Historia y despedida en grande: Neymar sí fue convocado por Carlo Ancelotti
* Destacadas, Deportes, Mundial 2026 miércoles 20, May 2026- Brasil en el tren del Mundial 2026
- La Canarinha en el epicentro del torneo, con un equipo que mezcla jerarquía, presente europeo y una carga emocional difícil de ignorar

Neymar, tras meses de dudas físicas e incertidumbre sobre su lugar en la selección, apareció en la lista final de Ancelotti para la Copa del Mundo 2026.
Por Arturo Arellano
Hay convocatorias que sólo llenan un expediente, y hay otras que sacuden el ánimo de un país entero. La de Brasil entra en la segunda categoría porque Neymar, tras meses de dudas físicas y de incertidumbre sobre su lugar en la selección, apareció en la lista final de Ancelotti para la Copa del Mundo 2026. El astro del Santos, con 34 años, disputará su cuarto Mundial, una condición que, por su edad y su historial de lesiones, alimenta la idea de que esta podría ser su última gran cita mundialista.
La escena más poderosa no ocurrió en una cancha, sino en la reacción del propio jugador: lloró, se abrazó con los suyos y dejó ver que la convocatoria tocó una fibra íntima, casi de liberación. El momento fue celebrado también por su entorno inmediato, con una emoción que rápidamente se volvió viral entre aficionados y medios en redes sociales.
La presencia de Neymar no sólo resolvió una incógnita deportiva; también reactivó el pulso emocional de la selección brasileña, pues la convocatoria generó euforia entre aficionados y alivio en parte del entorno brasileño, que veía al delantero fuera de los planes recientes de Ancelotti.
Ancelotti, por su parte, cerró el debate con una decisión que devuelve a Brasil una referencia simbólica y futbolística en el frente ofensivo, pues más allá de la calidad deportiva actual, Neymar representa un simbolo y un respaldo de seguridad para su selección, que ve en el astro, una guia, un estandarte y un ejemplo en la cancha.
La lista oficial también incluyó a nombres de peso como Vinicius Jr., Raphinha y Marquinhos, piezas que sostienen la idea de una selección con talento suficiente para aspirar alto. Ahra solo queda esperar el efecto que surte la presencia de Neymar dentro y fuera del vestidor.
Un último baile
La conversación alrededor de Neymar se conecta inevitablemente con la de otros gigantes de la misma generación. El Mundial 2026 puede ser el último para figuras como Lionel Messi y Cristiano Ronaldo, por una razón obvia: la edad y el horizonte competitivo que se abre hacia 2030. La comparación no busca igualar trayectorias, sino subrayar que el fútbol mundial está entrando en una etapa de relevo en la que cada aparición de estas estrellas se mira como un capítulo final.
En el caso del brasileño, la expectativa es doble. Por un lado, se espera que aporte desequilibrio, liderazgo y peso mediático; por otro, que pueda mantenerse sano y disponible para competir a la altura de un torneo que suele premiar más la continuidad que los destellos aislados. Brasil no lo convocó para la nostalgia: lo llamó porque, aun con dudas, sigue siendo una pieza capaz de alterar defensas y de arrastrar miradas en los momentos decisivos.
Mientras tanto, es también un momento histórico al sumarse al “Last dance” con lo que se podría considerar una de las generaciones más espectaculares de este deporte. Pues las nuevas generaciones aun no apuntan a igualarse a figuras como Lionel Messi, CR7 o el mismo Neymar.
Neymar en la historia
Neymar da Silva Santos Júnior irrumpió muy joven en el Santos y desde ahí construyó una carrera que lo convirtió en uno de los futbolistas brasileños más influyentes de su tiempo. En el club paulista disputó 232 partidos oficiales y marcó 139 goles, cifras que explican por qué su nombre quedó ligado tan pronto al relevo de las grandes figuras históricas del fútbol brasileño.
Con Santos conquistó, entre otros títulos, la Copa Libertadores de 2011, la Copa de Brasil de 2010 y tres Campeonatos Paulistas consecutivos entre 2010 y 2012, una etapa que consolidó su salto al fútbol europeo.
Su siguiente estación fue el Barcelona, donde integró uno de los ataques más recordados de la era reciente. De acuerdo con el sitio oficial de jugadores del club catalán, Neymar disputó 186 partidos y anotó 105 goles con la camiseta azulgrana. En ese ciclo levantó una Liga de Campeones de la UEFA, dos Ligas, tres Copas del Rey, un Mundial de Clubes y una Supercopa de España, además de formar parte del equipo que conquistó el triplete en la temporada 2014-15.
En 2017 pasó al Paris Saint-Germain en una transferencia que marcó época. Con el club francés sumó 173 partidos y 118 goles, además de varios títulos locales, entre ellos cinco campeonatos de Ligue 1, tres Copas de Francia y dos Copas de la Liga, aunque la gran deuda colectiva fue no haber podido conquistar la UEFA Champions League. Más adelante tuvo un breve paso por Al-Hilal, donde las lesiones limitaron su actividad y apenas pudo disputar unos cuantos encuentros oficiales antes de reencauzar su carrera.
En la selección de Brasil, Neymar debutó en 2010 y con el paso de los años se convirtió en el máximo goleador histórico de la Canarinha. Algunas fuentes presentan pequeñas variaciones en el corte estadístico más reciente, pero coinciden en ubicarlo en torno a los 79 goles internacionales, con más de 125 partidos disputados con la selección absoluta.
Con Brasil ganó la Copa Confederaciones de 2013 y también obtuvo la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Río 2016, un logro especialmente significativo por tratarse del primer oro olímpico en fútbol masculino para su país.
Por eso, al hablar de Neymar no se habla sólo de un futbolista de números altos, sino de un jugador que atravesó varias etapas del fútbol brasileño reciente: la del prodigio que deslumbró en Santos, la del crack global que brilló en Barcelona y París, y la del símbolo nacional que siguió acumulando goles y protagonismo con la selección. Sus cifras y su palmarés lo colocan entre los nombres centrales del fútbol brasileño del siglo XXI, aun cuando el tramo final de su carrera haya estado condicionado por las lesiones y por el debate permanente sobre hasta dónde pudo llegar su legado.
La lista final
La convocatoria oficial de Brasil para el Mundial 2026 quedó integrada por 26 futbolistas, con Neymar incluido y una base de nombres ya consolidados en Europa. Ancelotti, anunció que el plantel quedó de la siguiente manera: Alisson, Ederson, Weverton; Alex Sandro, Bremer, Danilo, Douglas Santos, Gabriel Magalhães, Roger Ibañez, Léo Pereira, Marquinhos y Wesley; Bruno Guimarães, Casemiro, Danilo, Fabinho y Lucas Paquetá; Endrick, Gabriel Martinelli, Igor Thiago, Luiz Henrique, Matheus Cunha, Neymar, Raphinha, Rayan y Vinicius Jr.
La ausencia más llamativa en la prelista fue Thiago Silva, quien sí había figurado entre los 55 considerados inicialmente, pero quedó fuera de la nómina final. También se reportó la baja de Estêvão por lesión, un detalle que incidió en la confección definitiva del grupo. El resultado es una selección con experiencia, potencia ofensiva y varias piezas de élite, aunque todavía con la obligación de probar que puede convertir ese nombre en una candidatura real.
¿Cuáles son las expectativas?
Brasil llega a la Copa del Mundo con un peso histórico que siempre obliga a pensar en el título. Es la selección más ganadora en la historia del torneo, con cinco coronas mundiales: 1958, 1962, 1970, 1994 y 2002. Aun así, también carga una sequía larga: no se corona campeona del mundo desde 2002, es decir, hace ya 24 años.
Las expectativas para 2026 son altas por inercia, por talento y por tradición. Con un grupo que combina a Vinicius Jr., Raphinha, Marquinhos y un Neymar renovado desde lo emocional, la Canarinha entra al torneo con la obligación de competir desde el primer día. El reto no es menor: desde hace años Brasil convive con la sensación de tener nombres enormes y resultados por debajo de su estatus, especialmente en los Mundiales recientes.
Grupo y calendario
Brasil jugará en el Grupo C junto con Marruecos, Haití y Escocia. Los partidos confirmados de la fase de grupos son contra Marruecos el 13 de junio, Haití el 19 de junio y Escocia el 24 de junio. Todos sus encuentros se disputarán en sedes de Estados Unidos, aunque el Mundial sea organizado también por México y Canadá, al menos en la fase grupos, no veremos a la canarinha en tierra azteca, ni en la casa del maple.
La fase de grupos se extenderá del 11 al 27 de junio y la siguiente ronda comenzará el 28 de junio, con partidos repartidos por varias sedes del torneo. Los principales rivales de Brasil en la fase de grupos del Mundial 2026 son Marruecos, Haití y Escocia, en el Grupo C.
Marruecos llega como el adversario más duro sobre el papel: fue el primer equipo africano en clasificar y viene de hacer historia con semifinales en Qatar 2022. Escocia regresa a una Copa del Mundo después de 28 años y buscará superar por primera vez la fase inicial, mientras que Haití jugará apenas su segundo Mundial.
Los tres partidos confirmados en la fase de grupos del Mundial 2026, son los siguientes:
-Brasil vs Marruecos — 13 de junio de 2026 — Sede: Nueva York / Nueva Jersey — Horario: 16:00 horas CDMX, 18:00 horas ET.
-Brasil vs Haití — 19 de junio de 2026 — Sede: Filadelfia — Horario: 19:00 horas CDMX, 21:00 horas ET.
-Brasil vs Escocia — 24 de junio de 2026 — Sede: Miami — Horario: 16:00 horas CDMX, 18:00 horas ET.
Gloria y sequía
La historia de Brasil en los Mundiales impone respeto desde cualquier ángulo. En el balance histórico, la selección ha disputado 114 partidos mundialistas, con 76 victorias, 19 empates y 19 derrotas, además de 237 goles a favor y 108 en contra. Ese dominio estadístico explica por qué cada edición del torneo la coloca entre las favoritas, incluso cuando atraviesa ciclos irregulares.
Pero el fútbol también castiga la memoria corta. Brasil no levanta la Copa del Mundo desde 2002, y ese dato pesa tanto como sus cinco estrellas. Por eso la convocatoria de Neymar no es sólo un regreso individual: es también la apuesta por recuperar una identidad ganadora en el escenario donde la Canarinha siempre se mide con su propia leyenda.
Y ahí está el verdadero hechizo de este Brasil: no sólo convoca futbolistas, convoca recuerdos, comparaciones y esperanzas. Neymar vuelve con el peso de la duda, pero también con la oportunidad de escribir un cierre épico, de esos que el fútbol reserva para los elegidos y que quedan grabados mucho después de que se apagan las luces del Mundial. Si esta Copa termina siendo la última gran función del 10 brasileño, el guion ya comenzó como les gustan a los románticos del balón: con lágrimas, con polémica y con la vieja promesa de que Brasil nunca deja de perseguir la gloria
Neymar lloró al enterarse de su regreso a la selección; Ancelotti lo incluyó en la lista definitiva de 26; Brasil llega al Mundial con cinco títulos, 24 años sin coronarse y una exigencia que no admite otra cosa que pelear el trofeo.













