Desaparece la mitad de los pequeños comercios en Chetumal en sólo 4 años
Quintana Roo martes 1, Jul 2025- Aumento de costos operativos
- De más de 500 negocios registrados en 2020, apenas sobreviven 250

En los últimos cuatro años, la mitad de los microcomercios afiliados a la Unión de Comerciantes y Prestadores de Servicios ha desaparecido.
Por redacción DIARIOIMAGEN
Chetumal.- La capital de Quintana Roo enfrenta una crisis silenciosa, pero profunda: en los últimos cuatro años, la mitad de los microcomercios afiliados a la Unión de Comerciantes y Prestadores de Servicios ha desaparecido. De más de 500 negocios registrados en 2020, hoy apenas sobreviven 250, según datos de la organización gremial.
César Antonio, secretario general de la Unión, atribuye esta caída a una combinación de factores: la lenta recuperación tras la pandemia, el aumento sostenido de los costos operativos y la falta de políticas públicas efectivas para el comercio local. “Las ventas han caído entre un 25 y 30 por ciento. Muchos compañeros se han dado de baja, otros migraron al comercio informal o abandonaron la actividad por completo”, explicó.
Ante la imposibilidad de sostener un negocio formal, muchos comerciantes han optado por vender en la vía pública. “Es lo único que queda porque no hay fuentes de empleo reales que permitan sostenerse”, señaló Antonio. Esta tendencia ha transformado el paisaje urbano de Chetumal, donde proliferan los puestos ambulantes mientras los locales cerrados se acumulan en el centro histórico.
El alza en la renta de locales, tarifas eléctricas y precios de mercancías ha hecho inviable la operación de muchos negocios. A esto se suma el encarecimiento de la canasta básica, agravado por la dependencia de productos importados desde Tabasco, Yucatán o la Ciudad de México. “Aquí todo lo tenemos que traer de fuera. Si el transporte sube, la mercancía también”, puntualizó el dirigente.
La única luz al final del túnel, según los comerciantes, es la temporada vacacional de verano. Se espera que la llegada de turistas nacionales y beliceños reactive parcialmente las ventas. “Aguantamos con la esperanza de que llegue algo de turismo, algo que nos ayude a mantenernos de pie”, expresó Antonio.
La situación de los microcomercios en Chetumal no solo refleja una crisis económica, sino también una pérdida de identidad urbana y tejido social. La Unión de Comerciantes insiste en la necesidad de políticas públicas que fomenten el consumo local, reduzcan la carga fiscal y faciliten el acceso a créditos blandos.
Credencializan a vendedores en la vía pública
A cuatro meses del inicio del programa de credencialización para comerciantes en la vía pública, el municipio de Benito Juárez ha registrado un avance significativo: 999 vendedores ya cuentan con su identificación oficial, de un padrón estimado de más de seis mil personas. La medida, impulsada por la Dirección de Comercio en la Vía Pública, busca ordenar esta actividad económica sin fines recaudatorios, priorizando la identidad y legalidad de quienes ejercen el comercio informal.
Gamaliel Canto Cambranis, encargado de despacho de la dependencia, explicó que el programa arrancó en marzo de 2025 y contempla la entrega gratuita de credenciales, acompañadas de un tarjetón o permiso que acredite el pago de derechos. “No se trata de cobrar más, sino de saber quiénes están ejerciendo su actividad de manera legal y ordenada”, puntualizó.
La credencial tiene una vigencia de seis meses y debe renovarse antes de su vencimiento. Su implementación ha sido posible gracias a acuerdos con sindicatos, regidores y el Comité Dictaminador municipal.
Hasta la fecha, se han realizado al menos siete operativos en tianguis y zonas de alta concentración comercial, con el levantamiento de 55 actas de inspección. En caso de que un comerciante no cuente con su credencial al momento de la revisión, se le solicita regularizar su situación de inmediato.
Los tianguistas, que representan el grupo más numeroso dentro del comercio informal, han sido los principales destinatarios de estas acciones. La autoridad municipal ha reiterado que el objetivo no es criminalizar la informalidad, sino garantizar condiciones dignas, seguras y reguladas para todos.
Aunque el avance representa apenas una sexta parte del total estimado de comerciantes, las autoridades consideran que el programa sienta las bases para un padrón confiable y actualizado. La falta de identificación previa dificultaba la planeación urbana, la fiscalización y la atención a quejas ciudadanas.
Mientras algunos comerciantes han recibido positivamente la medida como una forma de legitimación, otros expresan dudas sobre su utilidad real. “Está bien que nos identifiquen, pero también necesitamos espacios dignos y apoyo para crecer”, comentó una vendedora del tianguis de la Región 100.













