Desarrolla IPN prueba rápida para diagnosticar leucemia infantil
* Destacadas, Salud lunes 25, Ago 2025
- Ayuda para un tratamiento oportuno en menores
- Una muestra de sangre permitirá identificar la enfermedad en minutos y reducirá uso de pruebas como biopsias de médula ósea

En México se presentan entre cinco y seis mil casos nuevos al año de cáncer en menores de 18 años, entre los que destacan las leucemias, que representan el 50 por ciento del total; linfomas el 15%, seguido de tumores del sistema nervioso central con el 10%.
Científicos del Instituto Politécnico Nacional (IPN) trabajan en el diseño de una prueba rápida para detectar la leucemia linfoblástica infantil, con el propósito de disminuir el uso de métodos invasivos -como las biopsias de médula ósea- y favorecer el diagnóstico temprano que permita iniciar oportunamente el tratamiento en los menores.
El proyecto de investigación, iniciado por el doctor Juan Ernesto López Ramos en el Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos (CECyT) No. 18 Zacatecas y actualmente desarrollado en la Unidad Profesional Interdisciplinaria de Ingeniería (UPIIZ), Campus Zacatecas, busca revolucionar los métodos de diagnóstico a partir de una pequeña muestra de sangre para identificar la enfermedad.
El especialista politécnico explicó que la meta es que, en el mediano plazo, el prototipo point-of-care o prueba rápida sea un dispositivo portátil, similar a las pruebas de embarazo, de bajo costo y capaz de arrojar resultados en 10 a 15 minutos. El dispositivo funciona a partir de nanopartículas de oro y cobre que se acoplan con anticuerpos para detectar la enfermedad.
Con este desarrollo se busca, además, poner al alcance de la población -particularmente de escasos recursos en México y en otras regiones- nuevas alternativas de diagnóstico para esta enfermedad de origen multifactorial, cuyos principales signos de alarma son el cansancio excesivo, la presencia de anemia, la falta de apetito y la pérdida de peso.
López Ramos, integrante del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII), Nivel I, subrayó que contar con esta prueba rápida permitiría conocer oportunamente el estado de salud de los niños, lo cual representaría un beneficio aún mayor en poblaciones alejadas de los servicios de salud y con dificultades de acceso a análisis clínicos.
Precisó que, para realizar los ensayos in vitro y contar con muestras de pacientes con leucemia linfoblástica aguda, establecerán convenios con la Unidad de Investigación Biomédica del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en Zacatecas. “En muchas ocasiones, el éxito de los tratamientos depende del diagnóstico temprano, ya que, a diferencia de otros tipos de cáncer, la leucemia no presenta manifestaciones clínicas tan evidentes como la formación de tumoraciones, lo que dificulta su detección”, puntualizó.
Al disponer de un dispositivo portátil, la prueba podría aplicarse como parte de una revisión rutinaria durante las consultas médicas o en el momento de la aplicación de vacunas, añadió.
La leucemia representa el 50 por ciento de los casos de cáncer infantil
Se estima que en México al año se presentan entre cinco y seis mil casos nuevos de cáncer en menores de 18 años, entre los que destacan las leucemias, que representan el 50 por ciento del total; linfomas el 15%, seguido de tumores del sistema nervioso central.
La leucemia linfoblástica aguda es un desorden maligno en las células que producen la sangre, que afecta a los glóbulos y plaquetas. Se origina en la médula ósea y es más común en edad preescolar.
Diversos estudios han tratado de identificar las causas del cáncer infantil, pero son muy pocos los cánceres causados por factores ambientales o relacionados con el modo de vida en los niños. Simplemente se pierde el orden de maduración y el control de crecimiento de las células.
La desinformación ocasiona un diagnóstico erróneo y/o retraso en el tratamiento, lo que puede aumentar la morbimortalidad de los pacientes; por ello, expertos sugieren a los padres estar alerta. El cáncer muestra signos que fácilmente pueden confundirse con los de otras enfermedades, como dolores de cabeza, fiebre súbita y sangrado de la nariz, entre otros.
El tratamiento para esta enfermedad se basa en quimioterapia, aunque algunos pacientes son candidatos a un trasplante de médula ósea. La quimioterapia por sí sola puede ser eficaz para ciertos tipos de cáncer como las neoplasias hematológicas (leucemias y linfomas), que por lo general puede considerarse que están extendidas desde el principio.
Casos a nivel mundial
Según la OMS, cada año se diagnostican aproximadamente 400,000 nuevos casos de cáncer en niños y adolescentes (0–19 años) a nivel mundial, siendo casi el 90 % en países de ingresos bajos y medianos, donde la supervivencia es inferior al 30%, en contraste con más del 80% en países de ingresos altos
En 2022, más de 275,000 casos fueron reportados, con más de 105,000 muertes atribuibles al cáncer infantil.
La detección temprana de esta enfermedad incrementa las posibilidades de curación, por lo que es esencial que la familia y personal de salud que se encuentra cerca del menor esté al pendiente de los signos y síntomas de alarma que pudieran advertir sobre algún posible caso de cáncer. Algunos de ellos son:
- Pérdida de peso
- Sudoración nocturna o excesiva
- Pérdida del apetito
- Dolor de huesos y articulaciones
- Palidez progresiva, fatiga, cansancio o apatía sin causa aparente
- Fiebre persistente o recurrente (durante varios días y que no ceda ante tratamientos comunes)
- Sangrado frecuente de nariz o de encías al cepillarse los dientes
- Puntos rojos o morados en la piel (petequias)
- Moretones sin causa aparente
- Crecimiento irregular en abdomen
- Bolitas (ganglios) en cuello, axilas o entre pierna, sobre todo si son nódulos duros, grandes y sin datos de infección, que no disminuyen con desinflamatorios
- Crecimiento anormal en cualquier parte del cuerpo
- Reflejo blanco en ojo (pupila)
- Desviación de mirada o aumento de volumen en uno o ambos ojos
- Dolor de cabeza persistente, que empeora con el tiempo y no cede con medicamento
- Cambios de la conducta o alteraciones neurológicas (mareos, movimientos involuntarios, convulsiones, hormigueo, pérdida del equilibrio, alteraciones al caminar y/o pérdida de sensibilidad).












