¿Quiénes siguen?
Opinión, Ramón Zurita Sahagún domingo 10, May 2026De frente y de perfil Ramón Zurita Sahagún
Nombres son muchos los que se mencionan con frecuencia inusitada, sobre aquellos que guardan nexos con la delincuencia organizada.
Cada uno de ellos guarda silencio, saben que entre menos se asomen, mejor para ellos y aunque el temor los acose, prefieren pasar inadvertidos.
Saben que si cae el primero, los demás irán cayendo como fichas de dominó, por lo que entre más precavidos, mejor para ellos.
Uno de los miedos de la 4T siempre fue pasar por lo que le ocurrió, triste lección de cómo un partido poderoso se desgranó en poco tiempo.
El mejor ejemplo es ese, el PRI quiso frenar su caída, tomando decisiones drásticas que lo llevaron a ejercer acción penal en contra de una decena de gobernadores y ex gobernadores que antes de eso fueron tomados como ejemplos de buen gobierno.
Los Duarte, Javier y César, Roberto Borge, Roberto Sandoval, Tomás Yarrington y Eugenio Hernández, entre los priistas y los panistas Luis Armando Reynoso y Guillermo Padres, fueron acusados de delitos varios, desde lavado de dinero, corrupción, desvío de recursos, enriquecimiento ilícito y nexos con el crimen organizado, entre otros, que los mantienen en la cárcel a varios de ellos.
Ese fue el motor que requirió Morena para ganar abrumadoramente los comicios de 2018, mostrar la corrupción que privaba y eso que ninguno de los colaboradores del gobierno de Peña Nieto fue tocado, ni ligeramente, a pesar de los excesos y escándalos en que cayeron.
No importaba, con eso bastaba y sobraba para que los morenos generalizaran sobre el actuar de los políticos ajenos a ellos.
El Movimiento de Regeneración Nacional ofrecía lo que la gente quería escuchar, terminar con la corrupción, los abusos, la impunidad, por lo que aceptó sin condiciones de ninguna clase sus tres premisas: no mentir, no robar y no traicionar.
Sin embargo, todo eso parece desmoronarse y las acusaciones en contra del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, del senador Enrique Inzunza y del ex alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez y de otros servidores y ex servidores públicos de Sinaloa, son el principio del fin de las mentiras de Morena.
La caída de Rocha Moya puede arrastrar a otros gobernadores y con ello un drástico cambio en la alineación política que hasta ahora mantiene al Movimiento de Regeneración Nacional como el principal partido político del país.
Por eso, el gobierno mexicano tiene dos caminos, abreviar la extradición de Rocha y compañeros de viaje, ya que entre más pronto lo haga menos daño podría dejar y la otra, aguardar a que el gobierno de Trump cumpla con su amago y pedir ya no solamente la cabeza del gobernador con licencia de Sinaloa, sino de otros distinguidos militantes de Morena y entonces sí enfrentar las consecuencias en las urnas.
Lo que tanto temía Morena amenaza en contra de ellos.
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Gran éxito, el de la Fiscalía General de Oaxaca, que encabeza Bernardo Rodríguez Alamilla, al lograr la captura de cinco individuos, pertenecientes a una banda que robó la nómina del DIF en la capital del estado. El seguimiento de los ladrones fue posible gracias a las cámaras del C4 y se recuperó parte del botín.












