ICE: una maquinaria de miedo que mata
Hans Salazar, Opinión domingo 25, Ene 2026HANS SALAZAR
Las muertes de Renée Nicole Good y Alex Pretti no son hechos aislados. Son el reflejo brutal de una política migratoria impulsada y profundizada por el presidente estadounidense Donald Trump, que ha normalizado la violencia, la deshumanización y el uso letal de la fuerza contra civiles. Dos ciudadanos estadounidenses, dos vidas arrancadas en Minneapolis en el marco de operativos federales, dos nombres que hoy se suman a una lista cada vez más larga de víctimas de un sistema que opera sin controles reales y con una impunidad alarmante.
Renée Good, poeta, madre y escritora, fue asesinada dentro de su vehículo por un agente del ICE (Immigration and Customs Enforcement, Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos, agencia federal encargada de aplicar las leyes migratorias y de realizar detenciones y deportaciones) durante una operación migratoria. Alex Pretti, enfermero, atleta y defensor de derechos humanos, fue abatido mientras documentaba la actuación de agentes federales y auxiliaba a otras personas. En ambos casos, las autoridades federales intentaron justificar los disparos alegando “amenazas”, pero los testimonios, videos y versiones de familiares contradicen de manera directa esas narrativas. Lo que emerge es un patrón: el uso represivo de la fuerza como primera respuesta.
El impacto ha sido inmediato. Miles de personas han salido a las calles en Minneapolis y en decenas de ciudades de Estados Unidos para exigir justicia, transparencia y el fin de las redadas. Gobiernos locales y estatales han condenado públicamente el despliegue de agentes federales, calificándolo de desproporcionado y peligroso. Organizaciones de derechos humanos advierten que estos operativos no sólo violan libertades civiles, sino que debilitan la seguridad pública, pues siembran terror en comunidades enteras y rompen cualquier vínculo de confianza con las autoridades.
ICE se ha convertido, en los hechos, en una agencia que fomenta el abuso, el odio y el miedo, alineada con una visión política que concibe a la migración como una amenaza y no como una realidad humana. Lejos de hacer a las sociedades más seguras, empuja a las personas a esconderse, a no denunciar delitos, a vivir bajo un estado permanente de persecución. La lógica es perversa: se castiga a comunidades completas por el simple hecho de existir, de migrar, de ser pobres o racializadas.
Lo ocurrido con Good y Pretti obliga a una pregunta incómoda pero necesaria: ¿cuántas muertes más serán necesarias para reconocer que este modelo está roto? Cuando una agencia del Estado mata a ciudadanos, cuando manipula versiones, cuando se niega a rendir cuentas, deja de ser un instrumento de ley y se convierte en una amenaza para la democracia.
Hoy, los nombres de Renée Nicole Good y Alex Pretti son banderas de un reclamo más amplio: el derecho a vivir sin miedo. Son el recordatorio de que ninguna política migratoria puede sostenerse sobre cadáveres. Y son, también, un llamado urgente a desmontar una maquinaria que ha demostrado ser incompatible con los derechos humanos.
Porque un país que permite que sus agencias maten impunemente, no es un país más seguro. Es un país que se está desmoronando desde dentro.
La responsabilidad no es sólo de los agentes que aprietan el gatillo. Es de quienes diseñan, avalan y sostienen una política de Estado impulsada desde la Casa Blanca, particularmente durante la administración del presidente estadounidense Donald Trump, que convirtió la crueldad en estrategia y el miedo en método. Es una cadena de mando que va desde el poder ejecutivo hasta los altos mandos de seguridad, pasando por un aparato burocrático que premia detenciones, redadas y deportaciones, aunque el costo sea la vida de miles de personas inocentes.
A este clima se suman las declaraciones de línea dura de la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, quien tras un tiroteo de agentes de ICE en Minnesota justificó la acción al afirmar: “Fue un acto de terrorismo doméstico… esto demuestra los asaltos que nuestros oficiales de ICE y nuestra fuerza del orden sufren todos los días”. El uso de ese lenguaje es revelador: criminaliza de antemano a las víctimas, exonera a los agentes asesinos y presenta cualquier interacción como un campo de batalla.
Ese tipo de discursos construyen una narrativa donde la fuerza letal se normaliza, donde la sospecha sustituye al debido proceso y donde la muerte se convierte en una consecuencia aceptable. Cuando desde las más altas esferas del poder se etiqueta como “terrorismo” un hecho aún bajo investigación, se manda un mensaje claro: los agentes pueden disparar primero y asesinar impunemente.
A ello se agrega la influencia directa de Stephen Miller, principal arquitecto de la política migratoria de Trump, quien ha impulsado una agenda que busca incluso desmantelar el derecho a la ciudadanía por nacimiento, un pilar histórico del orden constitucional estadounidense. Cuando desde el círculo más cercano al poder se plantea que los hijos de inmigrantes son un “problema” y que su sola existencia debe ser restringida, queda claro que no estamos ante errores aislados, sino frente a una visión de Estado que deshumaniza desde la raíz.
Las muertes de Renée Nicole Good y Alex Pretti ocurren, así, en un contexto donde la migración ya no es tratada como un fenómeno social, económico y humano, sino como una amenaza existencial que debe ser contenida a cualquier costo. En ese marco ideológico, los migrantes dejan de ser personas y se convierten en objetivos; y quienes los defienden pasan a ser vistos como obstáculos. La consecuencia inevitable es una política que normaliza la brutalidad.
Cuando una administración cuestiona incluso quién merece ser ciudadano por el simple hecho de nacer, no sorprende que sus fuerzas de seguridad actúen como si ciertas vidas valieran menos que otras. La violencia no surge de la nada: es la expresión concreta de una doctrina que jerarquiza la humanidad, es definitivamente la necropolítica, quienes deciden quién tiene derecho a vivir y quién debe morir.
Estados Unidos, que se presenta ante el mundo como defensor de las libertades, exhibe una profunda contradicción: en nombre de la “seguridad nacional” practica una forma de terror institucional contra comunidades enteras. Lo que ocurre hoy en Minneapolis puede replicarse mañana en cualquier otra ciudad, porque el problema no es local, es estructural.
No se puede seguir fingiendo sorpresa. Este horror fue diseñado. Tiene autores, tiene arquitectos y tiene beneficiarios políticos. Se llama política migratoria de Donald Trump y se sostiene con discursos de odio, cuerpos armados y mentiras oficiales.
O Estados Unidos rompe con esta doctrina de muerte, o acepta vivir como un país donde el Estado decide quién merece vivir y quién puede morir. No hay zona gris. No hay punto medio.
Migrar no es un crimen. Matar sí.
Identidad, patrimonio y soberanía
– El nuevo rostro de México cuando la identidad se convierte en soberanía
méxico se reencuentra con su raíz
En marcado contraste con los tiempos neoliberales —cuando la cultura y la identidad eran reducidas a meras curiosidades o a un cúmulo de artesanías despojadas de la profundidad que representan las etnias del país y su contribución al patrimonio—, la presidenta Claudia Sheinbaum ha colocado en primer plano el rescate de la identidad de los pueblos originarios, la defensa del patrimonio y la soberanía nacional, no sólo como herencia ancestral, sino como una interpretación viva de la nueva realidad mexicana.
Resulta especialmente interesante que estos conceptos encuentren hoy una clara coincidencia con el momento histórico que vive el país y se reflejen de manera consistente en los discursos de la presidenta Claudia Sheinbaum durante sus giras de este fin de semana.
Un México vibrante
¿Y los Reyes de España?
Durante su visita a Puebla, se le preguntó a la Presidenta su opinión sobre la presencia de los Reyes de España en el pabellón de México dentro de la Feria Internacional de Turismo.
—Eso está bien, porque refleja la identidad de nuestra cultura, porque México está de moda —respondió.
Ante la insistencia de si los invitaría a venir a México, señaló: —Creo que es un buen paso, ya veremos.
Y añadió un planteamiento de fondo:
—Antes de que llegaran los españoles a nuestro país, aquí ya había un sistema económico, político, social y cultural muy organizado. Nadie nos descubrió. Y eso que llaman conquista realmente fue una masacre. Por eso insistimos en que es necesario ofrecer una disculpa, un perdón, porque eso dignifica a las naciones y acerca a los pueblos.
Turismo como palanca del desarrollo
La Presidenta abordó también el tema del turismo a nivel nacional y expresó que la meta para este año es pasar del sexto al quinto lugar como país más visitado del mundo.
Subrayó que el turismo debe ser una actividad de alto valor, vinculada al reconocimiento de la identidad y la riqueza cultural, tanto en su patrimonio material como inmaterial, como las lenguas y la gastronomía.
Actualmente, México cuenta con 68 lenguas originarias y más de 80 variantes lingüísticas, lo que confirma su carácter pluricultural y multiétnico.
Durante el último año, el país registró la visita de 45 millones de turistas extranjeros, ubicándose entre las principales potencias turísticas del mundo, junto a naciones como Francia, España, Estados Unidos, Italia y Turquía.
El Museo del Virreinato será escuela y museo abierto al pueblo
En Puebla se anunció el rescate y la reconversión del Museo del Virreinato, que será transformado en una escuela de arte y, al mismo tiempo, permanecerá abierto como museo al público.
Cabe recordar que gobiernos panistas anteriores endeudaron al estado con más de 10 mil millones de pesos para la construcción de este recinto, que en los hechos sólo servía a una élite económica.
Ahora, será sede de la Nueva Escuela Mexicana y un espacio donde se exhibirán obras de artesanos y artistas de Puebla y de otras entidades, informó el gobernador Alejandro Armenta.
La joya de la corona cultural: Tumba 10 en Oaxaca
Más tarde, ya en Veracruz, la Presidenta dio a conocer un anuncio de gran relevancia cultural:
—Me acaban de informar, por parte del Instituto Nacional de Antropología e Historia, lo que puede ser el hallazgo más importante de la última década: el descubrimiento de la tumba funeraria número 10 en San Pablo Huitzo, Oaxaca.
Destacó que, gracias a una llamada anónima que alertó sobre un posible saqueo, se logró resguardar el sitio y salvar un patrimonio arqueológico invaluable.
Se trata de una tumba subterránea con murales en tonos ocres y rojos, representaciones de deidades y un búho que corona la entrada como guardián del tránsito al más allá.
—Es bellísima —expresó la Presidenta—. Esto enaltece a nuestro pueblo y refuerza nuestra cultura.
En la zona arqueológica de Huitzo se localiza también la Tumba 5, una de las más impresionantes de Oaxaca por su alto nivel de decoración pictórica, grabados y esculturas zapotecas. El reciente hallazgo de la Tumba 10 destaca, sobre todo, por su extraordinario estado de conservación.
Las aduanas como expresión de soberanía
Durante su gira por Nuevo Laredo, Tamaulipas, tras entregar Becas para el Bienestar, anunciar nuevas carreteras, el avance del Tren del Golfo de México e inaugurar una nueva aduana que generará tres mil empleos directos y siete mil indirectos, la Presidenta definió el papel estratégico de estos espacios:
—Además de lograr una recaudación récord de un billón 250 mil millones de pesos y de tener como meta llegar al billón y medio, las aduanas no sólo son agencias recaudadoras: son centros de organización, puntos de referencia territorial y espacios para la defensa de la soberanía.
Reflexión final
Bajo esta visión, identidad, valores étnicos, tradiciones, multiculturalidad y soberanía dejan de ser conceptos aislados y se convierten en ejes vivos de la vida pública.
México se reconoce a sí mismo desde sus raíces, sin olvidar a quienes nos dieron origen.
Qué momento tan interesante estamos viviendo.
PATAS
El ICE se ha convertido, en los hechos, en una agencia que fomenta el abuso, el odio y el miedo, alineada con una visión política que concibe a la migración como una amenaza y no como una realidad humana.
Presencia de los Reyes de España en el pabellón de México dentro de la Feria Internacional de Turismo 2026, que se llevó a cabo en Madrid.
Durante su gira por Nuevo Laredo, la presidenta Claudia Sheinbaum entregó Becas para el Bienestar, anunció nuevas carreteras e inaugurar una nueva aduana.










