14 de febrero: el amor como elección consciente y vínculo que se construye
Opinión, Salud lunes 9, Feb 2026REGINA
Cada 14 de febrero, el mundo se llena de flores, mensajes románticos y símbolos que evocan el amor. Sin embargo, más allá de los gestos comerciales y las tradiciones, esta fecha ofrece una oportunidad valiosa para reflexionar sobre la naturaleza profunda de los lazos y vínculos afectivos: ¿desde dónde estamos construyendo nuestras relaciones?, ¿desde la carencia o desde la conciencia?, ¿desde el apego o desde la libertad?
En una sociedad que con frecuencia romantiza la dependencia emocional, hablar de relaciones afectivas sanas se vuelve un acto necesario. Amar no debería significar perderse en el otro, sino encontrarse a uno mismo en presencia de alguien más. Los vínculos conscientes se construyen cuando cada persona reconoce su individualidad, sus límites y su responsabilidad emocional, y decide compartir su vida desde un lugar de plenitud, no de necesidad.
Uno de los pilares fundamentales de estos vínculos es la comunicación asertiva. Expresar lo que se siente, se piensa y se necesita de forma clara, respetuosa y honesta permite evitar malentendidos y resentimientos acumulados. La comunicación asertiva no busca imponer, sino comprender; no persigue ganar, sino construir acuerdos.
A este pilar se suma la ley de reciprocidad, entendida como el equilibrio entre dar y recibir. Las relaciones sanas no se sostienen en el sacrificio constante de una sola parte, sino en el intercambio justo de afecto, tiempo, atención y compromiso. Cuando ambos miembros se sienten valorados y correspondidos, el vínculo se fortalece de manera natural.
El respeto y la confidencialidad son también componentes esenciales. Respetar implica reconocer la dignidad del otro, sus procesos, sus decisiones y su historia. La confidencialidad, por su parte, construye un espacio de seguridad emocional donde la vulnerabilidad no se castiga, sino que se honra. Sin confianza, el amor se vuelve frágil.
Otro aspecto clave es reforzar la libertad de elegir. Estar en pareja debería ser una elección diaria, no una obligación. Elegir al otro desde la conciencia significa permanecer por deseo, no por miedo a la soledad, al abandono o al qué dirán. La libertad dentro del vínculo no separa; por el contrario, une desde un lugar más auténtico.
En contraste, el apego y la codependencia suelen disfrazarse de amor, cuando en realidad responden a heridas emocionales no resueltas. El apego busca poseer, controlar y asegurar; la codependencia coloca la propia valía en función del otro. Ambos generan relaciones cargadas de ansiedad, celos y desgaste emocional. Reconocer estos patrones es el primer paso para transformarlos.
Este 14 de febrero puede ser, más que una celebración externa, una invitación interna: revisar la calidad de nuestros vínculos, cuestionar desde dónde amamos y decidir construir relaciones más conscientes, congruentes y sanas. Porque el amor, en su expresión más elevada, no encadena, no limita y no anula; el amor acompaña, impulsa y expande.
Celebrar el amor, entonces, es también celebrar la capacidad de elegirnos a nosotros mismos y, desde ahí, elegir compartir con otros. Esa quizá sea la forma más profunda y duradera de honrar esta fecha.
C O M U N I C A T E
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