El 41% de los mexicanos sufre hipertensión y el 25% tiene diabetes
Salud miércoles 22, Abr 2026
- Población mayor de 50 años
- El 9.3% de las personas adultas afirmó tener al menos una limitación para realizar “actividades instrumentales”

La Encuesta Nacional Sobre Salud y Envejecimiento determinó que la hipertensión afecta al 41.5% de la población a partir de los 50 años, siendo una de las principales afecciones dentro de este rango de edad.
De acuerdo con una encuesta del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), dentro de los 32 millones de mexicanos que tienen 50 años o más, el 41% de ellos sufre hipertensión, una enfermedad que tiene una mayor prevalencia entre las mujeres, mientras que una cuarta parte padece diabetes.
La Encuesta Nacional Sobre Salud y Envejecimiento en México (Enasem) determinó que, en 2024, la hipertensión -enfermedad crónica que provoca un aumento sostenido en la presión sanguínea- afecta al 41.5% de la población a partir de los 50 años, siendo una de las principales afecciones dentro de este rango de edad, explicaron expertos del Inegi.
En concreto, las mujeres con esta enfermedad de 50 a 59 años eran el 37%, mientras que el porcentaje se eleva a más del 52 % a partir de los 60 años.
Otra de las principales conclusiones de la encuesta sobre la salud y el envejecimiento de la población mexicana es que la diabetes es otra enfermedad asociada a la edad que afecta a una cuarta parte del grupo poblacional a partir de los 50 años, en un contexto en el que el porcentaje de casos aumentó en los últimos años.
“La mayor prevalencia se presentó en las mujeres”, establece el estudio, que apunta que tanto en la diabetes como en la hipertensión la población femenina tiene un porcentaje más alto respecto a los hombres.
Síntomas depresivos bajan en enfermedades que afectan a mexicanos
En relación a los síntomas depresivos, hubo una bajada de la población de México con estas afecciones a su salud mental: el porcentaje de mujeres con cinco o más síntomas de estas características bajó hasta el 33.1% en 2024 (24.8% en 2018), al tiempo que el de los hombres se sitúo en el 17.1% (21.9% en 2018).
Pese a ese descenso, los mexicanos de más de 80 años presentaron un incremento en los síntomas depresivos, destacando el aumento de más de 13 puntos porcentuales entre los hombres.
Dentro de las consecuencias del envejecimiento, de acuerdo a la encuesta del Inegi, el 9.3% de la población a partir de los 50 años afirmó tener al menos una limitación para realizar “actividades instrumentales” en su vida, como a la hora de hacer la compra o manejar dinero.
Con estos datos, la presidenta del Inegi, Graciela Márquez, aseguró que se evidencia la “brecha de salud” en el envejecimiento, pues las mujeres con más de 50 años “padecieron en mayor proporción no solo la hipertensión o la diabetes, sino también otras enfermedades y malestares como la artritis, el cáncer o fracturas por caídas”.
Por su parte, Rebeca Wong, directora del Centro para el Envejecimiento Saludable e Hispano de la Universidad de Texas (EU), llamó a mejorar la “calidad de vida” de la población más envejecida en un “momento crucial” para el estudio de la longevidad.
“Todos los sectores de la sociedad están o estarán afectados por este envejecimiento. Y nos toca asumir nuestro papel en todos los sectores para transformar la sociedad”, sentenció.
Vivir con hipertensión y diabetes sin saberlo
La Ensanut revela una situación inquietante: la prevalencia nacional de diabetes alcanzó el 18.3% en 2022, y un tercio de los afectados desconocían su condición. La hipertensión muestra una prevalencia autorreportada del 15.9%, con un alarmante 31.9% de personas no conscientes de su estado.
Esto implica que casi la mitad de la población mexicana, el 47.8%, enfrenta niveles elevados de presión arterial.
Como se aprecia, la prevalencia de la diabetes y la hipertensión varía significativamente según el nivel educativo y el estado laboral.
En el análisis de los datos de Ensanut 2022, encontramos que, entre las personas sin educación formal, la prevalencia de diabetes es del 20.7%, en comparación con el 9.3% en personas con educación superior.
De manera similar, la hipertensión es más común entre aquellos sin educación formal (31.3%) en comparación con los más educados (13.5%). Estos datos reflejan claramente la relación entre la educación y las enfermedades crónicas.
El empleo también es un factor importante: la hipertensión afecta al 24.1% de los desempleados, en contraste con el 11% de los empleados. Además, al considerar el nivel de ingresos del hogar, la prevalencia de hipertensión es del 24.9% en hogares de bajos ingresos, disminuyendo al 12.1% en los hogares con mayores ingresos.
Curiosamente, la población sin seguro social muestra una menor prevalencia de hipertensión (13%) en comparación con aquellos con seguridad social (18.2%), lo que podría reflejar una mayor accesibilidad al diagnóstico entre los no asegurados.
Impacto en mortalidad y morbilidad
La diabetes y la hipertensión no solo afectan la calidad de vida, sino que también tienen un impacto considerable en la mortalidad y morbilidad. En 2019, la diabetes resultó en 59.1 muertes por cada 100,000 personas, marcando un aumento del 88.7% desde 1990.
La tasa de mortalidad estandarizada por edad para la diabetes es de 65.41 por cada 100,000 personas, en 2019, indicando una leve reducción del 0.67% en 29 años.
La diabetes es también la principal causa de Años Vividos con Discapacidad (YLDs por sus siglas en inglés) estandarizados por edad (927.59 YLDs por cada 100,000 habitantes) y encabeza la lista de los Años de Vida Ajustados por Discapacidad (DALYs), tamb con 2,328.32 años vividos con discapacidad en una población de 100,000 habitantes [2].
El impacto de la hipertensión es igualmente severo, causando 118.4 muertes por cada 100,000, en 2019. Esta condición contribuyó con 2,200.88 Años de Vida Perdidos (YLLs) por cada 100,000 a nivel nacional, subrayando su impacto significativo en la mortalidad.
Los DALYs totales atribuibles a la hipertensión fueron de 2,455.8 años con discapacidad por cada 100,000 personas, posicionándola en una situación preocupante en el panorama de salud del país.













