Neuer regresa para una última gran atajada con Alemania
Deportes, Mundial 2026 jueves 21, May 2026- Retirado de la selección alemana tras la Eurocopa 2024
- Cuando se abre la puerta de la leyenda, ¿quién se atreve a cerrarla?

Manuel Neuer, de 40 años, fue incluido por Alemania en la lista final del Mundial 2026 y apunta a disputar su quinta Copa del Mundo.
Por Arturo Arellano
Manuel Neuer, retirado de la selección alemana tras la Eurocopa 2024, aparece en la lista final de Alemania para el Mundial 2026, en un giro que reabre el debate sobre jerarquías, memoria competitiva y liderazgo en la Mannschaft. El equipo de Julian Nagelsmann llega al torneo con una base de futbolistas en plenitud, tres rivales ya confirmados en el Grupo E y una presión histórica evidente: Alemania no es campeona del mundo desde Brasil 2014.
Hay regresos que no caben en una conferencia de prensa ni en una hoja de convocatoria. Hay regresos que suenan a golpe de época, a memoria pura, a ese instante en que el futbol decide discutir con la lógica. El de Manuel Neuer entra en esa categoría. Alemania, país que hizo de la disciplina una forma de competir y del arco una cuestión de Estado, vuelve a mirar al veterano de las atajadas imposibles justo cuando el Mundial 2026 asoma como una estación definitiva. No es una postal nostálgica: es una apuesta enorme, feroz, profundamente alemana.
Porque Neuer no regresa solo como un portero más. Regresa como un símbolo de 2014, como un nombre asociado a una forma de entender el puesto, como uno de los pocos futbolistas de su generación que todavía puede torcer el ambiente de un torneo con presencia, lectura y autoridad. En tiempos de futbol acelerado, de narrativas instantáneas y piernas jóvenes, Alemania ha decidido mirar hacia un arquero de 40 años. Y en esa elección hay algo más que confianza deportiva: hay una necesidad de carácter.
El problema, claro, es que el futbol no perdona la emoción cuando no viene acompañada de rendimiento. Por eso este regreso conmueve y divide a la vez. Alemania no llega a 2026 para rendir homenaje a nadie; llega para competir. Y si Neuer está en la lista final, es porque Julian Nagelsmann y la estructura deportiva entendieron que todavía puede incidir de verdad en el torneo. Allí empieza la historia seria de este reportaje: en la frontera, siempre delicada, entre la leyenda y la utilidad.
El regreso de la leyenda
Alemania anunció su plantilla final para el Mundial 2026 el 21 de mayo, y en ella figura Manuel Neuer como uno de los tres porteros convocados junto con Oliver Baumann y Alexander Nübel.
El retorno no puede contarse sin contexto. Neuer había dejado la selección tras la Eurocopa 2024, pero reapareció en la conversación mundialista durante mayo de 2026, cuando diversos reportes en Alemania e Inglaterra apuntaron a una decisión ya tomada por el cuerpo técnico de Julian Nagelsmann. La inclusión del guardameta en la lista final convierte a 2026 en su quinto Mundial, una cifra que subraya el tamaño histórico de su trayectoria internacional.
La arista más delicada del caso fue Oliver Baumann. Reportes previos al anuncio señalaron que Nagelsmann le comunicó al arquero del Hoffenheim que Neuer sería el número uno de Alemania si estaba en condiciones físicas de competir, una decisión que alteró la jerarquía construida durante la eliminatoria. Esa tensión interna ayuda a medir el calibre real del movimiento: no se trató de sumar experiencia a un vestidor, sino de reordenar la portería de una selección aspirante al título.
La última gran vitrina
La expectativa alrededor de Neuer está atravesada por una idea irresistible para cualquier aficionado: 2026 puede ser su último Mundial. Esa posibilidad no surge de una especulación vacía, sino de un dato evidente: el arquero llegará al torneo con 40 años y después de haber vivido ya cuatro Copas del Mundo, incluida la del título en 2014.
En una época que premia piernas frescas y ritmos salvajes, sostenerse a ese nivel ya sería una hazaña; hacerlo además como titular de Alemania sería un cierre de carrera de escala monumental.
Esa conversación enlaza naturalmente con otras figuras planetarias que también orbitan el Mundial bajo la sombra del adiós. El portal oficial de las plantillas del torneo registra a Lionel Messi en la lista final de Argentina, a Neymar en la convocatoria final de Brasil y a Cristiano Ronaldo en el universo de veteranos que siguen compitiendo por llegar o sostenerse al máximo nivel.
La coincidencia generacional vuelve a 2026 especialmente atractivo: no solo será el Mundial ampliado a 48 selecciones, también puede ser la última gran reunión competitiva de nombres que marcaron una era.
Para Alemania, sin embargo, la expectativa no puede quedarse en el romanticismo. Neuer no vuelve para ser una estampa, sino para ordenar una defensa, manejar tiempos, corregir alturas y administrar emociones en noches bravas. Y en un torneo corto, donde un despeje, una salida o una atajada cambian narrativas enteras, el prestigio también juega. No mete goles, pero intimida, acomoda y manda. A veces eso vale como medio partido.
Neuer en la historia del futbol
Manuel Neuer es mucho más que un portero de época: es una figura que cambió la manera de entender el arco en el futbol moderno. Nacido el 27 de marzo de 1986 en Gelsenkirchen, Alemania, creció futbolísticamente en las fuerzas básicas del Schalke 04, club con el que debutó profesionalmente y en el que conquistó la Copa de Alemania y la Copa de la Liga alemana antes de dar el salto definitivo a la élite. Su consolidación llegó en 2011, cuando fichó por el Bayern Múnich, equipo con el que construyó una de las carreras más dominantes de un guardameta en la historia reciente del futbol europeo.
Con el Bayern, Neuer acumuló una colección de títulos que lo colocan entre los futbolistas más laureados de Alemania: múltiples Bundesligas, varias Copas de Alemania, Supercopas alemanas, dos Champions League, dos Supercopas de Europa y dos Mundiales de Clubes de la FIFA. Además, desde 2017 llevó el brazalete de capitán del club bávaro, un reflejo de su jerarquía dentro y fuera del campo. Su presencia no solo se definió por los trofeos, sino por su estilo: un arquero que actúa como líbero, que sale del área con naturalidad y que ha sido clave en la evolución táctica de su puesto.
En la selección alemana, Neuer fue internacional absoluto de 2009 a 2024 y disputó todas las grandes citas de una generación que siempre estuvo bajo la exigencia de ganar. Fue titular en los Mundiales de Sudáfrica 2010, Brasil 2014, Rusia 2018 y Catar 2022, además de las Eurocopas de 2012, 2016, 2020 y 2024. Su punto más alto llegó en Brasil 2014, donde Alemania conquistó su cuarto título mundial y Neuer recibió el Guante de Oro al mejor portero del torneo. En total, su legado con la Mannschaft quedó marcado por la solidez, el liderazgo y una influencia decisiva en la conquista más reciente de Alemania en una Copa del Mundo.
La lista alemana
La nómina final de Alemania quedó compuesta por 26 jugadores, con tres porteros y una columna vertebral reconocible entre experiencia y recambio.
Los arqueros son Manuel Neuer, Oliver Baumann y Alexander Nübel; en defensa aparecen Antonio Rüdiger, Jonathan Tah, David Raum, Nico Schlotterbeck, Waldemar Anton, Malick Thiaw y Nathaniel Brown.
En la mitad de la cancha, Alemania reúne a Joshua Kimmich, Leroy Sané, Leon Goretzka, Jamal Musiala, Florian Wirtz, Pascal Groß, Nadiem Amiri, Aleksandar Pavlović, Angelo Stiller, Felix Nmecha, Jamie Leweling y Lennart Karl.
Adelante figuran Kai Havertz, Nick Woltemade, Deniz Undav y Maximilian Beier, un frente ofensivo con perfiles distintos pero complementarios.
La lista sugiere un equipo que quiere mezclar control, vértigo y talento entre líneas. Musiala y Wirtz representan la imaginación más fina; Kimmich, la organización; Rüdiger y Tah, la presencia física; Neuer, si juega, el mando desde atrás. En conjunto, Alemania parece menos dependiente de una sola estrella y más orientada a construir un bloque versátil, aunque buena parte de su techo seguirá atada a la eficacia en las áreas.
Los partidos
Alemania ya tiene definidos sus tres partidos del Grupo E del Mundial 2026. Debutará ante Curazao el domingo 14 de junio en el NRG Stadium de Houston a la 1:00 p. m. del Este de Estados Unidos; después enfrentará a Costa de Marfil el sábado 20 de junio en el BMO Field de Toronto a las 4:00 p. m. ET; y cerrará la fase de grupos contra Ecuador el jueves 25 de junio en el MetLife Stadium de East Rutherford a las 4:00 p. m. ET.
Esos horarios equivalen, en tiempo del centro de México durante junio, a las 11:00 de la mañana para el juego ante Curazao y a las 2:00 de la tarde para los duelos contra Costa de Marfil y Ecuador, una referencia útil para la audiencia mexicana siguiendo el calendario del torneo.
El orden de los partidos también importa: Alemania abre con el rival teóricamente más accesible, afronta luego un cruce físico y exigente frente a Costa de Marfil, y remata ante un Ecuador que puede llegar con opciones reales de clasificación.
Desde esa hoja de ruta, la expectativa externa es la de una selección obligada a avanzar. El grupo no parece diseñado para una catástrofe deportiva, pero sí contiene trampas suficientes para medir de inmediato la solidez mental del equipo. En mundiales recientes, Alemania ya aprendió que el prestigio histórico no resuelve partidos por sí solo.
Historia, títulos y deuda pendiente
Alemania llega a 2026 con una de las tradiciones más pesadas del futbol mundial. Ha ganado cuatro Copas del Mundo: 1954, 1974 y 1990 como Alemania Occidental, y 2014 como Alemania reunificada.
Solo Brasil supera ese registro en el palmarés masculino, una dimensión que explica por qué cada Mundial alemán se lee siempre en clave de candidatura grande.
La última coronación fue en Brasil 2014, cuando levantó el trofeo por cuarta vez, de modo que para el arranque del Mundial 2026 habrán pasado casi doce años sin volver a ser campeona del mundo. La espera no es menor para un país habituado a llegar lejos y a convertir los torneos largos en escenarios de autoridad competitiva.
Además del peso estadístico, Alemania carga con una curiosidad simbólica poderosa: el regreso de Neuer conecta directamente al plantel actual con aquel título de 2014. No es un detalle menor. En selecciones grandes, la memoria competitiva suele viajar en personas concretas. Neuer encarna esa continuidad: del Maracaná victorioso a un Mundial tripartito que podría ser despedida, reivindicación o ambas cosas al mismo tiempo.
Alemania ha hecho una apuesta de alto voltaje. En la superficie, parece una decisión sentimental; en el fondo, es una declaración de guerra competitiva. Llamar otra vez a Neuer es admitir que todavía hay partidos que se juegan con los guantes, sí, pero también con la biografía. Con el respeto que infunde una carrera que ya conoce el peso exacto de las noches grandes.
Ahora bien, el futbol no concede indulgencias por servicios prestados. Si Neuer responde, Alemania habrá recuperado algo más que un arquero: habrá recuperado un eje emocional, una voz capaz de ordenar el caos y de recordarles a los jóvenes que los mundiales no se juegan, se sobreviven. Si no responde, la decisión quedará expuesta como una nostalgia mal administrada. Eso vuelve fascinante a esta selección: su Mundial empieza mucho antes del primer silbatazo, en la discusión sobre si el pasado todavía puede atajar el futuro.













