Trump amenaza: «todo Irán puede ser eliminado en una noche”
Mundo lunes 6, Abr 2026
- Aumenta tensión internacional
- Estados Unidos y Teherán rechazaron plan de alto el fuego propuesto por paises mediadores

El presidente Donal Trump manifestó en un acto conmemorativo del Lunes de Pascua que mantiene su ultimátum para desatar «un infierno» si Irán no reabre el estrecho de Ormuz.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró que Irán podría enfrentar consecuencias graves en medio de la actual crisis geopolítica, señalando que la situación podría escalar rápidamente si no se atienden sus demandas sobre el estrecho de Ormuz.
“Todo el país puede acabarse en una noche… y esa noche puede ser mañana”, expresó durante una rueda de prensa, en referencia al ultimátum para reabrir esta ruta clave para el comercio energético mundial.
El estrecho de Ormuz es uno de los puntos más estratégicos para el transporte de petróleo, por lo que cualquier conflicto en la zona podría impactar a nivel global.
Analistas advierten que este tipo de declaraciones reflejan un aumento en la tensión entre países y mantienen en alerta a mercados y gobiernos.
No hay de momento un alto el fuego pero el camino hacia el fin de la guerra en Oriente Próximo no se cierra del todo. Trump ha rechazado, según la Casa Blanca, el plan que habían elaborado los países mediadores –“una idea entre muchas”, según la Casa Blanca- y que incluía un parón de 45 días en los ataques.
La segunda negativa ha llegado desde Teherán, cuya prioridad es un acuerdo permanente y con ese fin ha transmitido una contrapropuesta de diez puntos. Una posición que Trump considera “significativa” pero, según aclara, «no es suficiente».
Por ese motivo el presidente de Estados Unidos manifestó en un acto conmemorativo del Lunes de Pascua que mantiene su ultimátum para desatar «un infierno» si Irán no reabre el estrecho de Ormuz.
Aunque el plazo se mantiene en las 02:00 de la madrugada del miércoles en las últimas horas se han producido bombardeos contra infraestructuras críticas de Irán. En concreto, los ataques de EU e Israel contra Irán han alcanzado el complejo petroquímico de South Pars en Asaluyeh, y el complejo petroquímico de Marvdasht, cerca de Shiraz, en el sur del país.
Pakistán, mensajero en la guerra, bajo la sombra del fracaso
El intento de Islamabad de frenar la escalada entre Teherán y Washington revela las contradicciones de su estrategia internacional en un contexto marcado por la presión china, el conflicto afgano y la rivalidad con India.
Estados Unidos e Irán utilizan al país asiático como mensajero de propuestas que no aceptan. De momento, se ve imposible un alto el fuego o que se sienten a una mesa de negociaciones o que Pakistán les pueda presionar para que lo hagan. Su papel de mediador está así mermado.
Este lunes hubo ecos de un posible alto el fuego, una medida que se produciría entre las amenazas de Donald Trump y su ultimátum a Irán.
Un actor inesperado en un escenario en guerra
Cuando la tensión y el conflicto entre Estados Unidos e Irán alcanzó niveles críticos, la atención internacional se centraba en los actores habituales: Washington, Teherán, Israel y las monarquías del Golfo. Los canales diplomáticos directos estaban cerrados y la desconfianza imperaba. Entonces, emergió Pakistán, un actor inesperado con el que nadie contaba.
El gobierno de Islamabad ha tratado de posicionarse como intermediario. Pero su papel, más que el de un mediador clásico, se sitúa entre facilitador técnico o canal de comunicación. Es un actor geopolítico con intereses propios en su intento de diplomacia discreta. No hay cumbres, ni declaraciones conjuntas, ni negociaciones formales. Lo que hay es un canal para que los dos actores enfrentados se transmitan mensajes, propuestas y condiciones.
El ministro de Exteriores pakistaní, Ishaq Dar, lo ha dicho sin ambigüedad: «Las conversaciones indirectas entre Estados Unidos e Irán se están llevando a cabo a través de mensajes transmitidos por Pakistán». No hay diálogo. Pakistán es aceptado como canal, pero no como árbitro. No estructura el proceso, pero permite el contacto. Un portavoz de Exteriores señaló que «ha colaborado activamente con los actores regionales para calmar la situación, poner fin a las hostilidades y avanzar hacia una solución pacífica».
Para Estados Unidos, el reconocimiento del canal paquistaní es más técnico que político, se trata de pragmatismo. Su enviado especial, Steve Witkoff, explicó que Washington había presentado «una lista de medidas de 15 puntos que constituye el marco para un acuerdo de paz”. Así que no hay negociación directa, pero sí intercambio de mensajes.
Pakistán actúa de forma discreta, casi silenciosa. Utilizó sus relaciones con las dos partes, activó canales diplomáticos existentes, utilizó contactos bilaterales y multilaterales, trasladó mensajes entre capitales y exploró posibles puntos de desescalada. En paralelo, coordinó parte de ese esfuerzo con China, en un intento de dar mayor peso a la iniciativa. Su posición geográfica, su red de relaciones y su historia lo convierten en un nodo de conexión entre múltiples espacios geopolíticos: Asia del Sur, Oriente Medio o Asia Central.
Las propuestas sobre la mesa: tres visiones incompatibles
Pakistán y China han impulsado un plan alternativo de cinco puntos. Sus ministros de Exteriores, Ishaq Dar y Wang Yi, aseguran que «el diálogo y la diplomacia son el único camino para resolver las tensiones». Su plan incluye un alto el fuego inmediato, diálogo, respeto a la soberanía, protección de civiles y participación internacional, pero no resuelve cuestiones clave como qué concesiones se exigen, cómo se verifican o quién garantiza su cumplimiento. Puede ser aceptado en abstracto por todos, pero no soluciona los desacuerdos de fondo.
El llamado «plan de 15 puntos» estadounidense es detallado y condicionado. Incluye limitaciones al programa nuclear iraní, inspecciones reforzadas, reducción del apoyo a milicias regionales, garantías de seguridad, alivio gradual de sanciones. Su lógica es clara: desescalada a cambio de concesiones verificables.
Irán no ha presentado un plan estructurado. Su estrategia consiste en establecer condiciones previas: fin de los ataques, garantías de seguridad y de no agresión, compensaciones o reconocimiento de su papel regional. No propone un marco de negociación, sino un punto de partida. Y califica la propuesta norteamericana de “excesiva e irrazonable” y de “simple lista de deseos”.
El resultado es un escenario de bloqueo y estancamiento en un triángulo de posiciones difícilmente reconciliables. La mediación se encuentra en un punto muerto, mientras Trump daba este sábado un ultimátum a Irán para que aceptase sus exigencias o se preparase para lo peor.
En la práctica, el proceso se ha reducido a un intercambio de mensajes en medio de la falta de confianza.













