rémoras.
Este subterfugio tampoco resultó exitoso, pues las propuestas de cambio incluían una iniciativa que se conoció popularmente como cláusula de la «vida eterna”, por la cual se autorizaba el traspaso de votos entre partidos.
Tal iniciativa no prosperó precisamente por la inconformidad de uno de los supuestos beneficiados, el PVEM.
El coordinador de los diputados federales del partido del tucán, Carlos Puente, demandó retirar la propuesta “cláusula de vida eterna” que permite a los partidos puedan compartir votos a través de la figura de Coalición.
En conferencia de prensa, el legislador aseguró que el PVEM no requiere de ayuda artificial de ningún partido político y que incluso, gracias al Verde, dos partidos llegaron a la Presidencia.
“Nos dicen que pedimos una cláusula de vida eterna, mienten. Desde que nació el Partido Verde, no hemos perdido el registro, no necesitamos ninguna cláusula de vida eterna, no era para eso, no era transferencia de votos, de lo que hablábamos era reconocer las candidaturas comunes, pero antes de que nos digan que queremos vida eterna, la vamos a retirar”, informó.
Para evitar críticas al presidente en turno, Puente culpó a otro de los enemigos favoritos de la 4T, los medios de comunicación. Calificó de mentiras las versiones periodísticas que apuntaban a un supuesto pleito entre el Partido Verde, el PT y de Morena.
El hecho es que esa reforma tuvo que pasar incompleta y luego de algún tiempo y de revisiones en las dos cámaras del Congreso se aprobó finalmente en febrero del año siguiente (2023) y publicada en el Diario Oficial en marzo.
Aquí fue en donde intervino la extinta Suprema Corte independiente. Primero, el ministro Javier Laynez Potisek decretó la suspensión y, luego, el 8 de mayo, por mayoría de 9 votos contra 2, el pleno del máximo tribunal declaró la invalidez de la primera parte de ese “plan B” que incluía las leyes de Comunicación Social y de Responsabilidades Administrativas, por violaciones al proceso legislativo.
Un mes después, con igual votación, la mayoría de los ministros de la Suprema Corte anuló la segunda parte del referido “plan B” que incluía las leyes de Instituciones y Proceso Electorales Partidos Políticos, Orgánica del Poder Judicial y de Medios de Impugnación.
Esa fue la sentencia de muerte de una Suprema Corte de Justicia independiente. El ex presidente López inició el proceso para la reforma al Poder Judicial que concluyó su alumna y heredera, la actual Presidenta (con A), con el respaldo de un renovado Congreso, en el que con respaldo de las autoridades electorales (INE y TEPJF), además de presiones o premios a otros legisladores, alcanzó la mayoría calificada en los dos Congresos.
Esa mayoría es posible con el respaldo de sus partidos satélite, los cuales, solos, parecen de poco peso, pero sus votos son fundamentales para integrar esa mayoría calificada para modificar artículos constitucionales.
Esto lo dejó muy claro en la Comisión Permanente el coordinador de los diputados del PT, Reginaldo Sandoval, uno de los que están en desacuerdo con algunos puntos de la iniciativa presidencial. Por una corriente del PVEM, el senador Luis Armando Aguilar Melgar aseguró que en su partido no votarán una iniciativa que haga a Morena ser un partido único, porque son aliados, no paleros.
La presidenta Sheinbaum y sus allegados alegan que todavía no hay un proyecto definitivo de reforma, pero las filtraciones indician que se mantiene la idea de desparecer al INE, reducir o eliminar a los plurinominales y recortar el financiamiento público a los partidos, todo lo cual se considera un riesgo para la existencia de los satélites que, obviamente se oponen y tienen los votos para bloquear las modificaciones proyectadas.
En el ya inminente febrero sabremos si se mantiene la negativa o si, la 4T encontró elementos para “convencer” a sus rémoras.
En medio de este proceso, reapareció la ex candidata presidencial Xóchitl Gálvez, para protestar contra esa anunciada reforma electoral.
La ex senadora arremetió contra la reforma electoral que impulsa la presidenta Claudia Sheinbaum al advertir que con esas nuevas reglas, Morena pretende legalizar en la Constitución sus trampas para perpetuarse en el poder y aniquilar a la oposición, para acallar las voces que piensan distinto.
Galvez recordó que tenemos un INE sometido y un Tribunal Electoral a modo por lo cual consideró que la presidenta Sheinbaum tiene la oportunidad de poner un alto y corregir muchas de las irregularidades y delitos electorales que se comente en los procesos comiciales.










