Los muertos de Rocío Nahle
Opinión, Ramón Zurita Sahagún lunes 29, Jun 2026De frente y de perfil. Ramón Zurita Sahagún
Es responsabilidad de los gobiernos velar por el bienestar de sus gobernados.
Algo que en Veracruz no ocurre, donde consideran a la gobernadora, Rocío Nahle, como una persona, sin alma, ni corazón, insensible ante la desgracia, a la que solamente la mueve la ambición por el poder y el dinero.
Ella es una de las beneficiarias de la Cuarta Transformación, ya que, siendo oriunda de Zacatecas, estaba imposibilitada para ser candidata al gobierno de Veracruz, por lo que fue fácil para la mayoría de Morena en el Congreso local, de reformar la Constitución. Libre de ese candado, las cosas se facilitaron para la entonces secretaria de Energía que se enfiló sin enemigo al frente como aspirante al gobierno veracruzano.
De nada sirvió la oposición de Manuel Huerta Ladrón de Guevara, quien se desgañitaba diciendo que él había ganado la encuesta de su partido, por lo que fue compensado a cambio de su silencio con una senaduría.
Ya despejado el camino Rocío sorteó cuanto obús le fue lanzado en campaña, como los bienes raíces acumulados en su cuenta personal durante su desempeño como titular de la secretaría de Energía.
Rocío ganó abultadamente la elección de junio de 2024, aunque hay quienes señalan que se sirvieron con la cuchara grande las huestes morenistas para llenar las urnas.
Su gobierno ha sido de constante reproche de sus gobernados, a los que, simplemente, no atiende y sus prioridades están lejanas de su actuar de gobernante.
En su desempeño ha tenido varios tropiezos, como el de no responder en tiempo y forma a la inundación en Poza Rica, la que catalogó como un pequeño desbordamiento del río Cazones. Lo mismo sucedió con el derrame petrolero en las costas del Golfo y lo minimizó, considerándolo como un goteo que dejaba manchas en la arena.
Como esa, otras expresiones más de la gobernadora que no está pendiente de atender las necesidades de la población, como sucedió con el levantamiento que sufrió una maestra jubilada por parte de “la maña”, la misma que fue encontrada muerta y la respuesta de la gobernadora fue que había muerto de un infarto.
La violencia, los secuestros, levantamientos y muertes que con gran frecuencia se producen en Veracruz, no son importantes para la ingeniera química, quien se muestra reacia a reconocer los problemas.
Pero su desidia queda de manifiesto con lo ocurrido con la periodista Roxana Guzmán, la que fue sacada de su domicilio con lujo de fuerza y aunque el hecho fue reportado en todos lados, la Fiscalía veracruzana tardó once días en tomar el asunto por su cuenta.
Lo sucedido después es una muestra de cómo se las gastan en el estado de Veracruz, la periodista fue encontrada asesinada y, aparentemente, los ejecutores fueron policías municipales.
Otro asunto más que muestra lo insensible de la gobernadora es el caso del empresario Alejandro Cossío, el que venía reclamando al gobierno el pago de unos servicios prestados a la administración estatal, sin el pago de los cincuenta millones de pesos acordados, cuya factura y documentos fueron presentados decenas de veces. Cossío explicaba que requería el pago del adeudo para cubrir costos de un tratamiento que requería, lo que no ocurrió. El empresario falleció hace poco más de una semana y el pago quedó pendiente.












