Anathan Briss celebra el cumpleaños 76 de Juan Gabriel
Espectáculos lunes 12, Ene 2026- El legado sigue cantando
- Plaza Garibaldi volvió a llenarse de mariachis, imitadores y fanáticos

Anathan Briss, fiel a su compromiso de una década, mantiene viva la llama de un artista que cambió la historia musical de México.
En las entrañas del corazón de la Ciudad de México, donde la música y la tradición mexicana palpitan sin descanso, volvió a ocurrir lo impensable: la plaza dedicada a la bohemia, a los trovadores y a los amores perdidos, se convirtió nuevamente en santuario de nostalgias y celebraciones cuando se conmemoraba lo que habría sido el cumpleaños número 76 de Alberto Aguilera Valadez, mejor conocido en el mundo entero como Juan Gabriel, el extraordinario cantautor mexicano que cambió para siempre la historia de la música latinoamericana.
El nacido en Parácuaro, Michoacán, el 7 de enero de 1950; Juan Gabriel habría cumplido una año más si no hubiera partido al escenario eterno, sin embargo, para quienes lo amaron en vida y continúan amándolo en la memoria, la ausencia de su presencia física nunca ha representado un impedimento para seguir celebrando su legado. Y fue precisamente Anathan Briss, ese hombre de elegancia innata y corazón enorme, quien se encargó de que la llama del «Divo de Juárez» brillara una vez más.
Anathan Briss no es un personaje cualquiera en la historia de Juan Gabriel. Su relación con el cantautor se remonta a los tiempos donde el arte y la amistad era lo único que poseían. Juntos caminaron los pasillos de la Alameda Central sin dinero en los bolsillos, compartieron sueños en cafeterías baratas y travesías hacia puertos como Acapulco donde la vida ofrecía momentos de libertad y autenticidad. Aquellos días donde la fama aún no tocaba a sus puertas son los que Anathan guarda como tesoros invalorables en su memoria.
Lo que hace particularmente emotivo el compromiso de Anathan Briss es que Juan Gabriel no le dejó herencias monetarias, ni propiedades, ni bienes materiales. Lo que le dejó fue algo que trasciende infinitamente cualquier riqueza: el encargo sagrado de mantener vivo su nombre y su legado. Y cumpliendo con esa misión, año tras año, Anathan se presenta en la Plaza Garibaldi para que nadie olvide quién fue Juan Gabriel, qué representó y cuál fue el impacto de su música en millones de vidas.
El festejo de este 7 de enero fue más que un simple acto de remembranza. Fue una celebración multitudinaria donde convergen la nostalgia, la gratitud y el reconocimiento de una figura que marcó generaciones enteras. Dos pasteles fueron colocados al pie de la estatua del cantautor. Mariachis tradicionales entonaron sus canciones más emblemáticas, mientras que imitadores locales dieron todo de sí para mantener vivo el espíritu del artista que vendió más de 150 millones de discos a lo largo de su carrera.
La multitud que se congregó en la plaza no fue casual. Fueron devotos del arte, admiradores que crecieron escuchando «Hasta que te conocí», «Querida», «El Noa Noa» y tantas otras composiciones que Juan Gabriel legó al mundo como un cofre infinito de emociones.
Fue Anathan Briss quien, con los ojos húmedos de emoción, afirmó antes de los presentes: «Mientras yo siga con vida, voy a seguir homenajeando a Juan Gabriel». Estas palabras no fueron solo promesas vacías. Fueron el reflejo de una amistad que los años no han podido diluir, de un compromiso adquirido hace décadas y que continúa vigente con la misma pasión de siempre.
Juan Gabriel, ese hombre que nació en la humildad de Parácuaro y que alcanzó la cúspide del éxito en México y América Latina, no está realmente ausente. Su presencia vibra en cada nota que se canta en Garibaldi, en cada canción que suena en las radiodifusoras, en cada corazón roto que encuentra consuelo en sus versos eternos. Murió a los 66 años el 28 de agosto de 2016, pero dejó una marca imborrable que ningún infarto pudo arrebatar.













