Sidora defiende a la mal llamada “generación de cristal”
* Destacadas, Espectáculos lunes 18, May 2026- Con talento, hechos y música
- La cantautora chilena presenta una gira estudiantil y alista un álbum indie

La cantautora chilena mezcla cumbia, rock, pop y balada para hablar de precariedad, orgullo latino y resistencia desde la pista de baile.
Por Arturo Arellano
La cantautora chilena, radicada en México, presenta una gira estudiantil y alista un álbum indie donde mezcla cumbia, rock y balada para hablar de precariedad, género y orgullo latino, mientras cuestiona la etiqueta de “generación de cristal” y toma distancia del uso creativo de la inteligencia artificial.
Sidora no hace mucho dejó de ser adolescente y siente que todavía habla el mismo idioma que las y los jóvenes a los que canta, tanto desde la música como desde su estética y forma de ser. Por eso cree que conecta con un nicho que busca alternativas: letras poéticas, sonidos distintos y un discurso que no trata a su público como “otro”, sino como pares.
En entrevista nos contó sobre su nuevo álbum, completamente indie y ya terminado, combina varios géneros –del rock al pop, la balada y la cumbia– reflejando la mezcla musical con la que creció: un hermano metalero, una madre fan de la música en inglés de los 80, un padre cumbiero y una abuela de rancheras. “Al final uno produce lo que consume”, resume, convencida de que esos cruces se le volvieron algo orgánico más que una estrategia de laboratorio.
“Generación de cristal” y precariedad
Una de las piezas clave del disco es “Cumbia de Cristal”, un tema que nació al cuestionarse la etiqueta con la que bautizaron a su generación. La canción abre con el concepto “generación de cristal”, pero le da la vuelta: “Le pusieron generación de cristal a mi generación y de repente hay otras que son de cristal en serio, no les puedes decir nada, pero son las que nos critican”.
Sidora cuenta que la idea surgió al ver en Chile unas escaleras pintadas con los colores del orgullo LGBT en Valparaíso, Viña del Mar y Coquimbo, su ciudad natal, donde la gente mayor reaccionó con comentarios del tipo “ya no voy a poder pasar por la escalera porque voy a ser gay”. Para ella, la pregunta se invirtió: “¿Quién es la generación de cristal en verdad?”.
Más allá de la anécdota, habla de problemas estructurales: una generación que quizá nunca pueda comprar una casa, vivir en un espacio decente o siquiera plantearse tener hijxs, no por falta de deseo, sino porque no puede pagarlo. “Son problemas que nos están quitando el derecho a ser humano”, dice, defendiendo que lo suyo no es fragilidad, sino precariedad normalizada.
En “Cumbia de Cristal” elige un género asociado a la fiesta para hablar de temas sociales, algo que no considera casual. Para los latinos, dice, la cumbia es parte del día a día, algo que suena mientras se lava la ropa o se convive en familia, pero que para Europa o Estados Unidos suele leerse como exotismo turístico.
Por eso ve en la cumbia, el regional o el folclor latinoamericano un recurso revolucionario: “históricamente a América Latina se la ha visto como entretenimiento para otros, pero cuando la fiesta es para nosotros, les incomoda. Es nuestra manera de seguir existiendo como latinos en este mundo globalizado para la gente blanca”, afirma.
Música como catalizador y refugio
Para Sidora, la música es un recurso tan cotidiano como radical: acompaña celebraciones y duelos, funciona “para lo bueno y para lo malo” y termina siendo el soundtrack de la vida. Desde ahí se asume con responsabilidad: quienes hacen canciones, dice, tienen que estar conscientes de lo que pasa afuera, no solo de su mundo interior.
En sus letras conviven lo personal y lo social, pero evita el panfleto: prefiere imágenes poéticas y metáforas que permitan que quien escucha se sienta parte de la historia. “Siempre trato de que, si tengo una experiencia personal, la otra persona pueda vincularse; no hablar solo de yo, yo, yo, sino que sientas que estamos hablando de ti también”, explica.
Gira estudiantil y futuro disco
Mientras el álbum se prepara para ver la luz el 16 de agosto, Sidora ya probó sus nuevas canciones en una gira estudiantil por dos CETIS, donde la respuesta la sorprendió.
El plan es que, tras el lanzamiento del disco, en octubre se reactive una nueva ronda de fechas en escuelas y se sume una gira por foros y recintos. Además, adelanta que la única colaboración del álbum es con una artista chilena a la que define como “muy crack”, cuyo nombre aún se guarda para anunciarlo a finales de julio, poco antes del estreno.
En el escenario, Sidora se define como “un popurrí de emociones”. Sus presentaciones oscilan entre la hiperactividad total y momentos muy tranquilos, pero con una constante: “Conmigo nada es liviano, nada es una cancioncita de fondo; todo es mucha información”, advierte. Esa intensidad también atraviesa su proceso de composición, donde los cambios de género no son calculados, sino una consecuencia natural de su historia y sus escuchas. Más que experimentar por moda, parece decidida a dejar que lo que es –latina, chilena, migrante, joven, mujer– se filtre en cada arreglo.
Mientras se acerca el lanzamiento del álbum, Sidora continuará liberando sencillos y afinando detalles de las giras de agosto y octubre. Pide estar al pendiente de sus anuncios a través de sus redes, donde se encuentra como @SidoraMusic en Instagram y TikTok, y simplemente como Sidora en plataformas musicales.













