La canasta básica ya roza los 5 mil pesos en marzo
* Destacadas, Finanzas lunes 27, Abr 2026
- Encarecimiento de insumos
- Continúa el alza en precios de diversos productos y servicios, especialmente alimentos, transporte y educación

El precio del jitomate se disparó hasta 126.3 por ciento en zonas rurales en solo un año, pues los alimentos son más sensibles a factores como el clima, los costos logísticos y los energéticos. Y ahí entra otro actor clave.
Ante el encarecimiento de los combustibles y otros insumos, el costo mensual de la canasta alimentaria y no alimentaria en zonas urbanas de México se aproximó a los 5 mil pesos por persona en marzo de 2026, reflejando el encarecimiento sostenido de bienes y servicios esenciales.
De acuerdo con datos actualizados del Inegi, el valor de esta canasta -que incluye alimentos, transporte, educación, salud y otros gastos básicos- se ubicó en alrededor de 4 mil 940 pesos mensuales por persona en áreas urbanas, mientras que en zonas rurales fue de poco más de 3 mil 550 pesos.
Este indicador, utilizado para medir la línea de pobreza por ingresos, muestra el monto mínimo necesario para cubrir necesidades básicas, por lo que su incremento impacta directamente en el poder adquisitivo de la población.
El aumento responde al alza en precios de diversos productos y servicios, especialmente alimentos y rubros como transporte y educación, los cuales han mantenido presiones inflacionarias en los primeros meses del año.
En este contexto, el encarecimiento de la canasta básica continúa representando un desafío para los hogares mexicanos, particularmente en las ciudades, donde el costo de vida es más elevado y se concentra el mayor gasto en bienes y servicios esenciales.
En la canasta alimentaria y no alimentaria, los productos que más contribuyeron al cambio anual fueron los de la canasta alimentaria en los dos ámbitos. Esta incidencia fue mayor en el urbano (73.6 por ciento) que en el rural (70.4 por ciento). Respecto a la canasta no alimentaria, destacaron los rubros transporte público y cuidados personales en el ámbito rural; y educación, cultura y recreación, así como transporte público en el urbano.
Alimentarse resulta cada vez más caro
Alimentarse ya no es solo una rutina diaria, es una ecuación que cada vez exige más ingresos. Detrás de ese cambio hay una tormenta perfecta: alimentos que suben más rápido que el resto de los precios, gasolina que encarece el transporte, y salarios que no siempre siguen el ritmo.
El resultado es una presión constante sobre los bolsillos, sobre todo en los hogares de menores ingresos.
El dato no es percepción, es diagnóstico. Así lo advierte un análisis económico de la Escuela de Negocios del ITESO, que pone números a una realidad que millones ya sienten en el súper, en la fonda o en la tiendita de la esquina.
¿Cuánto cuesta la canasta básica en 2026?
De acuerdo con el estudio del ITESO, entre agosto de 2018 y marzo de 2026 el costo de la canasta alimentaria creció 67 por ciento, mientras que la inflación en México fue de 45 por ciento en el mismo periodo. En términos simples: los alimentos subieron mucho más rápido que el promedio de los precios.
Hoy, una persona que vive en zona urbana necesita 2,571 pesos al mes solo para cubrir su alimentación básica, mientras que hace ocho años bastaban poco más de 1,500 pesos.
En zonas rurales, el salto también es fuerte: de 1,150 pesos hace ocho años a 1,940 pesos mensuales en la actualidad.
Este incremento refleja un deterioro en el poder adquisitivo, especialmente para quienes destinan la mayor parte de su ingreso a comer.
¿Por qué los alimentos suben más que todo?
Mientras la inflación en México se ubicó en 4.59 por ciento anual en marzo de 2026, los alimentos registraron un alza de 6.87 por ciento, según datos retomados en el análisis del ITESO.
Algunos productos han subido más que otros. El precio del jitomate, por ejemplo, se disparó hasta 126.3 por ciento en zonas rurales en solo un año.
El problema es estructural: los alimentos son más sensibles a factores como el clima, los costos logísticos y los energéticos. Y ahí entra otro actor clave.
Gasolina, transporte y el efecto dominó en los precios
El encarecimiento de los combustibles mete presión adicional. Aunque el gobierno aplica estímulos fiscales a los combustibles para contener los precios, el impacto ya se siente en toda la cadena.
Cuando el precio de la gasolina y el diesel, transportar mercancías se vuelve más caro. Y cuando el transporte de mercancías se encarece… se dispara todo lo demás.
Desde frutas hasta productos básicos, el efecto es como una ola que empieza en los energéticos y termina rompiendo en el ticket del supermercado.













