Los primeros 1,000 días de un bebé marcan su futuro cerebral: estudio
Salud miércoles 18, Feb 2026
- Etapa decisiva

De acuerdo con el Center on the Developing Child at Harvard University, el cerebro forma más de un millón de conexiones neuronales por segundo durante los primeros años de vida.
Los primeros 1,000 días de vida (desde la concepción hasta los dos años) representan la etapa más determinante para el desarrollo físico, cognitivo y emocional de una persona. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF coinciden en que este periodo constituye una “ventana crítica de oportunidad”, ya que en él se establecen las bases de la salud, el aprendizaje y el bienestar a largo plazo.
La evidencia científica es contundente. De acuerdo con el Center on the Developing Child at Harvard University, el cerebro forma más de un millón de conexiones neuronales por segundo durante los primeros años de vida. Además, diversas investigaciones señalan que más del 80% del desarrollo cerebral ocurre antes de los tres años, lo que convierte a esta etapa en decisiva para el lenguaje, la regulación emocional y las habilidades cognitivas.
El desarrollo temprano no es únicamente un asunto médico; también tiene implicaciones sociales y económicas. Se estima que casi 250 millones de niños menores de cinco años en países de ingresos bajos y medios están en riesgo de no alcanzar su potencial de desarrollo debido a factores como la pobreza, la malnutrición y la falta de estimulación adecuada.
En el ámbito neonatal, se ha documentado que el contacto piel con piel inmediato —como parte del método madre canguro— puede reducir la mortalidad en recién nacidos prematuros y de bajo peso hasta en un 25% cuando se aplica de forma continua. Asimismo, se estima que 1 de cada 7 bebés en el mundo nace con bajo peso, condición asociada con mayores probabilidades de dificultades cognitivas y problemas de salud en etapas posteriores de la vida.
En cuanto a los hábitos en casa, especialistas pediátricos de Boppy señalan la importancia de evitar el uso de pantallas antes de los 18 meses —salvo videollamadas— debido a la evidencia que vincula la exposición temprana con posibles retrasos en el lenguaje y dificultades en la autorregulación. En este sentido, se enfatizan la necesidad de privilegiar la interacción directa, el juego libre y el contacto cercano como pilares del desarrollo saludable.
El rol del vínculo y el entorno
La ciencia coincide en que el desarrollo cerebral depende tanto de la genética como del entorno. La llamada “respuesta sensible” (cuando el adulto atiende de forma consistente y afectuosa las señales del bebé)fortalece las conexiones neuronales asociadas con la seguridad emocional y el aprendizaje.
“El cerebro infantil necesita estimulación durante los períodos críticos del desarrollo, pero también pausas para integrar la información. La calidad del vínculo con los cuidadores es uno de los principales factores protectores de la salud mental futura”, asegura especialista de Pediatrics And More.
Desde esta perspectiva, Boppy reconoce que los primeros 1,000 días no se viven en línea recta ni bajo manuales rígidos, sino como un proceso lleno de ajustes, aprendizaje y construcción de vínculo. Por ello, la marca acompaña a las familias con soluciones diseñadas para favorecer la cercanía, el confort y el apoyo físico en etapas clave como la lactancia, el descanso y los primeros momentos de apego.













