Movimientos en Morena ponen en duda quién tiene el control del partido
Miguel Ángel Rivera, Opinión jueves 16, Abr 2026CLASE POLITICA Miguel Ángel Rivera
Sea cual sea el partido que gobierne al país, ha sido práctica común que los cambios en los altos niveles de la política o de la administración pública se ejecuten sin mediar ninguna explicación pública y, al momento, el traslado de Citlalli Hernández Mora de la Secretaría de la Mujer a la Comisión de Elecciones del Comité Ejecutivo Nacional del partido oficial, Morena, cumple con esa condición.
Para empezar, salvo para un muy reducido grupo de privilegiados que presumen de conocer hasta el pensamiento de la presidenta (con A) Claudia Sheinbaum Pardo, el movimiento resultó sorpresivo.
Es más, la misma mandataria nacional se declaró sorprendida por la decisión de Hernández Mora de dejar su cómodo cargo en el gobierno federal para volver a la complicada vida partidista, en particular en momentos en que la cercana elección de candidatos a miles de cargos políticos que estarán en disputa en las elecciones de junio de 2027 ha intensificado los jaloneos internos, por la presunción de que alcanzar la nominación significa tener casi seguro el cargo al que se aspira, pues se da por descontada la victoria del oficialismo.
El referido enroque fue confirmado ayer mismo, en la conferencia mañanera de la presidenta Sheinbaum, quien reveló máximo asombro: “casi me voy de espaldas”.
La jefa del Ejecutivo Federal comentó lo anterior al referir que Hernández Mora le entregó ayer su renuncia y le “informó” que iría a “ayudar” al Comité Ejecutivo Nacional de Morena en “una tarea especial que tiene que ver con la definición de las alianzas hacia 2027”.
En efecto, con vistas a las elecciones de 2024, la entonces candidata presidencial, Claudia Sheinbaum, designó a Hernández Mora coordinadora de Alianzas y Coaliciones con el Partido Verde Ecologista, Partido del Trabajo y partidos locales.
Al confirmar el movimiento, Sheinbaum agregó que su colaboradora le refirió que, luego de haber conversado con la presidenta de Morena, la ex secretaria de Gobernación, Luis María Alcalde Luján, había decido irles a ayudar en las tareas partidistas. “Me parece muy bien que vaya por su experiencia, su paciencia, porque en esto de ayudar al partido se requiere mucha paciencia”, sostuvo la Presidenta.
Aclaró que Citlalli “siempre tiene un espacio en el gobierno” y anunció que ayer mismo iniciaría el análisis para determinar quién la sustituirá en la Secretaría de la Mujer, una dependencia del gobierno federal que apenas empezó a operar el 1 de enero de 2025, creada por la presidenta Sheinbaum y cuya primera y única titular ha sido la mencionada Hernández Mora.
Luego de lo anterior surgen las dudas.
Para empezar, se tienen que definir las funciones que cumplirá la flamante presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones, organismo que no tiene actividad permanente, como lo demuestra el hecho de que el cargo estaba acéfalo o su responsable es tan poco relevante que no se mencionó su nombre en el proceso de designación de quien se presume será la sucesora.
En este sentido, a pesar de su declarada “sorpresa” la jefa del Ejecutivo mencionó alguna señal: “me dijo que se va al partido, que quiere ayudar a Morena. Entiendo que en el 24 ayudó a coordinar todo el proceso de alianzas, y que Luisa María le pidió que si podía ayudarle en este tema o ayudarle al Comité Ejecutivo”.
Estas palabras pondrían de manifiesto que las fisuras que han aparecido en la alianza oficialista, entre Morena y sus satélites del PVEM y PT importan más de lo que admiten los dirigentes del gobierno nacional y su partido.
Como ha trascendido, el PT impidió que se aprobaran las reformas constitucionales en materia electoral promovidas por la presidenta Sheinbaum y que se conocen popularmente como “plan B”, principalmente en lo que se refiere a recortar el financiamiento público a los partidos políticos y reducir el número de legisladores federales, en particular los elegidos mediante el sistema de representación proporcional.
Las diferencias con el PVEM están en relación al nombramiento de candidatos del bloque oficialista a gobernadores de algunos estados. De manera destacada, la dirigencia del Verde ha declarado su intención de romper la alianza en San Luis Potosí, debido a que sus normas anti nepotismo Moena se niega a aceptar que se postule a la senadora Ruth González, por ser esposa del actual gobernador, Ricardo Gallardo, también surgido de las filas de ese partido al que se critica porque no es ni verde ni ecologista.
En consecuencia, si el traslado de Citlalli Hernández se hace con el fin de reforzar las negociaciones para reparar la coalición oficialista, resultaría una señal de que sus votos con necesarios para asegurar la victoria general en las elecciones de 2027 y, más tarde, cuando se integre la nueva Cámara de Diputados, en la cual la llamada Cuarta Transformación pretende conservar la ilegal mayoría calificada que le concedieron sus incondicionales consejeros y magistrados.
Detrás del nombramiento, sostienen los enterados, se despliega una estructura normativa que concentra funciones clave en la organización, validación y control de los procesos internos del partido.
De acuerdo con los estatutos del partido, la Comisión Nacional de Elecciones es el órgano encargado de conducir prácticamente todas las etapas del proceso de selección de candidatos. Su papel comienza incluso antes de que exista una contienda formal.
Otros rumores apuntan en el sentido de que la ex secretaria de la Mujer reforzará en el partido oficial al equipo encargado de asegurar una elevada votación en los referidos comicios del año venidero.
Todo lleva directamente a la figura de Andrés Manuel López Beltrán (“no me digan Andy”), quien se supone que desde la Secretaría de Organización encabezó un proceso de afiliación masiva que haría de Morena una potencia electoral sin necesitar aliados.
El cambio de estafeta a las manos de Citlalli Hernández significaría, uno, que el programa de afiliación no resultó tan exitoso como se ha presumido o, dos, que el junior López deja sus responsabilidades partidarias para asumir una candidatura. Sus simpatizantes lo postulan lo mismo para diputado federal que para gobernador de Tabasco, todo como parte de su formación para eventualmente ser nominado a la Presidencia de la República.
En los momentos de máxima euforia, cuando “no me digan Andy” y Alcalde Luján fueron entronizados en Morena, se dijo que su fuerza era tanta que sería el responsable de “palomear” las listas de candidatos.
Antes de llegar a ese punto, se debería aclarar quién es el que manda dentro de Morena.
Durante el largo periodo de dominio del PRI, el partido oficial respondió siempre a las directrices del presidente de la República en turno. Desde Los Pinos, en donde desapachaba el mandatario, se decidían los cargos directivos, así como las candidaturas, aunque siempre se intentó disimular con aparentes procesos deocráticos. Cuando la exigencia fue real, al surgir la Corriente Democrática encabezada por Cuauhtémoc Cárdenas, entre otros, vino la ruptura y el principio del derrumbe.
También el PAN perdió pronto el gobierno federal a consecuencia de desacuerdos internos, al grado que su segundo Presidente, Falipe Calderón, fue impuesto contra la voluntad del saliente Vicente Fox por un partido declarado ajeno a los caprichos del Ejecutivo.
Si, efectivamente, Claudia Sheinbaum Pardo fue sorprendida por la decisión de que su secretaria de la Mujer se cambiara a las oficinas del partido oficial, se refuerzan las versiones de que el vecino de La Chingada, en Palenque, es quien tiene los controles en un nuevo maximato.
Claro, también hay oportunidad para que los “morenos” pregonen que lograron la independencia de su partido y que todo se decide dentro de sus filas.
Pero, fuera del oficialismo ¿alguien más creería esa versión?.
Si todo lo anterior no fuese suficiente para dar el marco necesario para que Morena logre el control total de la vida política y electoral, está en proceso el plan complementario de nombrar a tres nuevos consejeros electorales, sobre la base de la consigna de cumplir con 90 por ciento de fidelidad a la causa (de Morena) y sólo diez por ciento de capacidad profesional, para lo cual ya circulan ternas que ya recibieron el beneplácito de quien realmente manda en la llamada Cuarta Transformación.













