Bien, defender la soberanía, pero primero se debe eliminar la corrupción interna
Miguel Ángel Rivera, Opinión martes 5, May 2026CLASE POLITICA Miguel Ángel Rivera
El 5 de mayo es una fecha muy apropiada para lanzar arengas en defensa de la soberanía y de empatía con el pueblo, pero es necesario tener mucho cuidado porque las consecuencias pueden resultar en todo lo contrario.
La presidenta (con A) Claudia Sheinbaum Pardo cumplió cabalmente con lo primero. Tal como ha sostenido de manera reiterada -sobre todo en los últimos tiempos ante el enorme riesgo de que el marrullero que gobierna los Estados Unidos, Donald Trump, cumpla sus amenazas de enviar agentes o tropa a perseguir a los narcotraficantes que ha declarado “terroristas” dentro de territorio mexicano- que se debe defender a toda costa la soberanía nacional.
“Ninguna potencia extranjera nos va a decir a los mexicanos cómo nos gobernamos, somos libres, como los indígenas que partieron a las montañas durante la conquista”, afirmó la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, al encabezar la toma de protesta a cadetes del Servicio Militar Nacional (SMN) Clase 2007, durante la Ceremonia conmemorativa por el 164 Aniversario de la Batalla del 5 de Mayo, ocasión en que las fuerzas armadas nacionales “se cubrieron de gloria”.
De acuerdo con la nota publicada en el portal del gobierno del estado de Puebla, la mandataria hizo un llamado a las y los conservadores que desde tiempos pasados aplauden la intervención extranjera. Afirmó que todos aquellos que piensan que la Presidenta de México está de rodillas, que buscan en la conquista una salvación y que el pueblo de México es tonto, están destinados a la derrota.
La jefa del Ejecutivo federal recordó que, ante cualquier intento de intervención, el pueblo de México no se equivoca cuando se trata de defender la soberanía, ya que es una nación que ama su libertad, independencia y está dispuesta siempre a defenderla.
Señaló asimismo que, en momentos difíciles en la vida de los pueblos, siempre se debe rememorar la historia y en todo momento recurrir al presidente Benito Juárez, quien defendió al pueblo, su libertad, la república e independencia.
Acompañada por el gobernador de Puebla, el ex priista y ahora furibundo defensor de la llamada Cuarta Transformación, Alejandro Armenta Mier, así como autoridades federales, integrantes del gabinete estatal y presidentes de los poderes Legislativo y Judicial, la titular del Ejecutivo federal colocó una ofrenda floral en homenaje a los héroes que dieron su vida en 1862 contra el ejército francés y presenció una representación de lo que fue aquella gesta heroica.
Muy en consonancia resultó el discurso de toma de posesión de la nueva presidenta nacional del partido oficial, Morena, Ariadna Montiel Reyes, quien dedicó amplio espacio en defensa de la soberanía nacional al acusar intentos de injerencia extranjera, por lo que advirtió acerca de una “amenaza cada día más intensa” contra México.
En ese Octavo Congreso Nacional del partido, celebrado en la Ciudad de México, la dirigente llamó a la militancia y al pueblo de México a mantenerse firmes y unidos, al sostener que actores externos y medios buscan desestabilizar al país y frenar el proyecto de la Cuarta Transformación.
Denunció “una ofensiva permanente contra nuestro movimiento”, al señalar que “ninguno de los medios de comunicación que conocemos y sus comentócratas o gobierno extranjero puede romper la unidad que tenemos con el pueblo”.
La nueva dirigente del partido oficial respaldó la política internacional de la presidenta Claudia Sheinbaum bajo la premisa de “cooperación sí, subordinación no, injerencismo jamás”.
Al comentar el escenario internacional, la ex secretaria de Bienestar expresó: “respaldamos el llamado de nuestra Presidenta en Barcelona para poner fin al bloqueo económico al hermano país de Cuba”, esto como parte de una postura en una defensa más amplia de la autodeterminación de los pueblos y la soberanía nacional, al insistir en que México “es un faro en el mundo” por sostener esos principios.
Buenos conceptos, sin duda, aceptados por la gran mayoría de ciudadanos mexicanos, a quienes nos disgusta la intromisión extranjera en asuntos nacionales.
Los problemas vienen luego y derivan del mismo intento de injerencia del gobierno del magnate Trump.
Por supuesto no queremos la acción sin control de agentes extranjeros en territorio nacional, pero también repudiamos la acción de los grupos de delincuentes que dominan gran parte del país, sin que las autoridades nacionales puedan contenerlos.
Es de reconocer que, en la práctica, el gobierno de la presidenta Sheinbaum ha modificado el repudiado principio de “abrazos, no balazos” impuesto por su antecesor y caudillo, Andrés Manuel López Obrador, pero no es suficiente. Es necesario que, en esta etapa de construcción del segundo piso de la llamada Cuarta Transformación se empiece por limpiar la casa.
Es un hecho que no puede ser negado que, dentro del oficialismo, a niveles muy elevados, se han incrustado personajes nocivos que protegen a la delincuencia, pero hasta ahora “no los han encontrado”.
A la fecha, el régimen que arrancó en diciembre de 2018, se ha negado a denunciar y sancionar a esos malos elementos. Lejos de ello, parece decidido a protegerlos, mientras que la pregonada defensa de la soberanía nacional sólo ha servido para atacar a opositores internos.
Esos son, por ejemplo, los casos de la persecución a la gobernadora panista de Chihuahua, María Eugenia (Maru) Campos, por haber permitido, en apariencia, pues nada se ha comprobado, la actuación de agentes extranjeros en su territorio, y del ahora gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, contra quien hay denuncias añejas por supuestos vínculos con organizaciones criminales, en particular con jefes del Cártel de Sinaloa.
Contra la mandataria de Chihuahua se ha lanzado toda la jauría del oficialismo, al tiempo que se le regatea el merecido reconocimiento porque sus fuerzas policiacas, con apoyo del Ejército Nacional, acabaron con enormes instalaciones en donde se procesaban toneladas de drogas para ser enviadas a los Estados Unidos.
Aunque resulta difícil precisar a quién le pertenecían esas ilegales instalaciones, una de las posibilidades es que fueran manejadas por el referido Cártel de Sinaloa, con el que se atribuyen vínculos al mencionado Rocha Moya, pero en vez de una condena, desde el oficialismo, inició un proceso para encubrirlo. Primero, se dijo que no hay pruebas para sostener la demanda de extradición presentada por los Estados Unidos, cuando todos los juristas han señalado que tal requisito no existe. Además, el asunto se turnó a la “eficiente” Fiscalía General de la República para determinar si son válidos los argumentos del tribunal estadounidense que pretende juzgarlo y, claro, la “autónoma” institución encabezada por la “fiscal carnal” Ernestina Godoy no ha encontrado elementos de prueba, tal vez porque sus mejores elementos están dedicados a justificar una eventual acción penal contra la gobernadora Maru Campos.
“La Fiscalía General de la República reitera que investigará de manera exhaustiva lo ocurrido, con la finalidad de conocer la verdad de los hechos y aplicar todo el peso de la ley en contra de quien resulte responsable ante la presencia de personas extranjeras, al considerarse la posibilidad de que se hayan cometido delitos en materia de seguridad nacional”, dijo el vocero de esa institución, Ulises Lara.
Lo que deben tener en cuenta en Morena es que cuando acumulan el poder se genera mayor corrupción, como sucedió con uno de los héroes del 5 de mayo, Porfirio Díaz. Los “morenos”, como Díaz, pretenden erradicar toda oposición y protegen a sus incondicionales que se enriquecen por medios ilegales. Por cierto ¿dónde están los políticos de alto nivel beneficiados por el huachicol?
Una foto aparecida en Facebook resulta aleccionadora, reproduce una pintura del oaxaqueño a la cabecera de una mesa en donde se despliega un suculento banquete, preparado por un cocinero francés traído a México por el yerno del dictador, Ignacio de la Torre y Mier, uno de los más ricos del país. La leyenda respectiva dice:
“El hombre que venció a los franceses (en realidad fue sólo uno de los oficiales bajo el mando de Ignacio Zaragoza) en Puebla pasó los siguientes treinta años de su presidencia comiendo exclusivamente comida francesa. El pueblo, tortillas”.












