El racismo, los migrantes y el bombardeo a México
¬ Augusto Corro lunes 18, Ago 2014Punto por punto
Augusto Corro
Un policía baleó a un joven negro, desarmado y con las manos en alto. Por donde se le vea, se trató de un crimen deleznable.
Esa acción infame provocó una serie de protestas en Ferguson, un suburbio de San Luis Misouri que obligó a las autoridades a implantar el toque de queda.
Por otra parte, representantes del Ku Klux Klan pidieron a la Patrulla Fronteriza “disparar a los niños indocumentados” que cruzan la frontera. Como se informó, desde hace varias semanas se agudizó la crisis humanitaria por los menores de edad, sin compañía, que llegan a Estados Unidos.
“Si no podemos regresarlos, podríamos hacer estallar a un par de ellos y dejar los cadáveres en la frontera y quizás entonces nos crean que estamos serios en detener la migración”, dijo un integrante del grupo racista.
En la frontera con México, tropas de la Guardia Nacional estadounidense empezó a tomar puestos de observación para evitar que los indocumentados lleguen a la nación vecina del norte. Los hechos mencionados nos llevan a pensar que en Estados Unidos mantienen sus atavismos y su espíritu racista y belicoso les creará problemas internos y externos.
EL RACISMO
En general, el racismo se ha practicado en Estados Unidos desde que el primer esclavo negro pisó tierras estadounidenses.
Los “blancos” se sintieron superiores en función de su piel y con ese pretexto cometieron un sinnúmero de atrocidades, contra negros, morenos y amarillos.
La última injusticia ocurrió hace diez días, cuando el policía Darren Wilson mató a Michael Browun, de 18 años. A partir de esa fecha se generó una cadena de disturbios en la población mencionada y reavivó, en algunas ciudades, el tema del racismo en el uso de la fuerza policial. Mientras continuará el toque de queda desde la medianoche hasta las cinco de la mañana. Los familiares de la víctima demandaron justicia y un alto al racismo que practica la policía.
LOS MENORES SIN ACOMPAÑANTE
La “crisis humanitaria” de los niños de migrantes sin compañía, se convirtió en un asunto complejo para los gobiernos de Estados Unidos, México y varios países centroamericanos.
El número de niños y adolescentes indocumentados que llegaron a EU demostraron que en sus países de origen la pobreza y la violencia son los principales factores que provocan el abandono de sus pueblos.
A su viacrucis del viaje, los menores al llegar al vecino país se enfrentaron con un gobierno y ciudadanos que no los recibió con los brazos abiertos de una calurosa bienvenida.
Fueron albergados en sitios improvisados y empezaron a deportarlos. Los congresistas estadounidenses no pudieron encontrar una solución a esa problemática de la migración. Los propios estadounidenses dividieron sus opiniones sobre el trato que debe darse a los indocumentados. El grupo racista de los kukuxclanes planteó, sin darle vueltas al asunto, balacear a los niños migrantes.
SIN PALABRAS
El problema de la migración de indocumentados latinoamericanos se convirtió en un permanente dolor de cabeza para los estadounidenses, principalmente a quienes colindan con México.
Sin embargo, las medidas para frenar, controlar o erradicar ese conflicto migratorio EU las tomó unilateralmente.
Se fue por el camino fácil: levantar un muro y mandar a la Guardia Nacional a vigilar la frontera con México. Lo primero no funcionó y lo segundo corre graves riesgos de agudizar los abusos de los representantes de la ley contra los migrantes.
En la búsqueda de una solución del conflicto, la escritora estadounidense, Ann Coulter (sólo en su casa la conocen) propuso que para resolver el problema migratorio, su país (EU) debería bombardear México, tal como Israel lo hace con Palestina. Dijo (quizás bajo los efectos de una “margarita”) que Benjamín Netanyahu, primer ministro de Israel, podría ser presidente de Estados Unidos.
“Netanyahu podría resolver nuestros problemas en la frontera de la manera en la que resuelve los suyos”, dijo la escritora en una entrevista para la cadena Fox News.
SÓLO DISCURSOS
En el asunto de la militarización de la frontera de EU con México, el gobierno mexicano expresó su rechazo categórico por el despliegue de elementos de la Guardia Nacional de EU, iniciado el jueves, específicamente en el estado de Texas. Dijo la cancillería que “no existe circunstancia alguna o cambio negativo en la seguridad fronteriza que justifique o motive esta acción estatal”.
En tanto no se apliquen soluciones reales a los problemas sociales en los países latinoamericanos, continuará el éxodo de indocumentados. Ante esta migración no habrá barreras físicas que frenen la llegada de latinoamericanos a suelo estadounidense.
Cuando estalló el problema de los niños migrantes, que viajan sin acompañante, surgieron los discursos de los políticos y las buenas intenciones para atender los conflictos que provocan el abandono de sus tierras de miles de personas.
Es hora que no se vislumbra alguna solución a la pobreza y a la violencia en El Salvador, Honduras, Guatemala y México. De lo anterior se desprende que ingresarán más indocumentados a EU no importa el tamaño de las bardas fronterizas, la Guardia Nacional o el racismo.













