Ariana Saavedra: “No se va a empatizar con el secuestrador, sino con la víctima”
* Destacadas, Espectáculos domingo 22, Feb 2026- Destaca en El Mochaorejas, serie de ViX
- La actriz interpreta a Areli Morán en la serie basada en la investigación periodística sobre el secuestrador Daniel Arizmendi

Ariana Saavedra interpreta a Areli Morán en El Mochaorejas, la joven contadora que se enamora del hombre equivocado y entra en la maquinaria criminal del secuestro.
Por Arturo Arellano
En “El Mochaorejas”, producción de TelevisaUnivision para ViX, Ariana Saavedra da vida a una joven contadora de clase media baja que termina colaborando con la banda criminal y convirtiéndose en amante del protagonista, en una historia inspirada en el trabajo periodístico de Olga Wornat.
Mientras promociona la serie, la actriz comparte en entrevista para DIARIO IMAGEN las lecciones que le deja Areli, celebra que la televisión mexicana se atreva a narrar estos hechos reales y adelanta detalles de su participación en la telenovela Tan cerca de ti, producida por Nacho Sada.
Saavedra subraya que la fuerza de la serie está en su origen documental: “La historia está basada en una investigación periodística, con cosas que se le cambian para hacerlo algo más dramático, son ocho capítulos, inicia con cómo lo detienen. Es muy interesante porque se retoma el tema de los asesinos seriales, pero vamos a compartir su visión de algo que se conoció en las noticias, pero ahora vamos a empatizar con Daniel Armendariz.
El Mochaorejas se inspira en la historia real de Daniel Arizmendi López, líder de una de las bandas de secuestradores más temidas del país, activo entre 1995 y 1998 y conocido por mutilar las orejas de sus víctimas para presionar el pago de rescates. La serie, disponible en ViX, está compuesta por ocho episodios y se basa en la investigación de la periodista y escritora Olga Wornat, quien documentó el caso y su impacto en la opinión pública mexicana.
Areli Morán: amante, contadora y cómplice
Sobre su personaje, Ariana explica: “Arelí Morán es mi personaje, y solo aparece en una declaración de la policía, que dice todo lo que hacía Armendariz y hoy no se sabe nada de ella.”
En la ficción, Areli es “una chavita que lo ayuda con la contabilidad”, una joven de clase media baja que, pese a su origen, desarrolla talento para los números y gracias a ello llega a trabajar en el tráiler de Arizmendi, donde acaba convirtiéndose en su amante y organizando sus finanzas.
La actriz detalla el juego de poder y deseo que une a la pareja: “Ella es una chavita, que lo ayuda con la contabilidad, lo que se buscaba con tres mujeres de su vida, esposa, amante y yo, era mostrar que mi personaje despertaba en Armendariz un gusto por algo tipo Lolita. A ella le gustaba igual el poder, en eso coincidían. Y por eso quería quedarse con él, a pesar de que sabía que hacían cosas malas”.
Victimario, víctimas y la mirada del público
Aunque la historia sigue el ascenso y caída de un secuestrador serial, Ariana insiste en que el foco está en quienes padecieron sus crímenes: “Algo que me gusta mucho son las actuaciones, pero también la fotografía tiene su propio lenguaje, cosas que ocurren con la banda, porque Armendariz en un inicio tenía un trabajo para lavar dinero de los secuestros, no se va a empatizar con el secuestrador sino con la gente que fue víctima de sus atrocidades.”
Ese matiz busca evitar la glorificación del criminal y desplazar la empatía hacia los sobrevivientes y familiares, en sintonía con otras producciones recientes que revisitan casos emblemáticos de violencia desde la perspectiva de las víctimas.
Para Ariana, revisitar el caso en clave de ficción es también una forma de revisar un trauma colectivo: “En los noventas el terror que causó el Mochaorejas fue un antes y un después de la seguridad pública, es importante contar estas historias y de esta forma, porque te lleva a la reflexión, a preguntarnos qué tuvo que vivir esta persona para tomar estas decisiones, el resentimiento social, la crianza que recibió de sus padres.”
La actriz considera que la serie interpela al espectador más allá del morbo: “También nos lleva a preguntarnos cómo somos como padres, como hermanos, cómo somos con nuestros semejantes, en la calle. Me encanta que Televisa Univision se atreva a contar estas historias”, afirma, convencida de que el entretenimiento puede abrir debates incómodos sobre la violencia estructural, la desigualdad y las responsabilidades familiares y sociales.
Lo que Areli le enseña a Ariana
Saavedra siente que cada personaje deja una huella: “Siento que definitivamente los personajes vienen a enseñarnos cosas, en este caso con mi personaje me identifiqué en el hambre que tenemos por la vida, de destacar, aunque en Areli sus decisiones no la llevaron a algo bueno. Muchas veces todos tenemos intuiciones y ella ignoró la suya por tener dinero y sentirse especial y poderosa”.
Para la actriz, Areli encarna un tipo de juventud seducida por el poder rápido y el estatus, aun cuando esto implique cerrar los ojos ante la violencia. En ese espejo, Saavedra encuentra una advertencia y, al mismo tiempo, una oportunidad para hablarle a una generación que también busca “destacar” en contextos marcados por la desigualdad y el resentimiento social.
Mientras promociona El Mochaorejas, Ariana también se mueve en terrenos más familiares para la audiencia: “Estoy haciendo una telenovela con Nacho Sada, Tan cerca de ti, un melodrama clásico, tiene muy buenos actores, que ama la gente de la televisión mexicana, mi papel es importante, está en el centro de la historia. El negocio familiar en esta historia es el motocross, así que hay mucha adrenalina”, adelanta sobre este proyecto.
Con El Mochaorejas, la actriz suma a su filmografía un proyecto que combina rigor periodístico, memoria histórica y exploración psicológica de la violencia “Los invito a ver una historia basada en hechos reales, vean un México en los noventas, atrévanse a buscar más que respuestas, más preguntas, no se pierdan El Mochaorejas, hay grandes actores, México hace cosas padrísimas, en actuación, producción, dirección”, concluye Saavedra.













