La gobernadora de Chihuahua se negó a ser víctima en un espectáculo de circo
Miguel Ángel Rivera, Opinión martes 28, Abr 2026
CLASE POLITICA Miguel Ángel Rivera
Como quedó establecido desde un principio, la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván, como cualquier otro mandatario estatal, no está obligada a comparecer ante el Senado. En consecuencia, declinó la “amable” invitación de los legisladores federales y no apareció ayer en el edificio de Reforma e Insurgentes.
La gobernante, conocida más como Maru Campos ha sido reiteradamente censurada desde las filas del oficialismo por supuestamente violar la soberanía nacional, al permitir que agentes extranjeros, concretamente de los Estados Unidos, participaran en un operativo para destruir un enorme laboratorio dedicado a la producción ilegal de enervantes, básicamente fentanilo, destinada a los consumidores del vecino país del norte.
Un cronista taurino diría que la decisión de la mandataria norteña decepcionó al “respetable”, pues como no había leyes aplicables en contra de la gobernadora, se le ha condenado desde todos los rumbos de la llamada Cuarta Transformación y por lo tanto su eventual aparición en el Senado estaba diseñada como un espectáculo destinado a satisfacer el morbo de las galerías. Vaya, todo un circo romano, con escenas que serían multiplicadas por el enorme aparato de propaganda del régimen.
Eso sí, la política chihuahuense procuró no aparecer como grosera ante la “amable” invitación de los senadores, por lo que les comunicó oportunamente su decisión de no atender su propuesta.
En una comunicación oficial, el gobierno del estado justificó que Maru Campos declinó participar en la reunión de trabajo para no comprometer las investigaciones en curso.
La decisión fue notificada mediante oficio dirigido a la senadora María Martina Kantún Can, secretaria de la Mesa Directiva del Senado. Precisó que su asistencia podría comprometer información sensible relacionada con una investigación en curso sobre el desmantelamiento de un narco-laboratorio en el municipio de Morelos.
Con anterioridad, el gobierno chihuahuense había respondido a las denuncias sobre su supuesta responsabilidad al permitir que los agentes extranjeros que, según versiones periodísticas, pertenecían a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) participaran directamente en el operativo para destruir el narco laboratorio. El fiscal del estado, César Jáuregui Moreno, aseguró en principio que la colaboración de los agentes estadounidenses se limitó a intercambio de información, pero que no actuaron.
La justificación fue invalidada por el gobierno federal. En particular, la presidenta (con A) Claudia Sheinbaum Pardo sostuvo la versión de que las autoridades de Chihuahua habían permitido la violación a la soberanía nacional
El resultado fue que Jáuregui renunció a su cargo, tras presentar los primeros resultados por parte de la comisión se integró por órdenes de la gobernadora para tratar de esclarecer los aspectos oscuros en torno a esta acción, poco después de la cual murieron cuatro agentes, dos extranjeros y dos nacionales en un accidente automovilístico.
A fin de cuentas, todo quedó lejos de los escenarios públicos. Los avances, si los hay, en las investigaciones se conocerán si acaso en conferencias de prensa, sino es que sólo mediante comunicados oficiales, ya sea del gobierno federal o del estatal. Para decepción de la galería, se canceló el espectáculo.
Alguien hace quedar mal a la presidenta Sheinbaum
Contrario a lo que sostenía su antecesor y guía, el caudillo de Macuspana, de que el Presidente de la República es el mexicano mejor informado, al grado de “saber todo”, la presidenta Sheinbaum ha admitido en sus conferencias matutinas ignorancia en algunos asuntos, aunque procura llenar esos vacíos lo antes posible.
Lo que ya no resulta tan común, es que la jefa del Ejecutivo tenga que hacer aclaraciones por haber recibido información incompleta o posiblemente errónea.
El ejemplo más reciente de lo anterior ocurrió en lo que va de la semana y la rectificación fue necesaria en uno de los temas más sensibles para la llamada Cuarta Transformación: el empleo.
En efecto, de manera reiterada la encargada de la construcción del segundo piso de la 4T ha destacado de manera reiterada que durante su administración México está entre los primeros sitios en el ámbito mundial por su bajo nivel de desempleo.
Por ejemplo, el 30 de enero de 2025, cuando tenía menos de medio año al frente del gobierno nacional, la Presidenta sostuvo que, según datos hasta diciembre del 2024, México era el país con menos desempleo comparado con Japón, Alemania, Países Bajos, Australia, Estados Unidos, Irlanda, Austria, Italia, Bélgica, Francia, Suecia, Finlandia, España».
Sheinbaum explicó que son datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (Inegi), y que lo exhibe ante los que dicen que la economía mexicana va “muy mal”.
“Este es un dato, no del gobierno, sino del Inegi que salió el día de ayer, es un dato muy bueno por ahí por los que están diciendo que la economía en México está muy mal, todo lo contrario, es muy fuerte la economía mexicana y este es uno de los datos más importantes para establecer cómo va caminando una economía en un país», presumió la mandataria.
Además, señaló que el último mes del año anterior (2024) se perdieron 684 mil empleos en el sector formal e informal en México, luego de los 580 mil creados en octubre y noviembre.
Apenas un día antes el Inegi había reportado que la tasa de desempleo en el país se ubicó en diciembre anterior en 2.4% de la población económicamente activa (PEA), la más baja desde que existen registros para un cierre de año.
En diciembre siguiente (2025), Sheinbaum insistió en el tema con su tono triunfal. Afirmó que el país finalizaba el año como el segundo con menor tasa de desempleo en el mundo, solo por debajo de Japón, de acuerdo con cifras oficiales y comparativos internacionales.
El anuncio fue realizado a través de redes sociales y respaldado por datos estadísticos que colocan a México por encima de economías desarrolladas como Estados Unidos, Alemania y Francia, en términos de baja desocupación laboral. La mandataria subrayó que este resultado es reflejo directo de las políticas económicas implementadas durante los últimos años e insistió en que México registra uno de los mercados laborales más dinámicos a nivel global.
Las cifras correspondientes a México surgieron también del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), que en su último reporte confirmó que la desocupación se mantuvo estable durante los últimos meses del año.
Según el Inegi, en octubre de 2025 la tasa de desempleo en México fue de 2.6% de la población económicamente activa (PEA). Esto representa aproximadamente 1.6 millones de personas desocupadas en un universo laboral de 62.5 millones.
El organismo detalló que la tasa de participación laboral alcanzó el 59.9%, lo que significa que más mexicanos se incorporaron al mercado de trabajo respecto al mismo periodo de 2024. En términos absolutos, la población activa aumentó en 1.1 millones de personas.
El concentrado optimismo se olvidó momentáneamente, en días recientes. Apenas el lunes 27, la presidenta Claudia Sheinbaum informó que México registró una pérdida de 227 mil empleos formales, de los cuales 189 mil corresponden a mujeres.
Precisó que en la industria automotriz se registró una disminución en la producción de autos eléctricos para exportación, lo que impactó el empleo sin implicar el cierre de plantas.
Sorpresivo el anuncio, pero más resultó que apenas un día después, ayer martes, la jefa del Ejecutivo corrigió: el empleo formal sí creció en 2026, en particular, el IMSS reporta 207 mil nuevos puestos.
¿Por qué el cambio tan repentino? ¿Quién engañó a la Presidenta o le dio datos equivocados?
Por lo demás, es de recordar que los especialistas en la materia advierten que no debe prevalecer el optimismo, pues si bien es muy alto el porcentaje de quienes dicen tener trabajo, eso no significa que sean empleos de calidad, ya que una parte importante de la población ocupada vive en condiciones de informalidad.
En particular, en esta materia, el Inegi reportó que en julio de 2025 los trabajadores informales sumaron 33.9 millones, lo que elevó la tasa de informalidad al 55.7%.
Nada para alegrarse.












