Intervención militar de EEUU en Venezuela amenaza ambiente del Mundial
Mundial 2026 martes 6, Ene 2026- Resultó en la captura de Maduro

16 ciudades anfitrionas distribuidas entre Estados Unidos, México y Canadá albergarán los encuentros del Mundial 2026
¿Qué sucede cuando la política exterior de una nación anfitriona entra en colisión con los principios de neutralidad que la FIFA predica?
Estados Unidos ejecutó un operativo militar en territorio venezolano el 3 de enero de 2026 que resultó en la captura del presidente Nicolás Maduro. La acción ha desatado una crisis diplomática internacional que afecta directamente al torneo más importante del fútbol mundial, que será organizado de manera compartida entre Estados Unidos, México y Canadá, con participación de 48 selecciones nacionales por primera vez en la historia. Aunque los estatutos de la FIFA no permiten una sanción automática a la nación anfitriona por acciones de política exterior, el conflicto ha encendido un debate internacional sobre la viabilidad deportiva y ética del evento. Pero ¿qué sucede cuando la política exterior de una nación anfitriona del evento más seguido del planeta entra en colisión con los principios de neutralidad que la FIFA predica?
Crónica de una operación sin precedentes
El 3 de enero de 2026 marcó un antes y un después en las relaciones hemisféricas. La administración Trump ordenó un operativo militar masivo contra Venezuela, con bombardeos a instalaciones militares venezolanas e irrumpimiento de fuerzas especiales estadounidenses en Caracas. El resultado: la captura de Nicolás Maduro Moros, presidente de Venezuela, junto con su esposa Cilia Flores, durante la madrugada mientras dormía en el Fuerte Tiuna, fortaleza ubicada al suroeste de la capital.
Los detalles de la operación revelan un grado de precisión militar asombroso. De acuerdo con reportes de CNN y fuentes oficiales estadounidenses, Maduro fue trasladado en helicóptero al USS Iwo Jima, portaaviones estadounidense estacionado en el Caribe, desde donde fue llevado por aire hacia la base estadounidense de Guantánamo en Cuba. Finalmente, el mandatario venezolano fue depositado en el Metropolitan Detention Center de Brooklyn, Nueva York, donde enfrenta cargos federales por narcotráfico y narcoterrorismo.
Donald Trump anunció públicamente la captura con un mensaje en su red social Truth Social apenas horas después de la operación, afirmando que Estados Unidos «gobernará» a Venezuela de manera indefinida mientras se establece una transición de poder. Esta declaración ha generado una tormenta diplomática sin precedentes, con condenas de organizaciones de derechos humanos, gobiernos latinoamericanos y críticos del derecho internacional que cuestionan la legalidad de una acción militar ejecutada sin aprobación de instancias internacionales formales.
El telón de fondo:
Meses de tensión creciente
La captura de Maduro no fue un evento aislado. Durante gran parte de 2025, la administración Trump escaló gradualmente sus acciones contra Venezuela, construyendo una justificación legal que culminaría en enero de 2026. En abril de 2025, los hermanos Rodríguez —figuras clave del régimen venezolano— propusieron a Washington una transición de poder que mantuviera al chavismo en el poder, ofreciendo a Delcy Rodríguez como presidenta mientras Maduro recibía garantías de seguridad. La propuesta fue rechazada por Washington.
A medida que avanzaba el año, las tensiones escalaron. En noviembre de 2025, el Departamento de Estado estadounidense designó formalmente al Cártel de los Soles —supuestamente dirigido por Maduro— como una Organización Terrorista Extranjera, una clasificación que legalmente permitía a las fuerzas militares estadounidenses atacar activos de infraestructura venezolana. El embargo petrolero estadounidense contra Venezuela fue agravándose, bloqueando cargamentos y congelando activos. Para finales de año, decenas de miles de venezolanos se habían organizado en movimientos clandestinos de oposición, animados por el despliegue militar estadounidense en el Caribe.
Implicaciones para
el Mundial 2026
La Copa del Mundo de 2026 será un evento sin precedentes: la primera vez en la historia del fútbol que 48 selecciones compiten en lugar de las tradicionales 32. El torneo se realizará en territorio compartido entre tres naciones anfitrionas —Estados Unidos, México y Canadá— en 16 ciudades diferentes: Atlanta, Boston, Dallas, Guadalajara, Houston, Kansas City, Los Ángeles, Ciudad de México, Miami, Monterrey, Nueva York-Nueva Jersey, Filadelfia, Seattle, Área de la Bahía de San Francisco, Toronto y Vancouver. Está programado del 11 de junio al 19 de julio de 2026.
Los clasificados hasta el momento suman 42 equipos de los 48 que participarán. En la región sudamericana (CONMEBOL), compiten Argentina —campeona defensora—, Brasil, Colombia, Ecuador, Paraguay y Uruguay. En Asia (AFC) participarán Japón, Corea del Sur, Uzbekistán, Jordania, Australia, Irán, Qatar, Arabia Saudita y Nueva Zelanda. África (CAF) enviará a Marruecos, Túnez, Egipto, Argelia, Ghana, Cabo Verde, Sudáfrica, Costa de Marfil y Senegal. Europa (UEFA) será representada por Inglaterra, Francia, Portugal, Alemania, España, Bélgica, Países Bajos, Austria, Suiza, Croacia, Noruega y Escocia. En la región de las Américas (CONCACAF) están Panamá, Curazao y Haití. Seis equipos más se definirán en la fase de repechaje.
Nota importante: Venezuela no participa en el torneo 2026, lo que teóricamente reduce el impacto deportivo directo del conflicto.
¿Puede la FIFA sancionar a Estados Unidos?
Este es el núcleo del debate que consume a expertos en derecho deportivo. Los estatutos de la FIFA son explícitos: la organización puede imponer sanciones a federaciones nacionales afiliadas solo cuando ocurren circunstancias específicas: intervención directa del Estado en la gestión administrativa de la federación, violaciones graves a los reglamentos futbolísticos, o riesgos demostrables para la seguridad e integridad de las competiciones. No existe un artículo que permita a la FIFA castigar a una nación por sus decisiones de política exterior o acciones militares.
Los precedentes refuerzan esta interpretación. Cuando Sudáfrica fue excluida de las Olimpiadas en 1964 durante la era del apartheid, la sanción se justificó porque la discriminación racial operaba también dentro de las estructuras del deporte sudafricano. Cuando Yugoslavia fue suspendida en 1992, se debió a una sanción internacional obligatoria del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. El caso más frecuentemente citado es el de Rusia, suspendida por FIFA y UEFA tras la invasión a Ucrania en 2022; sin embargo, ambas organizaciones enfatizaron que esta fue una decisión extraordinaria y excepcional basada en criterios de seguridad e integridad de competiciones, no una aplicación automática de los estatutos.
Expertos consultados subrayan que la ruptura unilateral de contratos de sede sin causa directamente relacionada con el torneo expondría a la FIFA a demandas legales cuantiosas. Por eso, «la FIFA es extremadamente cauta sobre la base de que retirar una sede es el último recurso, no una decisión política».
Hasta el 5 de enero de 2026, la FIFA no ha emitido un comunicado oficial sobre el conflicto. No hay procesos abiertos contra la US Soccer Federation, ni solicitudes formales de sanción. El silencio institucional es ensordecedor.
El factor México: defensor
del derecho internacional
En medio de esta tormenta geopolítica, la posición de México emerge como crucial. La presidenta Claudia Sheinbaum condenó públicamente la intervención estadounidense en Venezuela y realizó un llamado a la ONU para que aborde la situación. México, como país anfitrión co-responsable del torneo, se ha posicionado como defensor inquebrantable del derecho internacional y la legalidad, en marcado contraste con la retórica de Washington.
Esta postura mexicana podría influir significativamente en el clima político del torneo. El Mundial 2026 no será solo un evento deportivo; será un espacio donde convergen tensiones geopolíticas, demostraciones de soberanía nacional y debates sobre la responsabilidad internacional. La presencia de figuras como Donald Trump en el torneo —quien ya fue galardonado con el Premio FIFA de la Paz, una decisión que generó polémica— añade capas de complejidad política a un evento que la FIFA insiste en mantener libre de influencias políticas.
El futuro del torneo: Entre
la legalidad y la política
Desde una perspectiva estrictamente jurídica, el Mundial 2026 tiene garantizada su realización en Estados Unidos. No existe base reglamentaria que permita a la FIFA retirar la sede o suspender la participación estadounidense únicamente por una acción militar de política exterior. Los contratos de sede están blindados legalmente, y una cancelación expondría a la organización a demandas multimillonarias.
Sin embargo, el riesgo existe en otras dimensiones: la seguridad logística en territorio estadounidense podría verse comprometida por protestas internacionales; las tensiones diplomáticas podrían influir en la asistencia de delegaciones de países aliados con Venezuela o críticos de la política exterior estadounidense; la FIFA enfrenta presión de organizaciones de derechos humanos como FairSquare para que investigue la cercanía entre su presidente Gianni Infantino y Donald Trump.
Lo que está garantizado es que la Copa del Mundo 2026 será recordada no solo por los goles anotados, sino por ser el primer torneo en la era moderna donde la política internacional y los conflictos militares actuales de una nación anfitriona permearon de manera visible el discurso global alrededor del evento deportivo más importante del planeta.
Deporte marcado
por los conflictos
El siguiente listado refleja eventos donde conflictos bélicos, guerras, políticas de discriminación o tensiones geopolíticas directamente afectaron la realización de eventos deportivos internacionales mayores. Los ejemplos demuestran que la relación entre política y deporte ha sido históricamente inseparable, incluso cuando los organismos deportivos insisten en principios de neutralidad.
CONFLICTOS DE GUERRA MUNDIAL
Copa del Mundo 1942 (Cancelada)
Causa: Segunda Guerra Mundial
Contexto: Al momento de planificar el torneo para 1942, la IIGM ya había estallado en 1939. Alemania Nazi, Brasil y Argentina buscaban ser sedes, pero el conflicto bélico imposibilitó la realización del evento.
Copa del Mundo 1946 (Cancelada)
Causa: Consecuencias económicas de la Segunda Guerra Mundial
Contexto: Aunque la guerra terminó en 1945, la economía mundial estaba devastada. Europa estaba en plena reconstrucción. Ningún país europeo presentó candidatura; solo Brasil se postuló como sede, pero condicionado a que el torneo se realizara en 1950 en lugar de 1949.
Mundiales suspendidos:
Los de 1942 y 1946 fueron los únicos años sin Copa del Mundo desde 1930 debido a conflicto bélico global.
GUERRA FRÍA
Boicot a los Juegos Olímpicos de Moscú (1980)
Causa: Invasión soviética a Afganistán (diciembre 1979)
Protagonista principal: Estados Unidos, bajo presidencia de Jimmy Carter
Magnitud: 67 países boicotearon los juegos —el boicot más grande en historia olímpica
Detalles: Carter emitió un ultimátum el 20 de enero de 1980: si tropas soviéticas no se retiraban de Afganistán en un mes, EE.UU. boicotearía los juegos. Canadá se sumó al boicot el 26 de enero. Irán también boicoteó en reacción a la invasión.
Represalia soviética: Juegos Olímpicos de Los Ángeles (1984)
Contexto: La URSS no asistió a los juegos de 1984 en represalia por el boicot estadounidense a Moscú 1980.
APARTHEID EN SUDÁFRICA
Exclusión de Juegos Olímpicos de Tokio (1964)
Causa: Sistema de apartheid de Sudáfrica
Detalles: El Comité Olímpico Internacional retiró la invitación a Sudáfrica el 12 de agosto de 1964 cuando el ministro del Interior Jan de Klerk insistió en que el equipo no sería racialmente integrado.
Duración: El veto se mantuvo durante 28 años, cubriendo 7 ediciones olímpicas consecutivas
Readmisión: Barcelona 1992, después de la abolición del apartheid
CONFLICTOS ESPECÍFICOS EN EVENTOS
Berlín 1936 (Juegos Olímpicos)
Causa: Auge del nazismo
Contexto: Hubo intentos de boicot internacional, pero no se consolidó. Los nazis utilizaron los juegos como plataforma de propaganda de «superioridad» racial.
Múnich 1972 (Juegos Olímpicos)
Causa: Ataque terrorista de Septiembre Negro
Evento: Grupo extremista palestino tomó 11 miembros de la delegación israelí como rehenes. Resultó en 11 muertes (2 atletas israelíes durante secuestro + 9 en operación de rescate de policía alemana + 5 terroristas + 1 policía alemán).
Ciudad de México 1968 (Juegos Olímpicos)
Causa: Protestas contra apartheid de Sudáfrica
Evento: Deportistas afroamericanos estadounidenses realizaron protestas públicas contra la política de segregación racial sudafricana durante los juegos.
Melbourne 1956 (Juegos Olímpicos)
Causa: Reconocimiento político de Taiwán
Evento: China se retiró de los juegos como protesta cuando Taiwán fue reconocido como país participante.











