Selva y manglares del sur enfrentan crisis ambiental
Quintana Roo martes 24, Mar 2026
- Expansión agrícola de menonitas

Desde 2017 se han perdido más de 30 mil hectáreas de cobertura forestal, principalmente por la expansión agrícola de comunidades menonitas.
Bacalar.- Desde 2017 se han perdido más de 30 mil hectáreas de cobertura forestal, principalmente por la expansión agrícola de comunidades menonitas, lo que ha obligado a la federación a intervenir directamente para frenar la devastación.
Esta semana se espera la llegada de Mariana Boy, titular de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y responsable de la Mesa contra la Tala Ilegal, quien encabezará acciones estratégicas en Bacalar. El objetivo es establecer un blindaje efectivo para proteger los ecosistemas más vulnerables del estado.
Oscar Rébora Aguilera, secretario de Ecología y Medio Ambiente de Quintana Roo, explicó que el lunes se firmará un convenio de colaboración con la Procuraduría Agraria, lo que dará mayor fortaleza a la mesa de combate a la tala ilegal y permitirá vigilar con más rigor la tenencia de la tierra y los usos de suelo.
El funcionario aseguró que la administración estatal ha respondido a las denuncias de pobladores y grupos ambientalistas, realizando operativos en los que incluso se han asegurado maquinarias utilizadas en desmontes. “Seguimos trazando una ruta para atender esta problemática”, afirmó.
La situación es grave: los métodos de agricultura intensiva empleados por los menonitas implican la remoción total de la vegetación primaria para dar paso a monocultivos industriales, lo que resulta incompatible con la fragilidad del ecosistema local.
La postura oficial no busca prohibir la actividad agrícola, sino exigir que se realice dentro del marco legal y en áreas con vocación productiva previa. “No estamos diciendo que no puede haber cultivos, pero deben hacerse en zonas permitidas, no en áreas de conservación”, puntualizó Rébora Aguilera.
Con esta intervención, el Gobierno del Estado y la Federación buscan detener la inercia de deforestación que avanza silenciosamente en el corazón de la selva maya y garantizar que el desarrollo agrícola no se imponga sobre la riqueza natural de Quintana Roo.













