Los actos violentos en manifestaciones de los maestros disidentes siguen impunes
Miguel Ángel Rivera, Opinión martes 2, Jun 2026CLASE POLITICA Miguel Ángel Rivera
Los gobiernos de Morena, federal y de la Ciudad de México, están resguardados y tienen a salvo sus instalaciones y los espacios que quieren reservar en la capital del país, pero el resto de los ciudadanos y de los visitantes -que son millones- tienen que padecer por las protestas de casi cualquier organización que se apodere de las calles de esta metrópoli.
Esto viene al caso por las manifestaciones de inconformidad que se han registrado durante los últimos días del magisterio disidente agrupado en torno a la denominada Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).
Las marchas, los plantones y los bloqueos se registran principalmente en la zona céntrica de esta enorme ciudad, pero como las olas generadas por un objeto sólido que cae en un cuerpo de agua, se extienden hasta los confines de la metrópoli.
Esto ocasiona un conflicto de intereses.
Por una parte, a pesar de que sus acciones se repitan todos los años y sean muy escasas las posibilidades de que se solucionen sus demandas, los trabajadores de la educación tienen derecho a expresar sus inconformidades. Se llama derecho de manifestación y engloba otras facultades fundamentales como son la libertad de expresión y el derecho de reunión.
A su vez, el resto de los ciudadanos tienen el derecho también fundamental de libre tránsito, pero esto se lo limitan esas protestas de los trabajadores que, por cierto, decretaron arbitrariamente una suspensión de clases, sin importar el derecho de sus alumnos a una adecuada educación.
También es de notar que el derecho de reunión, consagrado en nuestra ley fundamental, la Constitución General de la República, establece en su artículo noveno que esta facultad se debe ejercer en forma pacífica.
Ante este choque de derechos, la obligación de intervenir es del gobierno, que, en esta situación, no tiene problemas internos, pues tanto la autoridad federal como la local, pertenecen al mismo partido político y no debería existir ninguna diferencia de criterio, ni tampoco desacuerdos en el mando de las fuerzas de seguridad que tienen como autoridad superior a la Presidenta de la República.
Las autoridades, juntas o por separado, tienen la obligación de hacer que se respeten los derechos de las dos partes. Los maestros pueden manifestarse con total libertad, pero no deben afectar al resto de los ciudadanos que no tienen ninguna responsabilidad en el conflicto ni mucho menos capacidad para solucionarlo.
Las fuerzas de seguridad, que han demostrado su capacidad de contener a los inconformes cuando sus mandos les ordenan preservar un espacio, como es el “sagrado” Zócalo capitalino, también deberían de intervenir cuando se viola el principio de manifestación pacífica, pues se trata de delitos que deben ser sancionados judicialmente.
En este sentido, destacan las declaraciones de la Presidenta (con A) en su mañanera de ayer, durante la cual expuso su sospecha de que los actos violentos estuvieron a cargo de provocadores, ajenos a la CNTE.
Quienes este lunes intentaron derribar vallas y provocaron daños a inmuebles durante una protesta en calles de la Ciudad de México no eran maestros, sino provocadores.
“Yo pienso que hubo mucha provocación, la verdad, no creo que sean maestros quienes generaron la provocación. Pero bueno, hay diálogo, que es muy importante” dijo la mandataria al deslindar a los maestros de los hechos.
“Tienen derecho a movilizarse, siempre de manera pacífica, es lo que hemos dicho siempre”, destacó la mandataria, pero sin que hubiera una acción de los cuerpos policiacos.
La presencia de grupos que se autodenominan anarquistas no es una novedad en manifestaciones callejeras, pero hasta ahora no se sabe que ninguno de sus integrantes haya sido consignado ante jueces penales ni mucho menos que esté en la cárcel. Esto a pesar de que, ocasionalmente, se ha informado de la aprehensión de algunos de esos violentos, pero nunca son castigados.
A pregunta expresa respecto del plantón de los maestros en las céntricas avenidas 20 de Noviembre y Cinco de Mayo, a unos pasos del “fan fest” para el Mundial de Fútbol, dijo que la secretaría de Gobernación reportará los avances en el diálogo con la CNTE.
La Presidenta prefirió destacar que habría negociaciones de los dirigentes de la CNTE con dos dependencias federales, las secretarías de Gobernación y de Educación Pública.
El optimismo presidencial seguramente se disipó horas después, pues los negociadores de la Coordinadora abandonaron la mesa de negociación y volvieron a las calles, en donde repitieron su consigna: «si no hay solución, no rodará el balón».
Además, la dirigencia de la CNTE reafirmó que continuará la huelga nacional indefinida y las protestas, con marchas y plantones en la capital y otras protestas en diversas ciudades del resto de la República.
Por ejemplo, ayer mismo, docentes pertenecientes a la Sección VII de la CNTE tomaron casetas de peaje en diversas autopistas del estado, operación que califican de “liberación. Está de más recordar que ese tipo de acciones han sido calificadas como delitos, aunque, para no variar, tampoco aparecen las autoridades encargadas de aplicarlas.
El hecho es que no hay avances.
La Coordinadora informó que las conversaciones con las autoridades concluyeron sin acuerdos concretos. En particular revelaron que no tuvieron respuesta a su demanda de que las negociaciones sean directamente con la presidenta Sheinbaum.
Luego de abandonar la mesa de negociación realizada en la sede de la Secretaría de Gobernación (Segob), integrantes de la Comisión Nacional Única de Negociación de la CNTE señalaron que la principal encomienda de la Asamblea Nacional Representativa era gestionar una reunión directa con la mandataria federal para abordar temas como la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007, la derogación de la reforma educativa y mejoras salariales.
“Seguimos como hace 18 meses, sin agenda con la Presidenta de la República», señalaron.
Los delegados magisteriales informaron que durante la reunión participaron los secretarios de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez y de Educación Pública, Mario Delgado; así como el director general del ISSSTE, Martí Batres, quienes sólo ofrecieron continuar el diálogo, pero sin ofrecer soluciones, ni fijar una fecha para el eventual encuentro con la Presidenta.
También denunciaron presuntos actos de represión contra integrantes del movimiento en Oaxaca, Guerrero, Chiapas y otras entidades.
Entre sus exigencias incluyeron algo que parece tan remoto como un aumento de salarios del ciento por ciento: que el gobierno retire las vallas que les impiden llega al Zócalo.
Las protestas de los profesores disidentes no es la única preocupación de la Presidenta de la República. De otra parte, siguen las diferencias con el gobierno de los Estados Unidos, ante el cual Sheinbaum mantiene una actitud enérgica y enarbola de forma permanente lo que llama defensa de la soberanía nacional.
Las reacciones en contra, no provienen sólo del país del norte, también observadores de otros rumbos advierten que parece equivocada la visión de la mandataria acerca de la evolución de nuestro país.
Este el caso de la diputada Cayetana Álvarez de Toledo, que, invitada a la Universidad de la Libertad, patrocinada por la Fundación Azteca del empresario Ricardo Salinas Pliego, en una conferencia lanzó duras críticas contra el gobierno de Claudia Sheinbaum y rechazó que personajes históricos como Hernán Cortés o Isabel la Católica representen una amenaza para la soberanía.
La legisladora, que tiene la triple nacionalidad española, francesa y argentina, que se presenta, además de política, como periodista e historiadora, destacó los problemas internos.
Entre otros puntos, destacó el problema de los desaparecidos y señaló que la Presidenta mexicana “debería pedir perdón a las madres buscadoras”.
También, Álvarez de Toledo señaló que existen tres factores que, a su juicio, deterioran la soberanía de México: el crimen organizado, el populismo autoritario y una “mentalidad de dependencia”.
Además advirtió: “La elección es simple: soberanía o crimen organizado; soberanía o populismo autoritario; soberanía o dependencia”, “Es decir, soberanía o Morena. Soberanía o Sheinbaum”.












