Regresa Calderón a la “grilla”
¬ Augusto Corro miércoles 28, Ene 2015Punto por punto
Augusto Corro
Los políticos a la mexicana, para bien o para mal, siempre buscan los reflectores. Aparecer en los medios de comunicación es fundamental, vital y necesario. El ostracismo es la muerte. Por ejemplo, el ex presidente Felipe Calderón, que reanudó sus actividades en la “grilla” nacional e internacional.
Por eso, el ex funcionario en cuanto se le presentó la oportunidad de reactivarse en la política nacional lo hizo sin mayor problema. Sólo que no le funcionó su intento. Mandó, como punta de lanza, a su esposa para medir la presión calderonista en su Partido Acción Nacional (PAN).
Esa acción resultó decepcionante para Calderón, pues la cúpula blanquiazul le negó a la ex primera dama, Margarita Zavala, la posibilidad de obtener una curul en San Lázaro. El rechazo fue definitivo y llegó a lo más profundo del ex mandatario que, como persona de reacción rápida, se quejó del maltrato a su esposa y dejó entrever la posibilidad de fundar su partido político.
RECHAZARON A MARGARITA ZAVALA
Primero, la señora Zavala, una militante muy importante en el blanquiazul, asimiló el golpe y alcanzó a retar a la dirigencia del PAN, pues aseguró que buscará la presidencia nacional de ese instituto político. Las declaraciones del matrimonio no provocaron ningún impacto en las filas panistas.
El líder nacional del PAN, Gustavo Madero, quien encabeza al grupo de anticalderonistas, se alzó como vencedor en la pugna contra Calderón y sus seguidores, varios de estos senadores beneficiados por la amistad de michoacano en su temporada de poder.
En las primeras batallas partidistas perdió Calderón, aunque en el fondo logró uno de sus propósitos: reinsertarse en la vida política. Ver o sentir la reacción de la sociedad mexicana luego de su guerra fallida contra la delincuencia organizada. Calar a la opinión pública luego de una administración pública desastrosa.
Salvo unos cuantos críticos, el ex presidente empezó a moverse y a opinar, como si fuera poseedor de la autoridad moral suficiente para erigirse en juez de lo que ocurre en otros países, como Venezuela, para citar algo reciente.
Calderón y otros dos ex mandatarios latinoamericanos se reunieron en aquél país para solidarizarse con los presos políticos del régimen de Nicolás Maduro. Esté acusó a Calderón de alentar un golpe de Estado. Además lo ligó con el crimen organizado.
El mexicano consiguió que su acción repercutiera a nivel internacional. Por cierto, parece que su activismo cambie el curso de la historia en aquél. Desde lejos se aprecia una jugada política obvia, para atraer los reflectores de la propaganda política. Este episodio de “grilla” internacional pronto se olvidará.
LA DEMANDA DE CASSEZ
¿Se acuerdan de Florence Cazzez aquella ciudadana francesa acusada de secuestro y sentenciada a 60 años de cárcel, pero que alcanzó su libertad tras los errores en su proceso penal? Pues la extranjera demandó a Calderón por daño moral.
“Estamos demandando por daño moral que sufrió (Cassez) en su persona, en sus sentidos, en sus sentimientos, en sus afectos, en sus creencias, en su decoro, en su honor, en su vida privada, dijo José Patiño, el abogado defensor de la francesa.
La denuncia incluye a los ex funcionarios Genaro García Luna, Luis Cárdenas Palomino y Facundo Rosas. La demanda es por 36 millones de dólares, de acuerdo con la capacidad económica.
¿Prosperará la solicitud de justicia de Cassez? Es posible. Si las autoridades judiciales dejaron en libertad a la francesa es porque tenía la razón y la ley la amparaba. Es decir, con un mínimo sentido de lógica, Cassez tiene de su lado a la justicia. Por su parte, Calderón calificó de absurda la demanda de daño moral interpuesta en su contra por la ciudadana francesa.
Como señalamos al principio, el político mexicano siempre desea que se hable bien o mal de él. Buscan los reflectores porque no se acostumbran al halago del poder. Seis años de vivir y actuar como verdaderos reyes alguna alteración les debe provocar en su conducta. De ahí que no quieran irse al rincón del olvido.
Aquella sana actitud de los ex presidentes de México que optaban por alejarse de la vida pública dejó de practicarse. Se trataba de no interferir en el gobierno del mandatario en turno. Las reglas cambiaron y los ex mandatarios ahora siguen metidos en la “grilla”, a pesar de ser repudiados por la sociedad mexicana. Calderón no tenía por qué ser la excepción. Sigue los mismos pasos de Fox, sin importar que el desprestigio les llega tarde o temprano.












