Los aficionados pueden llegar al Azteca, pero deben mantenerse lejos del Zócalo
Miguel Ángel Rivera, Opinión miércoles 10, Jun 2026CLASE POLITICA Miguel Ángel Rivera
Gracias a la bondad de mi amigo y compañero Eusebio Flores Ochoa (qepd), el domingo 31 de mayo de 1970 pude presenciar el partido inaugural del Campeonato Mundial de Futbol de ese año, en el cual la selección nacional empató con la Unión Soviética y ocho días después cuando superó 4-0 a El Salvador.
Esto último desató la euforia popular y, por primera ocasión, fui testigo de una manifestación festiva a lo largo del Paseo de la Reforma que, apenas dos años antes, había sido escenario de otras enormes marchas, pero aquellas con fines políticos, sobre todo para expresar descontento con el gobierno encabezado por Gustavo Díaz Ordaz Bolaño Cacho, quien el día del inicio del torneo internacional había recibido directamente las manifestaciones de repudio, principalmente expresada en recordatorios a su señora madre y una prolongada e intensa rechifla.
Las expresiones de repudio estaban más que justificadas por los sangrientos sucesos del 2 de octubre de 1968, pero se agravaron porque el entonces Presidente fue víctima de sus propios colaboradores, que lo llevaron por vía terrestre hasta el entonces flamante Estadio Azteca y, debido al intenso tráfico, llegó con una hora de retraso.
El embotellamiento se intensificó cerca de la hora del inicio de la ceremonia inaugural, pues quienes llegamos con anticipación no tuvimos mayores dificultades. Inclusive los taxis llevaban a sus clientes hasta la enorme explanada frente al coso de Santa Úrsula.
Son ya muchos años de distancia, más de medio siglo y, claro, el mundo –en este caso especial, México– ha cambiado. Para no recurrir a calificativos más agresivos, con un tanto de benevolencia, se puede decir que no había tanta malicia.
O, también, podría definirse como un ambiente con mayor hipocresía (apenas encubierta se desarrollaba la llamada “guerra sucia”), pero el hecho es que la mayor parte de la gente, en cualquier parte de la República podía moverse con tranquilidad, sin sobresaltos. Los delitos más comunes eran el robo de cartera y el consumo de enervantes –con el consecuente tráfico ilegal– apenas se conocía, pues se presumía que todo lo que se trasegaba en territorio nacional estaba destinado al rico mercado del país vecino del norte.
Inclusive en las aulas escolares se escuchaba a profesores “de izquierda” recomendar que se enviara a los Estados Unidos la mayor cantidad de droga, para acelerar el previsible “derrumbe” de esa nación imperialista.
De cualquier forma, las autoridades mexicanas fingían combatir el tráfico de drogas y los espacios informativos se inundaban con “sensacionales” operativos en el aeropuerto o en los pasos fronterizos donde se descubrían unos cuantos kilos en el interior de una tabla de surf o apenas unos gramos dentro del cuerpo de una llama de peluche transportada por una turista convertida en “mula” a cambio de un puñado de dólares. Algunos aduaneros y policías cínicos admitían que esos “sensacionales” decomisos sólo eran una distracción, mientras cargamentos más grandes pasaban sin ninguna revisión.
Pero no entonces no se conocían las sangrientas luchas entre los grupos de delincuentes y tampoco las protestas violentas a cargo de otras organizaciones, como sucede en la actualidad con los contingentes que aparecen cada vez con mayor frecuencia en marchas feministas, o de normalistas o de profesores.
Las autoridades, encabezadas por la presidenta (con A) Claudia Sheinbaum Pardo, han dado seguridad de que los aficionados podrán llegar a sus sitios en el Azteca convertido en Estadio de la Ciudad de México, pero les recomiendan madrugar y a quienes no tienen para pagar los exorbitantes precios, les sugieren ir a las pantallas gigantes que se instalaron en diversos puntos de la ciudad, pero eso sí, no al Zócalo, pues esa plaza está en disputa; la tiene el gobierno para el llamado “Fan Fest” y la quiere la CNTE para poner allí su campamento como casi todos los años.
“Si por alguna razón no se puede el Zócalo, hay 18 sedes para ver de manera gratuita la inauguración”, declaró la mandataria federal.
Así que ya saben: mejor buscarle por otro lado mientras circulen por esta capital los belicosos profesores que hasta explosivos tenían preparados (ya no tendrán más).
Después de Coahuila, “morenos” ponen sus barbas a remojar
La primera gran plaza que conquistaron los “izquierdistas” que ahora se agrupan en torno al partido oficial, Morena, guiados entonces por Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano fue el estado de Michoacán. De hecho, el primer candidato vencedor postulado por el PRD (que después se convertiría en Morena) fue su hijo, Lázaro Cárdenas Batel, quien luego le traspasó el poder a Leonel Godoy Rangel, ahora decidido defensor de la llamada Cuarta Transformación desde el Senado.
Sin embargo, como mandatario estatal, Godoy Rangel no entregó buenas cuentas a su “movimiento”, pues en las siguientes elecciones tuvo que devolver el poder al PRI en la persona de Fausto Vallejo Figueroa, quien en realidad era parte de lo mismo, pues tiempo después renunció al tricolor.
Ese sexenio resultó muy accidentado, pues por primera ocasión se puso de manifiesto que la delincuencia organizada había infiltrado al gobierno estatal.
Vallejo se vio forzado a renunciar antes de concluir su mandato luego de que apareció un video en el que su hijo Rodrigo Vallejo Mora departe amistosamente con el líder delincuencial Servando Gómez Martínez, “La Tuta”. Además, el ex mandatario padeció una aguda enfermedad renal por la cual tuvo que ser intervenido en Estados Unidos. En ese lapso, el gobierno fue asumido por Jesús Reyna García, quien también terminó preso, acusado de vínculos con el Cartel de los Caballeros Templarios.
Ante esta situación, intervino el gobierno federal, presidido por el priista Enrique Peña Nieto, quien nombró un comisionado que en la práctica se convirtió en el mandatario estatal, Alfredo Castillo Cervantes, periodo en el que fue detenido Rodrigo Vallejo, “El Gerber”, tras la publicación del video en el que aparece con “La Tuta”, pero tras un breve tiempo en prisión y el pago de una multa, fue liberado.
Su padre, Fausto Vallejo Figueroa, renunció al cargo y su lugar fue asumido por Salvador Jara, ex rector de la Universidad Michoacana.
Después volvió a triunfar el PRD, con Silvano Aureoles, Conejo, ahora prófugo de la justicia,a quiien sucedió el actual gobernador, ya de Morena, Alfredo Ramírez Bedolla, luego de conflictos internos, pues el primer candidato, el actual senador Raúl Morón, oficialmente perdió su registro por no informar al INE de sus gastos de campaña, pero se dice que también enfrentó conflictos dentro de su partido, pues es abierto rival de Ramírez Bedolla.
Todos estos antecedentes vienen al caso porque hay pronósticos en el sentido de que ese vínculo entre delincuentes y políticos le cobrará factura a Morena, que tendrá que entregar nuevamente el poder, luego de las elecciones programadas para el año venidero.
Ayer mismo se dio a conocer una encuesta, de Arias Consultores que publica PollsMx, en donde aparece como principal aspirante la presidenta municipal de Uruapan, Grecia Quiroz.
De acuerdo con ese sondeo, Grecia Quiroz alcanzó un 31.2 por ciento de la preferencia electoral, con ventaja sobre el mencionado Raúl Morón, quien alcanzó 27.8 por ciento, lo que representa una caída respecto a anteriores registros. Más abajo aparecen el presunto candidato del PRI, Memo Valencia, con 8.2 por ciento y Carlos Herrera de MC con 7.6.
Es de recodar que Quiroz, heredó el cargo, así como el liderazgo del llamado “Movimiento del Sombrero”, luego del asesinato de su esposo, Carlos Manzo, quien denunció de manera reiterada la connivencia de funcionarios estatales con líderes criminales.
Manzo se había proyectado ya como figura política nacional, por lo que se le vaticinaba poder alcanzar el gobierno estatal. De hecho, una de las pistas respecto a su asesinato, apunta en el sentido de que fue eliminado para sacarlo de la contienda política.
Si en verdad ese fue el motivo, los autores intelectuales del atentado se equivocaron porque Grecia Quiroz tiene formación propia. Es licenciada en Ciencias Políticas y corría fama de que era la principal asesora de su cónyuge. Trabajó en la Cámara de Diputados de Michoacán e inclusive fue candidata a diputada local.












