En conflicto del Metro, alguien miente, pero los que pierden son los usuarios
Miguel Ángel Rivera, Opinión lunes 13, Abr 2026CLASE POLITICA Miguel Ángel Rivera
La red del Metro de Nueva York, considerada la más extensa del mundo, con un total de casi 400 kilómetros y 470 estaciones, está en crecimiento casi permanente.
En cambio, la Ciudad de México, con cifras similares de habitantes (aproximadamente 9 millones que llegan a casi 20, si se toman en cuenta las llamadas zonas metropolitanas, no ha construido un solo metro desde 2018. La red de la capital mexicana suma menos de 300 kilómetros en 12 líneas, con 195 estaciones.
De hecho, el congelamiento de las obras de expansión de la red se inició desde la llegada de la autodenominada izquierda al gobierno de la metrópoli, a finales del siglo pasado, en 1997, encabezada por el ex priista Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano.
En esa época la decisión de no extender la red de ese transporte se justificó con la eterna cantaleta de la austeridad. Se dijo que los escasos recursos disponibles se empleaban mejor en dar un adecuado mantenimiento, lo que al parecer se cumplió, pues en ese periodo no se
registraron accidentes graves.
La negativa a ampliar el servicio se mantuvo con el sucesor del michoacano, el caudillo de la llamada Cuarta Transformación, Andrés Manuel López Obrador, quien en su esfuerzo por aumentar su popularidad prefirió construir un “segundo piso” de un tramo del anillo periférico. Es decir, en contra de su pregonada opción a favor de los pobres -que son los que más utilizan el Metro- optó por una obra casi suntuaria para beneficio de las clases medias y ricas que son las que tienen la capacidad de comprar automóviles.
La tendencia la quebró parcialmente otro ex priista que está en permanente búsqueda de la candidatura presidencial, el ahora secretario de Economía de gobierno federal y ex canciller, Marcelo Ebrard Casaubón, quien proyectó una nueva línea, la 12, con un tramo subterráneo y otro aéreo.
Casi desde el inicio surgieron rumores en el sentido de que la nueva ruta presentaba problemas, sobre todo porque los convoyes comprados para dar servicio en la misma -el responsable de las finanzas era el ahora secretario de Educación Pública Mario Delgado Carrillo- no se ajustaban a los requerimientos de una línea diseñada para otro tipo de equipo. De cualquier forma, la obra se inauguró con gran pompa, con presencia del ex presidente Felipe Calderón Hinojosa, de origen panista, repudiado por los ahora cuatroteístas porque supuestamente usurpó mediante fraude electoral la Presidencia de la República a la que también aspiraba el caudillo de la llamada Cuarta Transformación.
Dos sexenios después, sin que los gobiernos capitalinos de Miguel Ángel Mancera Aguayo y Claudia Sheinbaum Pardo ampliaran la red ni un solo centímetro, se cumplieron los vaticinios negativos acerca de la Línea 12, pues uno de sus tramos elevados se desplomó al paso de un tren, accidente que ocasionó la muerte de 27 personas y heridas a casi cien.
A las referidas denuncias acerca de una mala construcción se sumaron acusaciones en el sentido de deficiencias en el mantenimiento, todo lo cual tuvo consecuencias políticas, pues las tragedia enfrentó a los equipos de Sheinbaum y de Ebrard que mutuamente ser inculparon.
En un esfuerzo por exculparse, el equipo de la ahora Presidenta de la República contrató a una afamada empresa extranjera para dictaminar a quién se debía cargar la responsabilidad de la tragedia. Su diagnóstico no fue del agrado del gobierno, por lo cual el documento respectivo fue prácticamente sepultado.
La jefa de Gobierno fue rescatada por un dictamen de la siempre complaciente fiscal capitalina Ernestina Godoy Ramos, que eliminó cualquier sospecha respecto a falta de mantenimiento, pero sobre todo fue rescatada por el caudillo de Macuspana, cuyas encuestas -sólo por él conocidas- determinaron que la jefa de Gobierno asumiera la candidatura presidencial, a pesar de las protestas del equipo de Ebrard por supuesto empleo de recursos oficiales para beneficio de Sheinbaum.
También quedó librada de cualquier molestia la entonces directora del Metro, Florencia Serranía Soto, quien ni siquiera tuvo la molestia de comparecer ante las cámaras del Poder Legislativo. Godoy Ramos fue promovida y, luego de ser abogada de la Presidencia de la República, ahora es titular de la Fiscalía General de la República en donde continúa con sus complacientes dictámenes.
Lo más grave del asunto es que actualmente surgen denuncias en el sentido de que la falta de adecuado mantenimiento y la vejez de los equipos mantienen más que latente el riesgo de nuevos y graves accidentes en la “congelada” red del metro de la Ciudad de México.
Más allá de conflictos políticos, las denuncias provienen de quienes conocen al detalle las minucias de la operación del tan necesario servicio de transporte colectivo, sus trabajadores.
El secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo (SNTSTC), Fernando Espino Arévalo, denunció que el Metro, en las condiciones técnicas en que se encuentra, no cumple con los protocolos internacionales para seguir operando con seguridad para los usuarios ni para sus operadores.
“El sistema prácticamente está colapsado a pesar de que hemos expuesto puntualmente, desde hace cinco meses y de forma consecutiva, los asuntos más urgentes… Nosotros, como trabajadores, pensamos que el Metro está prácticamente colapsado”, declaró el dirigente sindical al justificar las protestas iniciadas desde hace días e intensificadas ayer lunes 13, precisamente la fecha de normalización de las actividades en nuestro país, luego del asueto por la Semana Santa y Pascua.
Además, el sindicato lanzó un comunicado dirigido a los habitantes de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, en el cual expone:
“Los trabajadores del Metro les informamos que seguimos y seguiremos alzando la voz hasta que el servicio que tiene a su cargo el Metro de la Ciudad de México cumpla con los estándares de seguridad y calidad que merecen los millones de pasajeros que lo usan a diario, por lo que les pedimos su comprensión y apoyo solidario para poder enfrentar esta difícil situación.
“Les compartimos nuestra mayor preocupación por la falta de atención y respuestas oportunas de parte del gobierno de la Ciudad de México a nuestras justas necesidades, que son urgentes para poder cumplir con el mantenimiento de las vías, trenes e instalaciones fijas con que opera el Metro.
“Estamos ciertos que cada día millones de personas dependen del servicio que brinda el Metro para trasladarse a sus centros de trabajo, a sus hogares y actividades esenciales, sin embargo, las constantes fallas, retrasos y condiciones deficientes evidencian el completo abandono de este medio de transporte, lo cual pone en riesgo su seguridad, su tiempo y su calidad de vida. Resulta inaceptable que pese a las reiteradas solicitudes que hemos hecho de manera personal y por escrito a las autoridades del gobierno de la Ciudad de México, éstas continúen postergando soluciones reales y efectivas”.
Según estimaciones del sindicato, de un total de 391 trenes, el 70 por ciento de la flota no ha recibido mantenimiento mayor. Muchos han superado los 2 millones de kilómetros recorridos, cuando la ficha técnica exige mantenimiento a los 700 mil kilómetros. A ello se suma que 84% de las unidades permanecen fuera de servicio por falta de refacciones, solo 68 trenes operan en condiciones óptimas
Las disculpas fueron por los paros escalonados que realizaron ayer esos trabajadores del Metro, los cuales según cálculos oficiales afectaron a por lo menos 2 millones de personas.
En respuesta, la presidenta Sheinbaum aseguró que se atiende a los trabajadores del Metro y existe inversión para su mantenimiento. “Hay que atender a los trabajadores siempre, además se invierte mucho”, respondió la mandataria federal cuando se le preguntó por los motivos de la protesta y dejó ver que también “hay otros temas ahí”. O sea, como acostumbra la llamada Cuarta Transformación, se cuela la idea de que las protestas de los trabajadores no son plenamente legítimas, sino que hay otros factores además de los técnicos.
Además, jerarquía se impone, la mandataria turnó el asunto a la jefa de Gobierno, Clara Brugada, quien a su vez descargó en el director del Metro, Adrián Ruvalcaba, quien anunció el inicio de negociaciones con el sindicato.













