¿Dónde radica el dirigente real de Morena, en Palacio Nacional o en Palenque?
Miguel Ángel Rivera, Opinión lunes 27, Abr 2026CLASE POLITICA Miguel Ángel Rivera
¿A quién tratan de engañar?
Esa es la primera pregunta que surge de los rumores acerca del relevo en la dirigencia nacional del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), el partido oficial.
Desde hace semanas surgieron los primeros rumores, acerca del relevo de la ex secretaria de Gobernación, Luisa María Alcalde Luján, lo cual ya se confirmó, aunque fue necesaria una pausa para imprimirle un poco de suspenso al movimiento, pues la destacada militante de la llamada Cuarta Transformación se dio el lujo de responder a la incitación presidencial para mudarse a Palacio Nacional como titular de la Consejería Jurídica del Ejecutivo Federal con un “lo voy a pensar”.
Claro, se cumplió el viejo precepto de que nadie le dice no al Presidente(a) de la República, por lo que la saliente dirigente nacional ya tiene todo listo para entregar la estafeta a su sucesor, que todo indica que será sucesora (con A) y trasladarse al edificio principal del Zócalo capitalino. Lo cierto es que Alcalde Luján no lo pensó mucho, dio el sí el mismo día en que se formalizó la “propuesta” de la jefa del Ejecutivo federal.
De inmediato, casi al mismo tiempo que surgieron los rumores acerca de la destitución de Luisa María Alcalde, también se conocieron versiones acerca de su posible relevo y, entre una muy reducida lista de candidatos surgió con fuerza el nombre de la secretaria del Bienestar, Ariadna Montiel Reyes.
Parece un cambio muy lógico. Ella ha sido la encargada de hacer llegar a los ciudadanos, personas de la tercera edad, mujeres madres de familia, jóvenes desempleados y sin estudio y demás programas de asistencia social que, en la práctica, sirven para asegurar los votos de todos esos sectores sociales, bajo la amenaza de que, si no votan por el régimen y pierde Morena, también dejarán de recibir sus subsidios.
Claro, eso no es cierto, pues todos los programas sociales se han vuelto constitucionales, con el respaldo de todos los partidos y los eventuales triunfadores en las siguientes elecciones no se atreverían a cortarlos o desaparecerlos pues correrían el riesgo de perder la simpatía popular. Pero los afamados “Servidores de la Nación” –que cobran precisamente en la Secretaría del Bienestar– se encargan de difundir la especie de que los “malos” de la oposición les van a quitar esas prebendas.
Por cierto, la acción de ese cuerpo de “servidores de la nación” es presentada en tono casi lírico (por no decir cursi) en el portal del gobierno de México.
Bajo el título “Servidores de la Nación, los programas sociales hasta donde nunca habían llegado”, el texto oficial relata:
“Todos los días, bajo el sol, la lluvia, sin descanso, recorren pueblos, cerros, caminos rurales y pequeñas veredas para llevar a los lugares más apartados, aquéllos a donde nunca se llegaba, los apoyos de los programas sociales. Ellos son los Servidores de la Nación, quienes recorren largos caminos a pie y en vehículos para acercar lo que por derecho les corresponde a quienes durante décadas permanecieron sin ser visto y hoy son prioridad.
“La contingencia sanitaria que provocó el SARS COV2 no detuvo a los servidores de la Nación, los mismos que ahora, en diferentes lenguas maternas que dan identidad a los pueblos de México, se comunican con adultos mayores de 60 años en las zonas indígenas del país para saber quiénes y en dónde recibirán la vacuna contra la Covid-19.
“En Tzotzil, Chol, Tzeltal, entre otras lenguas maternas, los Servidores de la Nación conforman los Centros Integradores de Desarrollo de sus regiones para ubicar vía telefónica a las y los adultos mayores y, en su lengua originaria, les informan sobre la posibilidad de ser vacunados y si aceptan hacerlo; si les es posible trasladarse o si será necesario acudir a su domicilio para que reciba la protección contra la Covid-19.
“Los Servidores de la Nación no sólo conocen las comunidades que recorren, también ayudan a facilitar, organizar y coordinar a los derechohabientes de los Programas Integrales de Bienestar para que reciban de manera directa y sin intermediarios los apoyos que por derecho les corresponde”.
Así, con vistas a las próximas elecciones intermedias, en donde la llamada Cuarta Transformación pretende ratificar su mayoría calificada en las dos cámaras del Congreso de la Unión, que actualmente detenta y consiguió mediante artimañas toleradas por el Instituto y el Tribunal electorales. En consecuencia, esos “Servidores de la Nación” quedarán convertidos en cobradores, es decir, encargados de hacer efectivas (votos) las dádivas que se atribuye Morena y nadie mejor para encabezar esa tarea que la misma persona que los dirige para difundir la versión de que sólo Morena garantiza que continúen los donativos.
Todo quedará aclarado el domingo venidero, cuando concluya el VIII Congreso Nacional Extraordinario de Morena convocado por su apenas el pasado fin de semana por el Comité Ejecutivo Nacional (CEN). Se citó para las 11:00 horas en el World Trade Center de la Ciudad de México. El encuentro tendrá como eje central la renovación de su dirigencia nacional, que dejó Luisa María Alcalde.
Acerca del nombramiento del próximo(a) dirigente nacional de Morena, la presidenta (con A) Claudia Sheinbaum Pardo fue interrogada en la mañanera sobre el posible traslado de su secretaria del Bienestar a lo que respondió que, aun cuando la secretaria del Bienestar Ariadna Montiel la acompañó a lo largo de su gira por Hidalgo, no le comentó nada sobre su posible interés de encabezar la dirigencia de Morena.
Agregó que su colaboradora es la que tiene que informar “si es que toma la determinación de dejar el gobierno para irse al partido”.
¿Ya está barajando nombres sobre su sustituto?, le repreguntaron a la mandataria, quien se limitó a responder: “tiempo al tiempo”.
Ya se ha vuelto común que la presidenta Sheinbaum declare ignorancia acerca de algunos de los asuntos que ocurren en el país, como sucedió con la enorme derrama de petróleo en el Golfo de México, por mencionar sólo un caso.
Sin embargo, no es lo mismo en lo referente a movimientos en su equipo de trabajo. Es de presumir que sabe (decide) por adelantado si alguno(a) de sus colaboradores será trasladado a otro cargo o, de plano, será enviado a su casa. Claro, en el caso del partido oficial, igual que lo hacían sus antecesores, de los que ahora reniegan, los mandatarios en turno afirman no intervenir en asuntos de su organización.
Pero si en verdad, no es la presidenta la que manda en su partido, la situación resulta peor, porque se daría validez a las versiones de que vivimos un Maximato y que las órdenes superiores provienen de “La Chingada”.
Para fomentar las especulaciones, es de notar que la convocatoria para el congreso nacional del partido oficial menciona sólo dos cargos en donde cambiarán los titulares, la referida presidencia y la Secretaría de Finanzas, que estaba a cargo de Iván Herrera Zazueta, a quien se le atribuye ser de las confianzas de Alcalde Luján.
Contra muchas suposiciones, no habrá relevo en la Secretaría de Organización, estatutariamente el tercer cargo en importancia dentro del partido, pero que en la actual dirigencia tiene mucho mayor relieve porque lo ocupa “No me digan Andy” Andrés Manuel López Beltrán, cuyo nombramiento surgió precisamente de la finca de sonoro título ubicada en Palenque, Chiapas.
Mientras tanto, en la 4T sigue el mismo mandato sobre la aplicación de la ley: “justicia y gracia para los amigos, justicia a secas para los enemigos”.
Continúa la persecución contra la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, por la colaboración de agentes extranjeros (cuya acreditación y control corresponden al gobierno federal), pero se exculpa al secretario de Economía, Marcelo Ebrard, del alojamiento de su hijo durante medio año en la embajada de México en Londres.
En el caso de Ebrard, la presidenta Sheinbaum de hecho lo exculpó, pues no hay leyes al respecto. “Me parece que no hay una regulación particular sobre estos temas, no hay normas establecidas” y admitió que “es importante que se establezcan parámetros para la utilización de las embajadas”.
Tampoco hay una ley acerca del caso concreto,
respecto a la responsabilidad de las entidades federativas por la acción de agentes extranjeros, pero se insiste en culpar a la gobernadora de Chihuahua. Claro, ella es del PAN.













