Mundial, bajo virtual Estado de sitio
Opinión, Roberto Vizcaíno miércoles 10, Jun 2026
TRAS LA PUERTA DEL PODER Roberto Vizcaíno
Como no hay plazo que no se cumpla, la Ciudad de México, una de las más grandes y complejas megalópolis en el mundo, vive uno de los momentos más insospechados e inesperados de su vida:
Asediada, invadida y prácticamente asaltada por miles de manifestantes llegados de todas partes del país, que marchan desde todos los puntos cardinales con el único objetivo, todos y cada uno, de llegar al Estadio Azteca o Banorte, dónde arrancará el Mundial de Futbol, para expresar ahí sus reclamos.
Desplegados por todas las avenidas que dan acceso al Estadio, cientos, miles de granaderos, policías y grupos de choque implementados por la autoridad, pertrechados tras sus propios escudos y protegido por sus cascos antimotines, todos a su vez amontonados tras vallas metálicas de casi tres metros de alto, esperan impacientes, nerviosos, el asalto de los miles de maestros de la CNTE, que a su vez son acompañados por normalistas de Ayotzinapa, y a quienes se han unido transportistas que así reclaman una vez más el fin de las extorsiones y asaltos con violencia del crimen organizado a lo que suman los moches que les aplican todas las policías que se encuentran a lo largo de sus recorridos de ciudad en ciudad… a estos contingentes se agregan los de miles de agricultores y campesinos que reclaman mejores precios a sus productos, el acceso al agua y fertilizantes que requieren para producir y que se les proteja del cobro de piso a que son sometidos por el crimen organizado.
Este movimiento se incrementa con contingentes de madres buscadoras y de estudiantes que, como los del Politécnico, que reclaman la intervención de la presidenta Claudia Sheinbaum para la remoción del director del Institucio.
Y así surgen otros inconformes que ya sumados en una multitudinaria marcha va rumbo al Estado Azteca.
Tras las murallas de acero, los granaderos y policías se convierten en agentes de migración que exigen que vecinos y quien quiera pasar, les muestren su credencial del INE o su boleto al estadio a fin de comprobar que viven en la zona o que tienen derecho a ver el partido inaugural.
Un total Estado de sitio.
Se desvía la atención del embate de EU y elecciones en Coahuila
Esta circunstancia especial, que nos lanza a los principales espacios de los noticiarios del mundo y nos expone como un país en ebullición social, a su vez deja atrás la narrativa que nos mantenía bajo el asedio de las denuncias de EU a gobernadores y otros funcionarios militantes de Morena por sus vínculos con el narco.
Igual quedan de lado las reflexiones sobre los resultados electorales en Coahuila, donde el PRI ganó las 16 diputaciones de mayoría y barrio a Morena y de paso al PAN y MC.
Ahí el gobernador priísta Manolo Jiménez jugó un papel esencial al crear las condiciones de una buena administración que es reconocida por sus ciudadanos mientras que el dirigente nacional del PRI, Alejandro Alito Moreno, logró impulsar candidatos bien valorados por sus electores.
Ambos crearon así una sinergia electoral para mantener a Coahuila como la única entidad que no ha vivido la alternancia y dónde, desde 1928, sólo haya ganado el PRI la gubernatura de este estado.
Ahora el PRI se lleva las 16 diputaciones de mayoría y tendrá todavía participación de las 9 plurinominales con que se integran las 25 diputaciones que forman el congreso local de Coahuila.
A reserva de alguna modificación menor, el voto en Coahuila (donde la Lista Nominal registra a 2 millones 475 mil 182 ciudadanos con credencial de elector) fue del 51 por ciento frente a un 49 por ciento de abstención, es decir acudieron a urnas millón y medio de coahuilenses en promedio.
De ellos el 51 por ciento (unos 650 mil votos) se lo llevaron los candidatos a diputados de mayoría del PRI para lograr el triunfo en los 16 distritos con que cuenta el estado, en una elección tranquila, sin incidentes.
Morena obtuvo el 24 por ciento mientras sus aliados PT y Verde apenas alcanzaron 1.5 y 1.8 por ciento. O sea, que estos últimos 2 partidos van a perder su registro en ese estado al no alcanzar el 3 por ciento de los votos requeridos para continuar siendo reconocidos ahí como partidos.
Ell mayor perdedor en este proceso fue Acción Nacional al lograr apenas un 2.8 por ciento de la elección.
Su situación queda a punto de la desaparición cuando el PAN era el partido que tradicionalmente competía por el triunfo frente al PRI y en esta ocasión queda casi en nada.
Ese logro no es menor. Lo demostrado en Coahuila por el PRI, es el perfecto y más contundente antídoto electoral para el oficialismo Morena, PT y Verde al mostrarle al país entero -y más allá-, que no son invencibles, ni tampoco predominantes.
Y de paso, le propinaron una tranquiza electoral a Andrés Manuel Andy López Beltrán -hijo de Andrés Manuel López Obrador- quien era secretario de Organización de Morena y había anunciado que se iba a vivir a Coahuila para conducir la campaña de su partido y ganarle el Congreso local al PRI.
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