Prueba de fuego
Ramón Zurita Sahagún viernes 11, Mar 2016De frente y de perfil
Ramón Zurita Sahagún
El próximo domingo se comprobará que tan real es la unidad de los priístas en Tabasco, una entidad resquebrajada al interior de este partido.
La celebración de una elección extraordinaria, en la que solamente estará en competencia la alcaldía de Centro, donde se ubica Villahermosa, la capital del estado.
El nuevo proceso electoral se desarrollará como una competencia en la que el candidato del Partido de la Revolución Democrática, Gerardo Gaudiano Rovirosa, arrancó como favorito, ya que en los comicios ordinarios ganó en las urnas con amplia ventaja y perdió en tribunales.
Para esta nueva incursión, los priístas decidieron innovar en todos los sentidos, iniciando con la reconciliación de sus principales activos, incluidos los ex gobernadores y acercamiento a sus aliados tradicionales (Partido Verde y Nueva Alianza), mismos que prefirieron no pactar con los tricolores en los comicios ordinarios.
Con una nueva estrategia, reaparecieron juntos, Roberto Madrazo Pintado, Manuel Andrade Díaz, Humberto Domingo Mayans, Jesús Alí de la Torre, Georgina Trujillo Zentella y otros de menor peso específico.
Se buscó que todos los ex gobernadores (excepción de Andrés Rafael Granier, quien se encuentra preso), respaldaran la candidatura de Liliana Ivette Madrigal y casi se consiguió, aunque Víctor Manuel Barceló, manifestó su simpatía por el PRI, pero su respaldo al candidato del PRD, Gaudiano Rovirosa.
La disputa por la alcaldía está resultando costosa para los priístas, ya que si bien consiguieron, aparentemente, limar asperezas y superar enconos existentes entre Roberto Madrazo y Humberto Domingo Mayans, el propio Madrazo y Manuel Andrade, Jesús Alí y Mayans y Georgina Trujillo con todos los demás.
Si no lo consiguieron, cuando menos aparentan estar en la reconciliación todos ellos, los que se han presentado en distintas etapas de la campaña de la candidata priísta.
Eso sí, la nominación de Liliana Madrigal provocó la renuncia al PRI de Evaristo Hernández Cruz, el candidato que compitió por el tricolor en el proceso ordinario de junio pasado y quien ya había sido alcalde de Centro.
Liliana Madrigal fue candidata elegida por el PRI, basado en que ganó en los comicios de junio pasado el IV distrito federal, con cabecera en Villahermosa, considerado como uno de los feudos perredistas.
Ya anteriormente, Liliana había ganado un distrito local, por lo que encontraron en ella una figura nueva, intentado proyectar una imagen distinta, aunque se olvidaron de que Liliana se encuentra arropada por el grupo de Georgina Trujillo.
Liliana y Gerardo Gaudiano guardan muchas cosas en común, ya que se trata de políticos jóvenes, con imagen limpia, que han ganado comicios en el estado y tiene proyección futura.
Sin embargo, la gran diferencia entre uno y otra es que los electores de Tabasco guardan todavía muchos rencores hacia el partido tricolor, luego de lo sucedido durante la administración del hoy reo Andrés Rafael Granier Melo.
Para esta nueva batalla los partidos Verde Ecologista de México y Nueva Alianza decidieron aceptar competir en alianza con el PRI, ya que en la elección ordinaria, el Verde presentó su propia candidata en la persona de la ex perredista Rosalinda López Hernández, quien no fue competencia para Gaudiano y Evaristo.
Los tricolores saben que la lucha es más allá de ganar el ayuntamiento de Centro, ya que implica la reorganización del partido, el nacimiento de nuevas figuras políticas y aspirar a competir en 2018 por el gobierno estatal.
Quien gane de los dos principales competidores (el candidato de Morena, Octavio Romero Oropeza, cuenta con pocas posibilidades de triunfo) podrá posicionarse con la mira en una eventual candidatura hacia el gobierno estatal, o cuando menos, para competir por una senaduría en 2018.
Tabasco es uno de los estados que se mantuvo priísta durante más de ocho décadas, con todo y que pretendieron gobernarlo desde la oposición Andrés Manuel López Obrador en dos ocasiones y César Raúl Ojeda en tres.
Sin embargo, llegó el desastroso gobierno de Andrés Rafael Granier, los berrinches de Humberto Mayans y la candidatura de Arturo Núñez Jiménez y las cosas cambiaron, otorgando el triunfo que se le había negado al PRD.
La fundación de Morena, ocasionó una fractura en la izquierda, aunque el PRD se mantiene como partido dominante, mientras que el partido de Andrés Manuel López Obrador no consiguió el crecimiento deseado.
Se espera que los resultados del próximo domingo pongan las cosas en claro en cuanto a los activos que tiene cada uno de los partidos en competencia.
Un triunfo del PRI representa el resurgimiento del partido. Si gana el candidato del PRD, será simplemente la ratificación de una victoria lograda en las urnas y arrebatad en tribunales y si gana Morena, sería una sorpresa.
MODELO RENOVADO
Con la definición de los 12 candidatos a gobernadores, el PRI se apresta para enfrentar la competencia con un modelo renovado de acción político-electoral.
Para el PRI, la elección del 5 de junio representa la comprobación de si la estrategia de candidatos de unidad, con firma de compromiso, diseñada por el presidente del partido, Manlio Fabio Beltrones, fue la adecuada.












