Morena aplica su plan para anular la grave derrota que sufrió en Coahuila
Miguel Ángel Rivera, Opinión martes 16, Jun 2026
CLASE17 DEL DÍA
Miguel Ángel Rivera
El partido oficial, Morena, se ha apropiado de muchos órganos de gobierno e instituciones de todo tipo, pero no parece satisfecho, pues también pretende detentar hasta los dichos y expresiones populares, inclusive algunos que las buenas conciencias han tratado de erradicar por considerar que proyectaban una imagen negativa de nuestro país.
Una de esas expresiones que se han intentado borrar porque fomentaba un machismo que ahora se trata de erradicar es la que sostiene que “Jalisco nunca pierde y, cuando pierde, arrebata”.
Sólo con fines anecdóticos, consulté la Inteligencia Artificial y me respondió que esa expresión es herencia de la “época de oro” del cine mexicano, por la canción tema de la película “¡Ay Jalisco, no te rajes”, compuesta por Manuel Esperón, que en uno de sus versos dice: “Mi Jalisco nunca pierde y cuando pierde arrebata, y le atora los peligros sin echarse nunca atrás”. Para completar la ficha, el filme fue dirigido por Joselito Rodríguez y estelarizado por Gloria Marín y Jorge Negrete.
El caso es que, en estos días, el nombre propio Jalisco ha sido sustituido por el acrónimo Morena (Movimiento de Regeneración Nacional), como se denomina la organización que actualmente detenta el gobierno federal.
El partido Morena ha tenido un paso arrollador, pues apenas a cuatro años de fundado –recibió su registro oficial el 9 de julio de 2014– alcanzó la Presidencia de la República y detenta el poder (junto con sus aliados PT y PVEM) en 24 de 32 entidades federativas y mayoría calificada en las dos cámaras del Congreso, pero no se ha conformado con eso, sino que ha desaparecido o sometido a todos los organismos que controlaban o limitaban el poder central, como fue el caso de la Suprema Corte de Justicia, junto con todo el Poder Judicial Federal y los órganos reguladores de las elecciones, el INE y el Trife.
Ese crecimiento exponencial se frenó relativamente en 2025, en las elecciones de Durango y Veracruz, pues los resultados no le fueron tan favorables como esperaba su dirigencia, entonces encabezada por la ex secretaria de Gobernación Luisa María Alcalde Luján y con Andrés Manuel López Beltrán (“no me digan Andy”), el junio del caudillo de la llamada Cuarta Transformación como secretario de Organización y, por consiguiente, responsable de la operación del equipo electoral.
López Beltrán se instaló en Durango dos meses antes de las votaciones porque presumió que se planeaba una “elección de Estado” por parte del gobierno estatal, en poder del PRI. Además entre 50 y 80 diputados federales de Morena visitaron frecuentemente Durango para participar en la estrategia electoral y apoyar a las candidaturas en sus recorridos.
Los malos resultados se abonaron a la cuenta de “Andy” y por eso resultó explicable que su partido impugnara algunos resultados, como excusa para atribuir las derrotas a maniobras ilegales por cuenta de la oposición. Morena protestó 24 municipiios en Veracruz (donde la detentaba el gobierno estatal y siete más en Durango, gobernado por el PRI, aliado con el PAN.
Como se trataba de una coartada para justificar malos resultados, las demandas de Morena en Durango y Veracruz no alcanzaron repercusión nacional.
Lo que sí tuvo impacto nacional, fue la reciente derrota de Morena en las elecciones para renovar la Cámara de Diputados local en Coahuila.
El PRI, que conserva el gobierno en esa entidad, levantó “carro completo”, es decir, ganó los 16 distritos de mayoría, por lo que el resto de los partidos se tendrán que repartir sólo posiciones de representación proporcional.
De nueva cuenta, la fracaso se sumó a los resultados negativos del junior López Beltrán, quien renunció a la Secretaría de Organización de Morena dos semanas antes de las elecciones en Coahuila. “Andy” justificó su separación del cargo, porque intentará obtener la candidatura a diputado federal por la tierra de su familia, Tabasco.
Los estatutos de Morena establecen que los miembros de la directiva mientras estén en funciones no pueden postularse para un cargo de representación popular, pero nadie le creyó.
“Es curioso que Andy López Beltrán renunciara días antes de la elección en Coahuila”, comentó en un comunicado la dirigencia del PRI, la cual añadió que “al parecer no quiere ‘manchar’ su trayectoria política con otra derrota como la de Durango.
A su vez, el presidente nacional del PAN, Jorge Romero Herrera, comentó con sorna: “nos da un poquito de pena que se vaya. Nos encantaban sus ‘palizas’ donde quedaba Morena en cuarto lugar, como en Durango”.
En conferencia de prensa, Romero Herrera señaló que la decisión de “Andy” López Beltrán “es una muestra del derrumbe de esa cosa llamada Morena” y “la caída de lo que sabemos que no iba a durar más de 12 años”.
La paliza y los comentarios burlones generaron una fuerte reacción de la dirigencia nacional de Morena, ahora encabezada por la exsecretaria del Bienestar Ariadna Montiel.
El pasado lunes 15 se anunció que Morena Coahuila presentó formalmente un juicio electoral mediante el cual solicita la nulidad de la elección de las 16 diputaciones locales celebradas en la entidad.
El intento de venganza se justifica por supuestas irregularidades registradas durante la jornada electoral que habrían incidido en el desarrollo del proceso.
Morena documentó incidencias en 962 casillas, equivalentes al 22.6% del total instalado en el estado, o sea dos puntos y medio por encima de lo que la legislación electoral exige para que proceda la anulación de unos comicios.
Como lo había anticipado la dirigente “morena”, el principal argumento para justificar la demanda de anular las elecciones es el empleo de una herramienta tecnológica para la “compra” de votos.
El diputado federal y representante de Morena ante el Consejo General del INE, Guillermo Santiago, denunció una presunta “operación sistemática de compra y coacción del voto” en distintas regiones del estado.
Según el legislador, operadores presuntamente vinculados al PRI habrían distribuido códigos QR de manera individual entre ciudadanos para registrar su voto a cambio de una compensación económica.
La denuncia “morena” incluye también la supuesta aprehensión ilegal de militantes del partido oficial en el municipio de Frontera, luego de que al parecer descubrieron una instalación que operaba como centro de pago de votos. Como prueba, dijeron que compañeros de su partido lograron detener y presentar ante la FGR a un presunto delincuente electoral que portaba listados y dinero en efectivo.
La formalización de la demanda de anular los comicios sólo viene a confirmar lo previsto desde un día después de las votaciones, cuando desde su trinbuna de Palacio Nacional, la presidenta Sheinbaum se negó a reconocer la derrota y adelantó que faltaba recorrer el camino legal.
Ante una pregunta a modo acerca de la supuesta compra de votos en Coahuila, la mandataria expresó un breve comentario:
«Tiene que seguir su procedimiento y el procedimiento jurídico para llegar si es necesario hasta un Tribunal Federal Electoral, tienen que seguir sus procedimientos jurídicos».
La respuesta de Sheinbaum está en consonancia con la denuncia de la dirigente nacional de Morena, que manejaba los programas sociales que le aseguran votos al régimen, Ariadna Montiel, apenas dos días después de las votaciones, acerca de una supuesta “compra masiva del voto” por parte del PRI.
Desde ese momento, la presidenta de Morena habló del empleo de códigos QR para coaccionar a los votantes y asegurar su sufragio a favor del tricolor, además de señalar el uso de fuerzas policiales para intimidar a ciudadanos y legisladores federales.
“Es el mismo esquema que se ocupó en 2012 para la compra del voto en la elección presidencial del presidente Peña. Aquel momento fue con Monex y con Soriana entregando tarjetas y ahora se entregaron QRs a las personas para acreditar tomándose una fotografía después de haber emitido su voto que habían votado por el PRI para después recibir el pago por este sufragio», afirmó Montiel.
Como la denuncia llegó a las autoridades electorales, existen muchas posibilidades de que haya un dictamen contrario al PRI, pues tanto el INE como el TEPJF responden a los designios del oficialismo.
Es así como se configura la sentencia: “Morena nunca pierde y, cuando pierde, arrebata”












