Manuel Calderón: «Gutiérrez es ese tipo que ama la vida de oficina»
Espectáculos domingo 25, Ene 2026- En la nueva comedia romántica de Netflix
- El actor da vida a un “Godín” entrañable en «Amor de oficina», que ya está disponible

Manuel Calderón interpreta a Gutiérrez en «Amor de oficina», un personaje que representa el orgullo del empleado de oficina mexicano.
Por Arturo Arellano
Con justa razón, Manuel Calderón arranca 2026 con un proyecto que promete ser un fenómeno: «Amor de oficina», la nueva serie original de Netflix que ya se estrenó. En ella interpreta a Gutiérrez, un personaje que aporta humor, ternura y nostalgia a una historia que mezcla romance corporativo, ambición desmedida y situaciones de oficina que cualquier trabajador reconocerá al instante. Su construcción fue resultado de un casting que lo llevó a transformarse en un «Godín orgulloso» de sus raíces familiares.
Para Manuel Calderón, el inicio de su participación en «Amor de oficina» fue diferente al que imaginaba. «Afortunadamente, todo fue por proceso de castings. Me dieron la oportunidad inicialmente para el personaje de Pedro, pero se lo quedó Jerry Velázquez. Me ofrecieron a Gutiérrez, y decidí construirlo con referentes que tenía», relata el actor en entrevista exclusiva para DIARIO IMAGEN.
La construcción del personaje fue un acto de homenaje familiar. Calderón buscó en su pasado los elementos que necesitaba: «Elegí a mi abuelo materno, que era un ‘Godín’ y amaba mucho su trabajo de oficina. Le puse también un poco de mi otro abuelo, que era como un galán de barrio». Esa combinación de elementos generó un personaje con capas, diferente a lo que se esperaría de un rol que, a primera vista, podría parecer secundario.
«Tenía referencia de Gutierritos, que es un mito de la televisión mexicana, y traté de desprenderme de eso porque era más agachado. Lo contrapuse con una ligera soberbia en mi personaje. Es seguro de sí mismo, pero no de forma evidente. Es raro en el ambiente de oficina, pero abraza mucho lo que es.»
El impacto de Gutiérrez
fuera de pantalla
Lo que sorprendería a cualquiera es la respuesta del público. Aunque Manuel en la vida real viste diferente al personaje, el reconocimiento es inmediato. «El personaje ha gustado muchísimo. De pronto me paran en la calle, me gritan ‘Guti’, en mi día a día me veo muy diferente, pero me reconocen, aunque no traiga el traje ni el ‘relamido’ de Gutiérrez», comenta con una mezcla de sorpresa y satisfacción. Las anécdotas del reconocimiento son entrañables. «Por ejemplo, en el súper, la cajera tardaba en darse cuenta, y cuando lo notó se emocionó mucho. Me pidió foto», recuerda Calderón. Esos momentos refuerzan la conexión que el público ha forjado con el personaje en tan poco tiempo.
Romance, ambición
y competencia
Para entender la importancia de Gutiérrez dentro de la narrativa de «Amor de oficina», es fundamental conocer la historia central. La serie, creada por Carolina Rivera y dirigida por Sebastián Sariñana, sigue a Graciela, una profesional ambiciosa que lleva toda la vida trabajando en una empresa de ropa interior y busca ser ascendida a directora general.
Pero todo cambia una noche antes del ascenso. «Tiene una noche apasionada con un tipo, y cuando llega a la oficina le dicen que no hay ascenso, que se lo dieron al hijo del jefe, quien resulta ser ese personaje con el que tuvo la noche apasionada», explica Calderón. La ironía del destino corporativo: Graciela descubre que su rival profesional es la misma persona con la que pasó una velada de pasión.
En ese universo laboral, Gutiérrez se convierte en un ancla emocional. «Mi personaje aporta la faceta del ‘Godín’ orgulloso de su trabajo. Ha sido una grabación compleja: llegar a las seis de la mañana e irnos a las seis de la tarde. Los trayectos fueron una locura, pero trabajar con mis compañeros ha sido maravilloso. Somos una familia de trabajo y nos sorprendía cada vez con las propuestas de los compañeros», relata Manuel.
Actuación, ética y
responsabilidad artística
Para Manuel Calderón, interpretar un personaje va más allá de memorizar diálogos y seguir direcciones. Reflexiona sobre la responsabilidad ética que conlleva: «Creo que uno tiene que ser genuino con su discurso, porque a veces no es el mismo de la serie o el personaje. Pero como actor, debes permitir al personaje ser sin juzgarlo. De ahí, si alguien se confunde, será un poco problema de él, pero si puedes defender tus posturas, estarás bien».
Esta filosofía lo ha llevado a practicar la autocrítica. «Estar abierto a la crítica y ser autocrítico es fundamental. La gente lo ha recibido muy bien, aunque tocamos temas delicados de forma ligera, pero la gente entiende que es una comedia», añade.
Lo fascinante de su aproximación es su honestidad respecto a los conflictos entre él y el personaje: «De mi parte hay cosas en las que no coincido con Gutiérrez, pero no me toca a mí juzgarlo, sino apapacharlo y prestarle mi voz y mi cuerpo para ser». Ese acto de desprendimiento es lo que permite a los actores crear personajes creíbles, incluso aquellos con los que no concuerdan moralmente.
Futuro: Más temporadas y proyectos
El 2026 pinta como un año de actividad profesional intensa para Manuel Calderón. Con respecto a posibles continuaciones de «Amor de oficina», es optimista pero realista: «Los personajes tienen mucho que dar. Podría haber segunda y hasta tercera temporada, pero ya dependerá del tío Netflix».
La serie, disponible en Netflix, cuenta con ocho episodios perfectos para maratonear. Lo cierto es que «Amor de oficina» ya está siendo un éxito: en México lidera el top 10 de Netflix y ha llegado al top 10 en 14 países de Latinoamérica.
Manuel cierra la conversación con una invitación al público: «Es una serie que tiene romance, comedia y personajes con los que te vas a identificar. Es ideal para verla en familia, maratonearla el primero de enero y disfrutarla. Y quien sabe, quizá después de verla, nunca vuelvas a ver igual al que lleva el gafete con orgullo en la oficina».













