Diez historias increíbles (y verdaderas) que hicieron inmortal la Copa del Mundo
* Destacadas, Mundial 2026 miércoles 25, Feb 2026- Del trofeo escondido bajo una cama al cabezazo de Zidane en una final
- Muestran el lado más humano, político y absurdo del torneo más seguido del planeta

Por Arturo Arellano
Del trofeo escondido bajo una cama al cabezazo de Zidane en una final, la historia de los Mundiales está llena de episodios que parecen ficción pero están documentados en archivos, crónicas y testimonios de época. México aparece como escenario y protagonista de varias de estas escenas inolvidables, que muestran el lado más humano, político y hasta absurdo del torneo más seguido del planeta.
Es así que, más allá de los goles y las estrellas, cada Mundial deja un archivo paralelo de historias casi inverosímiles: decisiones políticas, actos clandestinos, amenazas, errores arbitrales y gestos de genio o de locura que terminan siendo tan recordados como los campeones.
Estas diez escenas, muestran por qué la Copa del Mundo es también un gigantesco relato de anécdotas humanas, con México como uno de sus grandes escenarios.
La Copa escondida bajo la cama
Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial, la Copa Jules Rimet —trofeo original de la Copa del Mundo— estaba guardada en la bóveda de un banco en Roma, bajo la responsabilidad de la federación italiana, campeona en 1934 y 1938.
Temiendo que los nazis la confiscaran como botín, el dirigente Ottorino Barassi, vicepresidente de la FIFA, decidió sacarla en secreto del banco y llevársela a su casa.
Barassi escondió el trofeo en una vieja caja de zapatos bajo su cama, en un departamento de la Piazza Adriana, y lo mantuvo ahí durante años mientras la Gestapo registraba viviendas en busca de objetos de valor.
Crónicas posteriores señalan que incluso hubo una inspección nazi en su hogar, pero los agentes nunca encontraron la copa, que fue devuelta a la FIFA al terminar la guerra y volvió a entregarse al campeón en el Mundial de Brasil 1950.
El trofeo que desapareció para siempre en Brasil
Aunque Barassi salvó la Jules Rimet de los nazis, décadas después el trofeo sí desaparecería definitivamente en Brasil.
Tras ganar su tercer título en 1970, la Confederación Brasileña de Futbol (CBF) se quedó con el trofeo en propiedad, pero en 1983 fue robado de una vitrina en la sede de la federación en Río de Janeiro. Las investigaciones llevaron a la detención de varios sospechosos, y algunos declararon que la copa habría sido fundida, aunque esa versión nunca pudo probarse por completo.
Lo único cierto es que el trofeo original jamás fue recuperado y la CBF tuvo que conformarse con una réplica, mientras el paradero de la auténtica Jules Rimet sigue siendo un misterio del fútbol.
Colombia renuncia y México se vuelve sede de dos Mundiales
La Copa del Mundo de 1986 estaba originalmente asignada a Colombia, que fue elegida sede en 1974, con doce años para preparar estadios e infraestructura. Con el tiempo, las exigencias de la FIFA —doce estadios de al menos 40 mil lugares, mejoras viales y de comunicaciones, entre otras— se volvieron insostenibles para un país en crisis económica.
En noviembre de 1982, el presidente Belisario Betancur anunció públicamente que Colombia renunciaba a organizar el torneo, alegando que no tenía sentido destinar recursos a las “extravagancias” que pedía la FIFA.
La renuncia fue un hecho inédito en la historia de los Mundiales y abrió la puerta para que México, que ya había organizado el torneo en 1970, fuera elegido de emergencia en 1983 y se convirtiera en el primer país en albergar dos Copas del Mundo.
Lusail, la ciudad que nació por un Mundial
Cuando se anunció que Qatar sería sede del Mundial 2022, se decidió que el partido inaugural y la final se jugarían en Lusail. Lo sorprendente era que Lusail prácticamente no existía como ciudad: era una zona de desierto, cactus, camellos y algunas casas antiguas, sin la infraestructura urbana que hoy conocemos.
La designación mundialista funcionó como detonante para que el gobierno qatarí impulsara desde cero la construcción de una ciudad moderna: avenidas, rascacielos, zonas residenciales y, por supuesto, el estadio de Lusail, con capacidad para decenas de miles de aficionados.
En pocos años, un paisaje casi vacío se transformó en la sede del partido más visto del planeta, un ejemplo extremo de cómo un Mundial puede literalmente levantar una ciudad de la nada.
Chile 1962 y la “Batalla de Santiago”
El Mundial de Chile 1962 pasó a la historia como uno de los más violentos: las crónicas hablan de más de 50 lesionados durante el torneo.
El partido entre la selección anfitriona e Italia se hizo célebre con el nombre de “La Batalla de Santiago” por la cantidad de golpes, entradas duras y expulsiones que lo convirtieron en una guerra más que en un juego.
En ese contexto de dureza física, un delantero yugoslavo terminó con fractura de tibia y peroné, lesión que, según recuentos posteriores, derivó años después en un sarcoma a causa de la mala curación de las heridas.
Chile 1962 mostró el límite de un fútbol prácticamente sin protección reglamentaria, y fue uno de los antecedentes que empujaron a la FIFA a cuidar más la integridad de los jugadores en torneos posteriores.
El penal de Meazza con los pantalones caídos
En la semifinal del Mundial 1938, Italia enfrentaba a Brasil y ganaba 1–0 cuando el árbitro señaló penal a favor de la Azzurra. El encargado de ejecutar el tiro fue Giuseppe Meazza, capitán italiano y una de las grandes figuras de la época.
Al iniciar la carrera hacia el balón, el elástico de sus shorts se rompió y el pantalón comenzó a deslizarse hasta los tobillos, una escena surreal para un partido tan importante.
De acuerdo con las crónicas, Meazza sostuvo los pantalones con una mano, pateó con la otra y convirtió el gol mientras el portero brasileño no podía contener la risa; Italia ganó 2–1 ese partido y terminaría proclamándose campeona del mundo tras vencer en la final a Hungría.
La “Mano de Dios” en el Estadio Azteca
El 22 de junio de 1986, en el Estadio Azteca de la Ciudad de México, Diego Armando Maradona protagonizó uno de los episodios más famosos —y polémicos— de la historia del fútbol: la llamada “Mano de Dios”.
En el duelo de cuartos de final entre Argentina e Inglaterra, el astro argentino saltó a disputar un balón con el portero Peter Shilton y tocó la pelota con la mano, pero el árbitro validó el gol al no advertir la infracción.
La jugada fue señalada por la prensa y los rivales como un engaño, y al mismo tiempo se convirtió en símbolo de la picardía y la controversia que rodearon a Maradona durante todo el torneo.
Apenas minutos después, en el mismo partido, marcaría otro tanto considerado uno de los mejores goles de todos los tiempos, cerrando así una de las actuaciones individuales más influyentes en un Mundial.
El cabezazo de Zidane en la final de 2006
Zinedine Zidane llegó al Mundial de Alemania 2006 en la recta final de su carrera y, contra muchos pronósticos, llevó a Francia hasta la final frente a Italia. En ese partido decisivo, disputado en Berlín, anotó de penal y parecía encaminar a su selección a un nuevo título mundial.
Sin embargo, en los minutos finales de la prórroga, Zidane perdió los estribos tras un intercambio verbal con el defensa Marco Materazzi y le propinó un cabezazo en el pecho, acto que el árbitro sancionó con tarjeta roja directa.
La imagen del número 10 francés caminando solo hacia el vestidor en su último partido como profesional se volvió uno de los cuadros más icónicos y dramáticos de la historia de los Mundiales, eclipsando incluso la posterior victoria italiana en los penales.
Luis Suárez y el mordisco que dio la vuelta al mundo
Luis Suárez ya era un delantero tan letal como polémico cuando llegó al Mundial de Brasil 2014 con Uruguay. En el partido de fase de grupos ante Italia, tomó por sorpresa al mundo entero al morder en el hombro al defensor Giorgio Chiellini, lejos de la jugada del balón.
Las cámaras captaron con claridad el incidente y las imágenes se reprodujeron de inmediato en todas las cadenas internacionales, generando indignación y burla a partes iguales. La FIFA le impuso una dura sanción y el episodio quedó registrado como uno de los actos de indisciplina más extraños y recordados en una Copa del Mundo.
México 70: Pelé juega entre amenazas de secuestro
El Mundial de México 1970, considerado por muchos como uno de los mejores de la historia, también tiene una cara de thriller alrededor de su máxima figura: Pelé.
En su autobiografía, el propio “O Rei” contó que durante el torneo hubo amenazas de secuestro en su contra, lo que obligó a reforzar al máximo la seguridad de la selección brasileña. Ante estas amenazas, se detuvo incluso a un ciudadano venezolano, mientras el dispositivo de protección alrededor del equipo brasileño se multiplicaba en hoteles, traslados y estadios.
Ese mismo Mundial dejó otras postales históricas con México como telón de fondo: fue la primera Copa transmitida a color, se estrenó el uso formal de tarjetas amarillas y rojas, se autorizaron por primera vez las sustituciones, y Pelé coronó su último Mundial levantando la Jules Rimet en el Estadio Azteca, donde posó con el famoso sombrero de charro que años después recordaría como una de sus fotos favoritas.













