Van por la cabeza de Navarrete
¬ Augusto Corro martes 28, Oct 2014Punto por punto
Augusto Corro
Líderes perredistas convocaron al presidente de su partido, Carlos Navarrete, a que analice seriamente dejar el puesto.
La tribu denominada Izquierda Democrática Nacional (IDN) planteó la salida del dirigente perredista.
La historia: Navarrete llegó al poder a principios de mes luego de una lucha interna que agudizó la división partidista.
A raíz de los acontecimientos violentos en Iguala, Guerrero, en el que la policía mató a seis personas y 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecieron, el PRD se colocó en el eje del huracán político.
La tribu denominada Nueva Izquierda, de “Los Chuchos” como corriente mayoritaria, se apoderó del partido hace varios años. Durante ese tiempo, tuvo que apoyar a los candidatos perredistas a diferentes cargos de elección popular.
Entre esos aspirantes se encontraban el gobernador Ángel Aguire Rivero, de Guerrero, y el presidente municipal de Iguala, José Luis Abarca Velázquez. El primero ya dejó el cargo, y el segundo continúa prófugo, junto con su esposa, María de los Ángeles Pineda Villa, operadora del cártel Guerreros Unidos.
El mandatario estatal fue acusado de la ingobernabilidad a la que llevó a su entidad. Sobre el munícipe recayó la responsabilidad de las atrocidades registradas en Iguala la noche del 26 y madrugada del 27 de septiembre.
LA DEFENSA
Ante la magnitud de esos hechos, la cúpula perredista, encabezada por “Los Chuchos” arropó al gobernador hasta el último momento.
De esa defensa se encargó Carlos Navarrete, de NI, quien en el colmo de la desfachatez fue a Guerrero a pedir perdón por la represión cruenta y la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa.
“Los Chuchos” como dirigentes máximos del PRD no actuaron frente a las denuncias presentadas “en meses y años pasados” sobre los vínculos del alcalde Abarca Velázquez con el crimen organizado y “por las agresiones cometidas contra miembros del propio PRD”. Tendrían que responder sobre su responsabilidad política.
Con base en esos hechos, los líderes e integrantes de IDN plantearon a sus correligionarios que se reflexione sobre la permanencia de “Los Chuchos” y su líder Carlos Navarrete, al frente de ese instituto político.
EL GOBERNADOR SUSTITUTO
La ingobernabilidad en Guerrero se consolidó en la administración del gobernador Ángel Aguirre Rivero. La contaminación social del narco llegó a los municipios con su carga de muertos y fosas clandestinas.
Los hechos violentos contra normalistas en Iguala evidenciaron que en Guerrero el poder se encontraba en manos de la delincuencia organizada, en contubernio de presidentes municipales, sus policías y las bandas criminales.
Se habló de la necesidad de llevar a cabo una limpia de malos funcionarios que permitiera a la población guerrerense volver a aquellos días de seguridad y tranquilidad. Esa acción empezó con la salida del gobernador.
¿El nuevo mandatario podrá lograr ese milagro? ¿Tendrá la capacidad y el valor para que retorne la paz a Guerrero?
Porque a unas horas de asumir el poder, porque a Rogelio Ortega Martínez, ya se le acusó de su vinculación con una célula del grupo guerrillero Ejército Revolucionario del Pueblo Insurgente (ERPI), dedicado al secuestro en diversas partes del país.
También se le relacionó al nuevo mandatario con la guerrilla colombiana a través de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
Fue denunciado ante la Procuraduría General de la República (PGR), por sus relaciones con la guerrilla, con base en información que las autoridades colombianas encontraron en una computadora propiedad del ex líder de las FARC, Raúl Reyes.
Esa computadora fue incautada por el Ejército de Colombia tras atacar con bombas y artillería pesada un presunto campamento guerrillero, en Sucumbíos, Ecuador el 1 de marzo de 2008.
La información sobre datos personales del nuevo gobernador fueron proporcionados por José Antonio Ortega Sánchez, presidente del Congreso Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal.
NO PUDO LA IZQUIERDA
De acuerdo con esa organización ciudadana, el mandatario guerrerense “representa una nueva infamia” para la mencionada entidad, ya que a su juicio, “debe ser considerado como un terrorista y secuestrador”. Luego demandó la desaparición de poderes en Guerrero.
De acuerdo con las “credenciales” del gobernador recién desempacado, su pasado lo ubica en la llamada izquierda política desprestigiada en Guerrero.
Los últimos mandatarios perredistas de esa entidad no pudieron librar al estado de la violencia y la pobreza. Al contrario, lo hundieron más en la ingobernabilidad por su ineptitud.
¿Seguirá más de lo mismo? Porque, repetimos, la izquierda no les funcionó a los guerrerenses. ¿El nuevo gobierno sí?
LO QUE TIENE QUE HACER
Para empezar, el nuevo mandatario tendrá que encontrar a los 43 normalistas desaparecidos; enviar a la cárcel a los autores intelectuales y materiales de los asesinatos de tres estudiantes, un futbolista y dos ciudadanos más registrados en Iguala.
Deberá conocer la realidad de las vinculaciones entre los alcaldes y sus cuerpos de seguridad con las bandas criminales, con el propósito de poner remedio a ese mal que provocó la ingobernabilidad.
Y actuar contra la narcodelincuencia que se apoderó de Guerrero.













