Entran y salen funcionarios de la SEP y el secretario sólo aparece para la foto
Miguel Ángel Rivera, Opinión lunes 16, Feb 2026CLASE POLITICA Miguel Ángel Rivera
A la vista del sainete protagonizado por el ideólogo, adoctrinador o simplemente educador –como quiera ser denominado– Marx Arriaga Navarro, conviene hacer una evaluación de sus resultados, por lo que en lo inmediato surge una sentencia negativa: en vez de avanzar, los estudiantes mexicanos van en retroceso.
El pretendido intelectual asumió el cargo de director general de Materiales Educativos de la Secretaría de Educación Pública (SEP) en México alrededor de mayo de 2021. Su carta de presentación, además de respaldar el intento de la llamada Cuarta Transformación de erradicar la reforma educativa promovida por el priista Enrique Peña Nieto, consistió en proponer lo que llamó la Nueva Escuela Mexicana, para lo cual partió de la elaboración de nuevos Libros de Texto Gratuitos a partir de 2022.
Salvo en los sectores incondicionales del régimen, esos nuevos libros fueron objeto de rechazo, principalmente de parte de padres de familia, los cuales consideran que los contenidos presentan ideología de género, errores, contenido explícito sexual, y carecen de una metodología pedagógica adecuada. Muchas escuelas de plano han desechado los textos gratuitos, aunque no lo hacen abiertamente porque desde la 4T son descalificados por “fifís” y “neoliberales”. En algunos casos se ha llegado a marchas y otras manifestaciones de protesta con la finalidad para frenar su distribución.
Pero no sólo los sectores sociales considerados opositores del régimen encabezaron las expresiones de inconformidad. También organizaciones afines al oficialismo, como la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) ha manifestado desacuerdos, aunque por momentos los dejan en el olvido, en aras de avanzar en sus demandas de reconquistar el control de la asignación de plazas y obtener mayores prebendas económicas.
La CNTE ha señalado que los libros carecen de una metodología pedagógica clara y sólida, calificando la redacción como retórica y confusa en algunos casos.
También denunció reducción de contenidos fundamentales, por la disminución drástica de materiales de apoyo, particularmente la falta de ejercicios sistemáticos de matemáticas y lectoescritura en primaria.
Aunque la SEP afirmó que los libros fueron creados con participación docente, sectores de la CNTE señalaron que la elaboración no incluyó una consulta real y profunda a las bases magisteriales, especialmente en la estructuración de los nuevos campos formativos.
Además, la CNTE advirtió sobre la falta de capacitación real y el poco tiempo que tuvieron los maestros para estudiar y adaptar los nuevos materiales a la realidad de cada aula. En estados como Oaxaca, la Sección 22 de la CNTE mostró resistencia, argumentando la necesidad de retomar el contexto lingüístico, cultural y social de sus comunidades, en lugar de una imposición centralizada de contenidos.
Palabras y posiciones aparte, existen datos concretos acerca del deterioro del sistema educativo nacional, pero esos indicadores han sido despreciados por los encargados de la denominada Nueva Escuela Mexicana (NEM). Por ejemplo, se dejó de considerar la prueba PISA, aplicada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), por considerarla un instrumento de los países “imperialistas”.
A un año de que Marx Arriaga llegara a la SEP, la prueba PISA 2022 (resultados publicados a finales de 2023) mostraron un retroceso significativo, situándose por debajo del promedio de la OCDE en matemáticas, lectura y ciencias. Dos de cada tres estudiantes mexicanos no alcanzaron el nivel básico de competencia en matemáticas, con un puntaje de 395, regresando a niveles de hace dos décadas (2003).
En matemáticas, México obtuvo 395 puntos, una caída de 14 puntos respecto a 2018, siendo esta el área de menor rendimiento. En lectura se llegó a 415 puntos, lo cual significó el cuarto retroceso consecutivo.
En ciencias, los resultados fueron peores: 410 puntos, el total más bajo desde 2006.
En general, México se posicionó en el lugar 29 de 64 países participantes, con un desempeño inferior al de sistemas educativos de alto rendimiento.
Otro indicador pésimo: para el ciclo 2024-2025, se estimó que cerca de 900,000 a un millón de alumnos abandonarían sus estudios, representando un incremento de casi el 20% en la deserción respecto al año anterior.
No es todo. En 2025, especialistas alertaron que la educación básica en México alcanzó su peor nivel en una década, con un 89% de cobertura y deficiencias graves en infraestructura tecnológica.
En particular, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) advirtió que entre 2013 y 2019 México retrocedió en sus logros de aprendizaje, de acuerdo con los resultados del Estudio Regional Comparativo y Explicativo, ERCE 2019.
“México obtuvo resultados más altos que el promedio regional en las pruebas del estudio ERCE 2019 en todas las áreas evaluadas. Sin embargo, retrocedió en relación con los resultados alcanzados en la evaluación ERCE 2013. Esto, con excepción de Lectura en tercer grado, donde no presentó cambios. Además, el estudio ERCE 2019 develó diferencias de género en favor de las niñas, quienes obtuvieron mejores resultados en Lectura y Ciencias”, señala el reporte.
El estudio analizó el desempeño de 160 mil estudiantes de tercero y sexto grado de primaria de 16 países de América Latina y el Caribe.
Resulta injusto atribuir todos esos malos resultados al teórico Marx Arriaga, pero también es de reconocer que su Nueva Escuela Mexicana no contribuye a eliminar deficiencias, pues está orientada no a la formación académica, sino al adoctrinamiento, a la preparación de cuadros para servir y fortalecer a la llamada Cuarta Transformación.
Pero, inclusive en el oficialismo hay quienes no están de acuerdo con ese enfoque del sistema educativo nacional y esto se confirma con el despido o cese del hasta ayer director general de Materiales Educativos (DGME) de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Marx Arriaga Navarro y su reemplazo por la pedagoga y poeta indígena Nadia López García.
Muy al estilo de la llamada Cuarta Transformación de no despedir a nadie, el funcionario cesado recibió una oferta para desempeñar un cargo diplomático en alguna nación latinoamericana, claro sin llegar al grado del ex fiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero, cuya recompensa fue una embajada de primer nivel, en la Gran Bretaña.
Lo que sorprende es la tolerancia al funcionario despedido, que supuestamente pretende seguir las enseñanzas de su homónimo el filósofo Alemán Karl Marx tanto que se inconformó con el rumbo que se le ha impuesto a la 4T y en particular a la denominada reforma educativa.
Su rebeldía se tradujo en la oposición a entregar su oficina. De hecho, todavía la tarde de ayer se mantenía atrincherado dentro de las instalaciones de la SEP, supuestamente porque no ha recibido un documento oficial donde se le informe de su cese.
En su mañanera de ayer, la Presidenta (con A) confirmó que la rebeldía del que se presume ideólogo, en vez de ser sancionada, se busca la manera de recompensarlo.
Interrogada concretamente acerca del despido de Arriaga y su negativa a dejar su oficina en la sede de la dependencia, la mandataria federal reconoció su labor y dijo que se le ofreció como salida ser titular de un consulado en el exterior.
Además, defendió la llamada Nueva Escuela Mexicana, aunque precisó que Arriaga no estaba de acuerdo con su planteamiento de incluir en estos materiales educativos el papel de las mujeres en la historia de México.
Sheinbaum dijo que acordó con la subsecretaria de Educación Básica, Noemí Juárez, la necesidad que en los nuevos libros de texto gratuitos se incorporaran los aportes de las mujeres en la historia y construcción de México, lo cual fue rechazado por el exfuncionario.
A todo esto, ¿cuál es la función del titular de la SEP, Mario Delgado Carrillo, que se lució al dar posesión a la nueva funcionaria?
¿Tiene o no facultades para designar a sus colaboradores? O ¿ya lo alcanzaron las denuncias acerca de su cercanía con el “Rey del Huachicol?”, reproducidas en el libro Ni venganza ni perdón, de Julio Scherer Ibarra y Jorge Fernández, que la presidenta Sheinbaum dijo que no ha leído ni va a leer.













