Subsiste el matrimonio infantil en al menos 25 estados
* Destacadas, * Especiales domingo 8, Feb 2026- Práctica generalizada por vacíos legales y usos y costumbres
- Es el resultado de una arraigada desigualdad de género que afecta a niñas y adolescentes
El matrimonio entre menores de edad es ilegal en México desde 2019, y sancionado en el Código Penal Federal desde 2023, pero vacíos legales en códigos penales y usos y costumbres hacen que la unión forzada de adolescentes siga sin tipificarse como delito en al menos 25 estados.
Actualmente, sólo Campeche, Estado de México, Guerrero, Oaxaca, Quintana Roo, San Luis Potosí y Tamaulipas incluyen en sus códigos penales el delito de cohabitación forzada.
La pena impone de ocho a 15 años para quien obligue a unirse a personas menores de 18 años con el fin de convivir en forma constante y equiparable al matrimonio.
Pese a que legisladores de 18 estados han propuesto tipificar este delito al argumentar que en distintas regiones las niñas son vendidas o intercambiadas por propiedades por los usos y costumbres, esta problemática no ha sido discutida ni votada en sus congresos.
En una revisión a los 32 códigos penales, se encontró que Sonora, en su artículo 230, castiga con prisión de tres días a un año a adultos que contraigan matrimonio con una persona menor de edad sin “la autorización de sus padres”. Esto, a pesar de que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) estableció en 2019 que no se permiten excepciones legales para la celebración de estos matrimonios.
Mientras que Yucatán, en su artículo 243 sexies menciona que comete el delito de “violencia de parentesco” en contra de un niño, niña y adolescente si se le obliga a establecer o mantener una relación de noviazgo, concubinato o matrimonio con una persona en contra de su voluntad. En este estado se le impondrá de seis meses a tres años de prisión únicamente.
Uniones de niñas y adolescentes
Los matrimonios infantiles se entienden como uniones formales o informales en las que al menos uno de los cónyuges es menor de 18 años. Si bien la frecuencia con la que se realiza esta práctica se ha reducido en todo el mundo —de 1 de cada 4 niñas que se casaban siendo niñas hace diez años, a aproximadamente 1 de cada 5 en la actualidad—, el matrimonio infantil sigue siendo una práctica generalizada.
Los matrimonios infantiles vulneran los derechos humanos de las niñas, los niños y las/os adolescentes, especialmente de las niñas y adolescentes, que se ven despojadas de su edad y expuestas a mayores riesgos de violencia, embarazo precoz, abandono escolar y pobreza. Sus expectativas económicas y de salud son menores que las de las niñas y adolescentes que no se casan, lo que a la larga se transmite a sus propias/os hijas/os y socava aún más la capacidad de un país para proporcionar servicios de salud y educativos de calidad.
Frecuentemente, el matrimonio infantil es el resultado de una arraigada desigualdad de género, lo cual afecta a las niñas y adolescentes de manera desproporcionada. A escala mundial, la tasa del matrimonio infantil de los niños varones equivale a tan solo una quinta parte de la de las niñas.
Las causas y razones
Los matrimonios infantiles en México son más frecuentes en las comunidades indígenas y rurales, que se rigen por usos y costumbres, donde se practican por motivos culturales, económicos o religiosos, lo que los hace un fenómeno normalizado. Esto es así por diversas razones, entre las que se encuentran:
- La amplia brecha de desigualdad social. Sin trabajo ni educación, las menores optan por el matrimonio como vía para lograr cierta estabilidad económica.
- La pobreza que lleva a familias a casar o vender a sus hijas para obtener un ingreso, reducir la carga económica de su sostenimiento o saldar deudas.
- La desigualdad de género: el machismo impone roles y expectativas diferentes para las niñas y los niños.
- Las normas sociales y culturales que establecen que las niñas deben casarse a temprana edad para asegurar su futuro, preservar su honor o cumplir con las tradiciones de su comunidad.
- La falta de educación, que limita las oportunidades y los derechos de las niñas y adolescentes y las hace más vulnerables al matrimonio infantil.
- Los conflictos armados y las acciones del crimen organizado, que generan situaciones de desplazamiento, inseguridad y violencia que pueden empujar a las niñas y adolescentes a buscar o aceptar protección en el matrimonio.
Datos cuantitativos y geográficos
Según el Censo 2020 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), 27.8 mil indígenas adolescente de entre 12 y 17 años se encontraban casadas o unidas en ese año, lo que representaba el 7.5% de las adolescentes indígenas en el país.
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas, México se posiciona como el octavo país con mayor índice de matrimonio infantil en el mundo Los estados con mayor prevalencia de matrimonios infantiles entre mujeres indígenas son: Sinaloa, Baja California Sur y Tamaulipas, mientras que las entidades con mayor número absoluto de mujeres indígenas casadas o unidas antes de los 18 años son: Chiapas, Oaxaca y Guerrero.
La opinión de los pueblos indígenas sobre los matrimonios infantiles en sus comunidades es diversa y compleja. Por un lado, hay quienes defienden esta tradición como una forma de preservar su identidad cultural, su organización social y su economía.
Por otro lado, hay quienes rechazan esta práctica como una forma de violencia, explotación y opresión hacia las niñas y adolescentes. Denuncian que el matrimonio infantil es una imposición que vulnera los derechos de las menores a la educación, la salud, la libertad y la dignidad.











